Junio 2019: Médicos Comediantes o Médicos Auténticos.

Este número de Doctutor plantea a los lectores un problema esencial y cada vez más acuciante para el médico práctico actual: como usamos cualquier habilidad clínica y la conexión entre ese uso de la técnica y el fin que perseguimos con ello. Debido a que no hay “buena técnica” sin un “buen uso de la misma” el valor final a priorizar y alcanzar es lo que marcaría la diferencia. Este asunto toca el núcleo central de la práctica clínica y del profesionalismo médico. En El peligro de convertirnos en médicos-comediantes: una reflexión sobre el valor último de ser médicos, Roger Ruiz, argumenta, tomando como base el uso de las Habilidades Comunicativas, sobre esto mismo; ese artículo hace énfasis en la importancia de un cambio del foco educativo desde el “hacer” al “ser” del médico, para conseguir un uso adecuado de las habilidades clínicas, lo que a su vez implica un esfuerzo para incrementar la capacidad “estimativa” del aprendiz sobre el “valor salud”. En Tres razones por las que los pacientes rechazan a sus médicos y otras tres por las que los aceptan, Suneel Dhand, resalta el hecho de que en materia de relación son los pacientes los que claramente deciden: convirtiéndose en implacables críticos de sus médicos. Así, este autor nos ofrece aquí seis aspectos que los pacientes tienen muy en cuenta para valorar, aceptar (tres) o rechazar (tres), a un médico en la distancia corta, pero transcendental, de la interacción clínica. El enfoque de R Ruiz permite valorar sin embargo el buen o mal uso de éstas habilidades propuestas por S. Dhand más allá del impacto que éstas puedan o no tener en la propia satisfacción del paciente con su médico. En “Cómo salir de una trampa para pulpos”, Eva Sampedro, una residente de medicina interna en su rotatorio por atención primaria, vuelve a ver a una paciente que ella misma atendió previamente en el hospital por un síndrome raro (Tako-tsubo). La perspectiva con la que la paciente es atendida en este contexto da pie a la residente junto a su tutor, JC Arboníes, a plantearse la práctica clínica y a reflexionar sobre ella desde una perspectiva diferente a la que hasta ahora estaba acostumbrada. Para ello el papel de su tutor resulta esencial. Finalmente en “Encuentros en la Tercera Fase: tomar decisiones con pacientes mayores”, Ana Carvajal, nos presenta una situación clínica con un paciente pluripatológico y mayor, en la que la capacidad para colaborar en la toma de decisiones entre ella misma, el paciente, su mujer y el especialista, es lo que marca la diferencia. 



     

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