Verano 2026: Lo visible y lo invisible en la atención sanitaria

En este número del verano de 2026 Doctutor ofrece una variedad temática que pasa por un artículo de investigación original, realizado por una estudiante de 6º curso de medicina, dos lecturas de narrativa, una de naturaleza docente y otra clínica y un artículo de opinión sobre un tema doloroso para los médicos como es el de los paros que llevan haciendo desde hace varios meses reivindicando unas medidas que hagan su trabajo más llevadero.

Empezando por este último al que hemos titulado “¿Y si los médicos españoles estuvieran haciendo los paros para que se les valore su “trabajo invisible”?”,ofrecemos en él una perspectiva sobre esta ya prolongada huelga, creemos que novedosa y ciertamente provocativa. El núcleo del artículo viene a definir la importancia de lo que llamamos el “trabajo invisible” de los sanitarios, el cual no es otra cosa que esa gran parte del trabajo que un médico o sanitario hace diariamente y no se registra en ningún sitio, pero que, sin embargo, influye en la experiencia del paciente, en la del equipo y en el propio profesional cada día. Así, un ejemplo de trabajo invisible podría ser: acompañar a un paciente mayor y a su pareja tras darles una mala noticia sobre su cáncer, incluso cuando llevas en tu agenda diaria mucho retraso. Los pacientes generalmente suelen detectar y agradecer mucho este tipo de trabajo. Sin embargo, a pesar de que este trabajo permite el desarrollo de una práctica más humana y facilita la eficacia de la tecnología médica, permanece invisible para la administración sanitaria que ni lo ve ni parece que quiera verlo. Pensamos que la gran mayoría de las reivindicaciones de los médicos en los paros reiterados que mantienen, para muchos de ellos, persiguen el poder desarrollar este trabajo invisible, que en las condiciones actuales lo hace cada vez más difícil y por ello está destruyendo no sólo el sutil tejido que favorece una práctica clínica auténticamente terapéutica, sino la posibilidad de que muchos médicos disfruten de con su trabajo. Sin embargo, los más pragmáticos argumentaran que los médicos no han incluido en sus reivindicaciones aspectos como poder llevar a cabo lo que este trabajo invisible representa. Pero creemos que esto es así porque, entre otras cosas, este trabajo se encuentra fuera de las métricas de la actual sanidad pública. Y por esto apuntamos aquí la hipótesis de que los paros que desde hace ya varios meses vienen haciendo cada semana los médicos españoles, a pesar de tener reivindicaciones aparentemente muy prosaicas en el fondo persiguen sobre todo tanto visualizar ese trabajo invisible como hacerlo posible en el día a día y así evitar la desconexión y agotamiento del médico que conlleva su falta de reconocimiento y a la vez promover el “gaudium” personal del médico. En el artículo ofrecemos también algunos ejemplos de lo que es este trabajo y estrategias para incorporarlo en la práctica clínica y docente, las cuales pasan, primero por reconocérnoslo a nosotros mismos cuando lo hacemos para, inmediatamente después, reconocérselo a aquellos compañeros que lo hacen.

El artículo titulado, “La enseñanza de la comunicación clínica en el grado de Medicina: percepción, autoconfianza y propuestas de mejora de los estudiantes”, es un estudio observacional, descriptivo y transversal mediante encuesta anónima autoadministrada a 25 estudiantes de 3.º a 6.º de Medicina, cuya autora es Cristina Bachiller, una estudiante de 6º curso de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid. Sus principales conclusiones apuntan a que los estudiantes reconocen la comunicación clínica como una competencia entrenable y relevante, pero perciben una brecha entre su importancia y su presencia real, evaluación y supervisión en el currículo. Los resultados apoyan también la necesidad de reforzar una enseñanza longitudinal, práctica, con simulación, exposición progresiva a pacientes reales y feedback estructurado.

Finalmente ofrecemos dos buenas lecturas para que en este periodo estival no nos abandonemos solo a esa merecida molicie y reflexionemos a través de la narrativa. “Cebras que comen leones”, es un magnífico relato de Saad Lahri un tutor clínico que nos cuenta la íntima satisfacción que da cuando descubrimos que enseñamos a estudiantes y residentes para que sean mejores clínicos que nosotros y enseñen mejor que nosotros, , según este autoresta es la gran satisfacción de todo tutor. En el “El nuevo uniforme” Claudia Escario Tornos una enfermera residente de primer año de la especialidad de Familiar y Comunitaria, nos recuerda nuestros primeros pasos en nuestra formación sanitaria, esos momentos cargados de todo tipo de miedos, incertidumbres y angustias que nos hacían dudar de todo y especialmente de nuestras capacidades y que la mayoría tuvimos la suerte de que se vieron confortados y superados por la confianza y la ayuda de docentes atentos y sensibles.  



     

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *