Septiembre 2026: La jubilación del Médico

Dedicamos este número de Doctutor al asunto de La Jubilación. En los últimos años son muchos los sanitarios en general y los médicos en particular que están llegando a edades de jubilación. Es la generación millennial, pero antes fueron otras y después lo harán las siguientes. Las cuatro colaboraciones del número abordan aspectos diferentes relacionados con la jubilación. En el primer artículo que hemos titulado “¿Cuándo se es demasiado viejo para ejercer la medicina?”, planteamos el problema de hasta cuando después de alcanzada una edad avanzada se debería seguir en la clínica. El efecto de la edad en la competencia de un médico particular puede ser muy variable y es probable que existan muchos factores, además de la edad, que contribuyan a su nivel de competencia. En él se ofrecen una serie de datos basados en estudios epidemiológicos que muestran que a determinadas edades el deterioro cognitivo es un hecho que no se puede soslayar, aunque sí proteger con determinados estilos de vida, y que este déficit afecta a la “inteligencia fluida” y se refleja en la toma de decisiones clínicas. La experiencia se convierte entonces en un arma de doble filo, que proporciona una habilidad diagnóstica cada vez más basada en el reconocimiento de patrones lo que también puede resultar en errores diagnósticos (p.e., cierre prematuro). Cada médico debería ser consciente de sus propias limitaciones y llegado el caso (ya que por regla general no solemos ser conscientes de nuestro propio deterioro), consultar con los que nos rodean para decidir y planificar sobre nuestra jubilación, asumiéndola como una nueva oportunidad para el desarrollo personal.
Precisamente, en el siguiente artículo “La Jubilación como Jubileo”, abordamos la oportunidad que nos ofrece este nuevo periodo vital, planteando La jubilación en la alegoría del Eclipse total vivido este verano en gran parte de España (y que traemos como imagen de portada): no es una desaparición permanente de la Luz sino una desaparición para volver a nacer. En nuestra cultura, la jubilación es concebida como una dejación de la vida activa y productiva. Aunque “jubilación” viene del latín iubilare (expresar júbilo, por terminar esa vida activa), son muchos los médicos que sienten frustración y pierden su autoestima al jubilarse. La cultura occidental promueve el hacer y el producir, de ahí que al médico jubilado se le propongan alternativas para seguir “enganchado” o en su caso, multitud de actividades para “entretenerse”. La mayoría de estas salidas sin embargo, a muchos médicos no les resultan satisfactorias. Este artículo aboga por la necesidad de trabajarse una “jubilación propia” dónde el médico se plantee preguntas del tipo “¿qué he sido?, ¿qué soy? y ¿qué quiero ser ahora?”, que le lleven al desarrollo de proyectos personales con “sentido” y que así contribuyan a su desarrollo personal en esta última etapa de su vida, convirtiendo la jubilación en un Don o Reconciliación consigo mismo, es decir, en un auténtico jubileo.
Los siguientes dos colaboraciones son dos ejemplos de narrativa, relacionados con el tópico. En “La jubilación anticipada puede no ser la solución a tu agotamiento”, Susan Landers, una neonatóloga retirada, nos relata su experiencia de jubilación, el agotamiento profesional aceleró su retiro, Susan cuenta su itinerario hasta llegar a encontrar aquellas actividades que encajaban y satisfacían sus anhelos, pero también a posteriori nos confiesa sus decepciones reprochándose una supuesta precipitación a la hora de tomar la decisión de retirarse. Finalmente, Roger Ruiz en “Jubilación”, nos ofrece su experiencia sobre una percepción del mundo diferente a la que estaba habituado cuando las tareas, las preocupaciones y las urgencias temporales relacionadas con las responsabilidades laborales estaban presentes en su vida.







