Sobre el concepto emergente de “defensa del paciente” en entornos agudos y perioperatorios*

Sara Marais Pires (1), Ana Ramos (1), Idalina Gómez (2). (1) Escuela de Enfermería de Lisboa y (2) Centro de Investigación de Salud Global de Evora (Portugal)

Resumen: La escasez de personal tras la pandemia y la creciente complejidad de la atención sanitaria exigen una reflexión continua por parte de los profesionales para mejorar la protección del paciente en entornos de alta presión. Esto hace esencial comprender mejor y reforzar el papel de la defensa del paciente en la práctica clínica. Este trabajo resume los principales resultados de un estudio de investigación cuyo objetivo fue analizar el concepto de “defensa del paciente” en enfermería, identificar sus atributos clave, antecedentes y consecuencias en entornos agudos y perioperatorios, y contribuir a su actualización e integración en el paradigma sanitario actual. Metodológicamente el estudio se planteó como una revisión exploratoria de estudios de investigación publicados entre 2019 y 2024 en bases de datos, realizado por dos revisores independientes. Los resultados apuntaron como atributos clave de la defensa del paciente: la protección, la comunicación efectiva, el empoderamiento y el apoyo a la toma de decisiones éticas. Los antecedentes facilitadores fueron la motivación profesional, la capacitación, la autonomía del personal de enfermería y la atención espiritual, mientras que los factores que la obstaculizaron incluyeron la comunicación ineficaz, los conflictos religiosos/culturales y las deficiencias en la alfabetización sanitaria de los pacientes.

On the Emerging Concept of “Patient Advocacy” in Acute and Perioperative Settings*

Abstract: Staff shortages following the pandemic and the increasing complexity of healthcare demand ongoing reflection from professionals to improve patient protection in high-pressure environments. This makes it essential to better understand and strengthen the role of patient advocacy in clinical practice. This paper summarizes the main results of a research study that aimed to analyze the concept of “patient advocacy” in nursing, identify its key attributes, antecedents, and consequences in acute and perioperative settings, and contribute to its updating and integration into the current healthcare paradigm. Methodologically, the study was designed as an exploratory review of research studies published between 2019 and 2024 in databases, conducted by two independent reviewers. The results pointed to the following key attributes of patient advocacy: protection, effective communication, empowerment, and support for ethical decision-making. Facilitating factors included professional motivation, training, autonomy of nursing staff, and spiritual care, while hindering factors included ineffective communication, religious/cultural conflicts, and deficiencies in patients’ health literacy.

La defensa de los derechos proviene del término latino advocatus , que significa «aquel que es llamado a ayudar o defender a otro» (1). Si bien otros profesionales de la salud defienden a sus pacientes, la enfermería como profesión ha incorporado el concepto de defensa de los derechos desde 1973, introducido por el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) en el Código de Ética de la profesión, Hasta entonces, los pacientes eran vistos como agentes pasivos sin participación activa en la toma de decisiones, y las decisiones sobre su salud eran responsabilidad única y exclusiva de los profesionales de la salud (2). La evidencia demuestra que la defensa del paciente es fundamental en la práctica de enfermería. Esto implica actuar en favor de los mejores intereses de la persona, promover su bienestar (3),  proporcionar información adecuada (4), proteger sus derechos (4), defenderla de prácticas inapropiadas ejercidas por otros profesionales de la salud y garantizar la calidad de la atención (5). Diversos estudios han intentado analizar y clarificar este concepto a lo largo del tiempo, debido a las variadas interpretaciones que se han desarrollado con la consolidación de los derechos de los pacientes. Clásicamente se han atribuido tres características a la defensa del paciente, a saber: proteger la autonomía del paciente; actuar en defensa del paciente y promover la justicia social en la atención sanitaria (6). Más recientemente, Abbasinia et al (7) afirman que el concepto de defensa del paciente se define por los siguientes atributos: salvaguardar; mediar y ser la voz de los pacientes y defender la justicia social en la prestación de atención sanitaria (7). En entornos agudos y perioperatorios, la defensa del paciente es particularmente crucial debido a la mayor vulnerabilidad de los pacientes sometidos a tratamientos quirúrgicos o intensivos. Este estudio se marcó precisamente el objetivo analizar el concepto de defensa del paciente en enfermería, identificando sus atributos clave, antecedentes y consecuencias en entornos agudos y perioperatorios, contribuyendo a su actualización e integración en el paradigma sanitario actual.

