Octubre 2026. Abogados de los Pacientes

En este número de Octubre de 2026, Doctutor aborda la obligación moral del médico de la defensa de los derechos del paciente. Esta defensa se conoce también como el rol del médico de “ser abogado de sus pacientes” (“patient advocay” en inglés) y  se ha definido como la representación y la intercesión por parte del médico o del sanitario en nombre de los pacientes, especialmente de las personas vulnerables, para garantizar el respeto de sus derechos y mejorar el acceso a tratamientos y a una atención de calidad. Esto implica, entre otras cosas aspectos, como influir en la toma de decisiones sobre políticas de salud y sensibilizar sobre cuestiones relacionadas con los pacientes para fomentar el cambio, cocrear soluciones con las partes interesadas, etc, pero cada vez más, el desarrollo de este papel le supone al médico el tener que enfrentarse a situaciones e intereses que conllevan la violación de esos derechos de los pacientes que, bien sea por la escasez de recursos o en situaciones sanitarias límites (como p.e. los vividos en la pandemia por la COVID), muchas veces le supone el oponerse a determinadas actuaciones o políticas sanitarias.

En el artículo titulado “Subjetividad autónoma y madurez moraldel médico para ejercer la defensa de los pacientes: bases y amenazas” partimos de la hipótesis de que sin una responsabilidad moral y subjetividad propias, es decir independiente de la existente en el medio sociopolítico en el que se desenvuelve el médico, este no puede ejercer su rol de abogado de sus pacientes, ya que esto conlleva (entre otras tareas) el defender sus derechos cuando estos son conculcados por el poder dominante. Para ello defino lo que entiendo por subjetividad autónoma y madurez moral y que principalmente tienen que ver con que el médico llegue a ser “autor de su propia vida”; a la vez se ofrecen algunos argumentos sobre los aspectos fundamentales que permiten adquirirla, así como sus principales amenazas. Todo ello nos lleva a vislumbrar el enorme reto que en esta empresa tienen la educación básica primero y la educación médica después así como la necesidad de introducir cambios educativos radicales.

Por otra parte, situaciones como la escasez de personal tras la pandemia y la creciente complejidad de la atención sanitaria exigen una reflexión continua por parte de los profesionales para mejorar la protección del paciente en entornos de alta presión. Esto hace esencial comprender mejor y reforzar el papel de la defensa del paciente en la práctica clínica. El trabajo titulado “Sobre el concepto emergente de “defensa del paciente” en entornos agudos y perioperatorios” Sara Marais Pires, Ana Ramos, e Idalina Gómez de la Escuela de Enfermería de Lisboa y el Centro de Investigación de Salud Global de Evora (Portugal), resumen los principales resultados de un estudio de investigación cuyo objetivo fue analizar el concepto de “defensa del paciente” en enfermería, identificar sus atributos clave, antecedentes y consecuencias en entornos agudos y perioperatorios, y contribuir a su actualización e integración en el paradigma sanitario actual. Metodológicamente el estudio se planteó como una revisión exploratoria de estudios de investigación publicados entre 2019 y 2024 en bases de datos, realizado por dos revisores independientes. Los resultados apuntaron como atributos clave de la defensa del paciente: la protección, la comunicación efectiva, el empoderamiento y el apoyo a la toma de decisiones éticas. Los antecedentes facilitadores fueron la motivación profesional, la capacitación, la autonomía del personal de enfermería y la atención espiritual, mientras que los factores que la obstaculizaron incluyeron la comunicación ineficaz, los conflictos religiosos/culturales y las deficiencias en la alfabetización sanitaria de los pacientes.

Cerramos este número con dos narrativas relacionadas con esta temática. Por una parte, Timothy P Daaleman, médico de Familia en Chapel Hill, Carolina del Norte, nos confiesa en “Como médico, ¿qué ofrezco de valor?” como con su hábito semanal que tenía de revisar los datos sobre su trabajo le llevó a cuestionar el valor de su propio trabajo y de su profesión. Con ello intentó encontrar una respuesta a esa incógnita durante meses, pero fue un encuentro con un paciente lo que le reveló la respuesta que buscaba. Como médico, Timothy asume su obligación de cuidar a otra persona, especialmente cuando una enfermedad, discapacidad o lesión crea una brecha entre el paciente y su propia identidad, entonces más que nunca él reconoce que se encuentra ahí para protegerlo y nos relata como para contrarrestar su adicción a los datos, adoptó la práctica de revisar la atención que ofrecía a sus pacientes y sus reflexiones internas al final del día. Este ejercicio diario le reveló un patrón en el que su enfado, desesperación o aislamiento estaban invariablemente ligados a aquellos momentos en los que no había podido apoyar a un paciente y más importante aún, esa práctica iluminó sus mejores momentos, cuando entró en ese abismo con la promesa tácita pero firme a su paciente de que no lo abandonaría.

La siguiente narrativa nos la trae una estudiante de medicina, Fabiola Plaza y la ha titulado “El poder de la defensa: la experiencia de un estudiante de medicina ayudando a un inmigrante sin seguro médico”, en la que nos describe su experiencia de desarrollar su rol como abogada de pacientes ya desde su incipiente estatus de estudiante y de las consecuencias de sus acciones tanto para ella misma como para la persona a la que ayudó.



     

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