Tratando y acompañando a pacientes y familiares.

Raquel Baños Morras

Realmente cada mañana me pregunto si esto es una pesadilla. En nuestro equipo de salud, contamos con gente maravillosa y entregada desde el celador, (que en estos momentos se debate entre la vida y la muerte en una UVI), los encargados de la limpieza, los dentistas, higienistas dentales, fisioterapeuta, matrona, auxiliares administrativos, médicos y enfermeras, etc., que desde el primer día nos organizamos y nos pusimos manos a la obra a trabajar para controlar la pandemia y atender a los pacientes en el centro de salud y en sus domicilios de la mejor manera. Me consta que esto se ha hecho en los otros centros de salud.

Quiero relatar la parte humana, pasamos de diagnosticar, catarros y gripes (que seguramente ya eran casos de COVID-19) a todos casos de COVID, pasamos de preguntar si los pacientes tienen fiebre, tos, disnea, diarrea, disgeusia, etc., a cómo se sienten, en tan solo 2 semanas, observamos que una gran mayoría de pacientes evolucionaban favorablemente con tratamiento sintomático, pero estaban destrozados moralmente por la pérdida de algún ser querido, que habían perdido y del cual no se habían podido despedir, pasamos de ver la preocupación por la enfermedad, a acompañar y compartir el dolor que experimentan los pacientes por la sensación de pérdida, de duelo y de soledad, por no poder recibir un abrazo de su familia, por no poder despedir al ser querido. Esa llamada telefónica diaria, donde la persona podía explicar el expresar su dolor, le causaba alivio, días después, algunas personas (llevan ya más de un mes con su pérdida) han expresado el agradecimiento infinito por ese acompañamiento en la distancia, por unas palabras a través de un teléfono, por haber escuchado sus sentimientos. Seguimos al pie de la lucha animando, aconsejando, acompañando y ayudando a nuestros pacientes, estando con ellos en todo momento. Nos ha tocado vivir situaciones muy desagradables y difíciles, que no hay que mencionar (fallecidos en domicilios).

La población en su mayoría ha respondido con responsabilidad al confinamiento y al acatamiento de las medidas que se les ha aconsejado estamos luchando todos juntos para vencer a un enemigo común a un enemigo mundial. Quiero enviar un mensaje de esperanza y de fortaleza a todos los compañeros, a todas las familias, a todas las personas que han sufrido pérdidas, para intentar lograr salir de este mal sueño. Toda medida de protección es poca, debemos actuar con responsabilidad.



     

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