Metodología

El estudio se planteó como una revisión exploratoria de estudios de investigación publicados entre 2019 y 2024 en las bases de datos CINAHL, PubMed, Scopus, Web of Science y Google Scholar, realizado por dos revisores independientes.

Más detalles sobre la metodología empleada y los resultados obtenidos pueden consultarse en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC12397507/

Comentarios Generales sobre los resultados

El concepto de defensa del paciente es fundamental para la enfermería, y, según los estudios más recientes, su alcance está evolucionando. El presente análisis se basa en las definiciones fundamentales de trabajos anteriores, pero introduce nuevas dimensiones que amplían la comprensión de lo que implica la defensa del paciente. Los estudios revelan información esencial sobre los atributos, los antecedentes y las consecuencias de la defensa del paciente.

Atributos de la defensa del paciente

En los atributos de la defensa del paciente, destacan especialmente la protección, la comunicación efectiva, el empoderamiento y el apoyo a la toma de decisiones éticas. Es innegable que uno de los atributos centrales de la defensa del paciente es su protección, particularmente en entornos clínicos, donde los pacientes son vulnerables a errores médicos o a una atención inadecuada (8). Específicamente, en las unidades de cuidados intensivos, sobre todo durante la pandemia de COVID-19, el personal de enfermería desempeñó un papel fundamental en la protección de los derechos de los pacientes, previniendo daños, garantizando la seguridad y proporcionando la información necesaria a los pacientes y sus familias sobre las opciones de tratamiento, promoviendo la participación de la familia en el proceso (9)

En revisiones recientes del concepto, la defensa del paciente es un proceso que implica facilitar la comunicación entre pacientes, familiares y profesionales de la salud, asegurando que los pacientes comprendan sus afecciones médicas y las opciones de tratamiento disponibles (7) La comunicación efectiva es crucial para garantizar la seguridad del paciente y la calidad de la atención, permitiendo que las enfermeras actúen como la voz del paciente (7,8) para promover los valores y la autonomía del paciente, particularmente en entornos de cuidados intensivos (9). Además, mantener la comunicación entre enfermeras y pacientes es clave para defender los derechos del paciente y garantizar su participación en la toma de decisiones sobre su atención (10).

Durante la pandemia de COVID-19, la defensa de los derechos del paciente cobró mayor relevancia, especialmente en las UCI, donde los pacientes estaban aislados de sus familias. El personal de enfermería desempeñó un papel crucial en la reducción de daños y la promoción de la toma de decisiones informadas, a pesar de las difíciles circunstancias. Diversos estudios destacan cómo el personal de enfermería se adaptó integrando la presencia familiar de forma remota, garantizando que las necesidades sociales y emocionales de los pacientes siguieran formando parte del proceso de atención (9,11). Sin embargo, más allá del contexto de la pandemia, la defensa del paciente sigue siendo fundamental en diversos escenarios agudos y perioperatorios. El empoderamiento (8,10,12,13) se ha convertido en un atributo central en los debates recientes. La defensa incluye empoderar a los pacientes para que tomen el control de sus decisiones de atención médica. Este cambio de un rol puramente protector a uno capacitador marca una evolución significativa en la forma en que se entiende la defensa.

Apoyar la toma de decisiones éticas es también un aspecto clave de la defensa del paciente, que exige que las enfermeras respeten los valores del paciente, especialmente en situaciones complejas como los cuidados al final de la vida o la reanimación, donde se deben equilibrar cuidadosamente los factores éticos, legales y culturales (12).

Antecedentes de la defensa del paciente

Diversos antecedentes influyen en la eficacia de la defensa del paciente, como la autonomía profesional, un factor clave que permite a las enfermeras abogar por sus pacientes (14). Las enfermeras con mayor autonomía están mejor posicionadas para tomar decisiones que prioricen la seguridad y los derechos del paciente (14). Asimismo, la evidencia apunta a la colaboración interprofesional como un antecedente esencial, donde el trabajo en equipo y la confianza dentro de los equipos de atención médica facilitan una defensa más eficaz (12).

La formación y las competencias profesionales también facilitan los antecedentes. Las enfermeras que reciben formación formal en defensa del paciente tienen mayor confianza y capacidad para abordar dilemas éticos y necesidades de los pacientes (13,15). Además, un estudio sobre las diferencias generacionales en la interrelación entre la atención espiritual y la defensa del paciente concluyó que las enfermeras más jóvenes, especialmente las de la Generación Z, mostraron una mayor participación en la defensa del paciente, probablemente debido a la evolución de las actitudes y habilidades profesionales en la atención espiritual (16). Las competencias en atención espiritual son otro antecedente que ha surgido en entornos de atención especializada, particularmente en las UCI, donde el bienestar espiritual se reconoce cada vez más como parte de la atención holística (16).

Sin embargo, también existen factores que dificultan significativamente la labor. La falta de colaboración interprofesional,  la carga emocional que implica la defensa de los derechos del paciente y las limitaciones de tiempo constituyen barreras importantes. Algunos autores han destacado las elevadas exigencias físicas y mentales que recaen sobre las enfermeras, especialmente en las unidades de cuidados intensivos, como otro obstáculo. 

Las consecuencias de la defensa del paciente

Las consecuencias de una defensa eficaz son abrumadoramente positivas, y muchos estudios informan de mejores resultados tanto para los pacientes como para las enfermeras. Algunos de ellos ilustran que una defensa eficaz conduce a relaciones más sólidas entre enfermeras y pacientes (14), donde los pacientes se sienten más involucrados en su atención y las enfermeras experimentan una mayor satisfacción laboral (7,11,13,14). Sin embargo, una defensa infructuosa puede provocar angustia moral (7,13) y frustración (13) en las enfermeras, particularmente cuando las barreras sistémicas o la falta de apoyo dificultan su capacidad para defender eficazmente. Desde la perspectiva del paciente, la evidencia muestra que la defensa de sus derechos se traduce en mejores resultados, mayor empoderamiento del paciente (8,10,12,13), satisfacción (7,13,14) y autodeterminación (7,8), ya que les permite desempeñar un papel activo en la calidad de su atención (8,16).

Conclusiones

Desde su introducción en la década de 1970, la defensa del paciente ha evolucionado progresivamente hacia una mayor autonomía y autodeterminación, reflejando cambios sociales más amplios en la ética sanitaria y los derechos de los pacientes. Hoy en día, la defensa va más allá de la mediación entre pacientes y equipos médicos, incorporando la atención personalizada, la promoción de la equidad y la participación activa de la familia, incluso en casos de extrema vulnerabilidad. En entornos agudos y perioperatorios, donde los pacientes se enfrentan a una mayor vulnerabilidad y tratamientos complejos, el papel de la defensa del paciente se vuelve aún más crucial. Esto implica garantizar el consentimiento informado, facilitar una comunicación multidisciplinaria eficaz e implementar estrategias de reducción de riesgos para mejorar la seguridad del paciente. La atención personalizada y el respeto por las preferencias individuales son fundamentales para mejorar los resultados clínicos, especialmente cuando los pacientes dependen en gran medida de los profesionales sanitarios.

La defensa de los derechos del paciente debe reconocerse como un fenómeno multifacético y en constante evolución, moldeado por influencias sociales, políticas y tecnológicas. En la práctica clínica, esto exige una inversión continua en formación profesional y políticas institucionales que capaciten a las enfermeras para actuar como defensoras eficaces de los pacientes. Para ello, los hospitales deberían implementar rondas interprofesionales estructuradas donde las enfermeras presenten formalmente sus inquietudes en materia de defensa de los derechos del paciente.

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(*) Publicación original:

Pires SM, Ramos A, Gomes I. Exploring the Emergent Concept of Patient Advocacy in Acute and Perioperative Settings: A Scoping Review. J Caring Sci. 2025 Jun 2;14(2):93-101. doi: 10.34172/jcs.025.35014. PMID: 40894978; PMCID: PMC12397507.



     

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