“El dia que Nietzsche lloró” de Irving Yalom

Nietzsche

por Roger Ruiz Moral 

Esta novela tiene muchos aspectos que pueden resultar de interés al lector, en este comentario voy a resaltar especialmente dos relacionados con su contenido, por una parte la profundidad de las discusiones de sus protagonistas sobre temas más bien de índole filosófico-existencial y por otra, el modo en que se tratan las obsesiones eróticas de sus protagonistas (una de ellas relacionada con el tema que ocupa este número de doctutor ya que sucede entre un médico y su paciente). El otro aspecto es la brillantez literaria de la obra. Sin olvidar el modo en el que el autor, jugando con los antecedentes históricos, ofrece una original y sugerente historia.

En “El dia que Nietzsche lloró” Irving Yalom nos ofrece un impresionante diálogo entre la medicina y la filosofía. De la mano de Josef Breuer y de Friedrich Nietzsche, la especulación y la praxis tratan de buscar puntos comunes para reconducir conductas viciadas, improductivas cuando no auto-destructivas. Lo que al principio es una tensión entre la ideología y la acción, poco a poco se va convirtiendo en maridaje que, primero mediante el intercambio de perspectivas y después mediante la adaptación a lo concreto, nos conduce a soluciones posibilistas… Esto aparece tempranamente en el libro mediante la aclaración y comprensión de los problemas que ambos protagonistas van haciendo surgir, y el modo en el que estos afloran: un brillante y esclarecedor diálogo, que es en si mismo la metodología de trabajo y solución a los problemas. Es decir que el enfoque terapéutico se construye en base a la solidez y naturaleza de los argumentos que ambos protagonistas van construyendo sobre cimientos (conocimientos) compartidos por ambos. Hoy dia se podría catalogar a esto como terapia narrativa, pero no olvidemos que es un psicoanalista el que nos lo ofrece.  Dicho así, todo esto puede parecer críptico, por lo que trataré de aclararlo: el libro enfrenta al médico Josef Breuer con el reto de tratar de recuperar a un paciente desesperado, Friedrich Nietzsche. El argumento del libro se basa en la petición que Lou Andreas Salomé hace al Dr Breuer de tratar el mal psicológico del filósofo sin que este se entere de su petición, lo que ofrece un doble, paralelo y sutil equívoco con el que Yalom juega a lo largo de todo el libro, ya que además el propio médico piensa al comienzo que el filósofo, que acude a él para ser tratado de sus crisis de migraña, no parece ser consciente de su estado psíquico. Sin embargo, casi súbitamente, cuando el médico teme que su paciente, al que ya él empieza inconscientemente a considerarlo también su terapeuta (y seguramente precisamente por esto), puede abandonar definitivamente  las sesiones, el pensador pasa a convertirse en el terapeuta del médico. En realidad, a partir de ese momento ambos personajes entablan un diálogo de extraordinaria riqueza que es presentado con una belleza estilística propia de un gran escritor. De este diálogo brotan significados que lo hacen en si mismo terapéutico y en el que los papeles de terapeuta y paciente se mezclan continuamente. Yalom, construye la obra sobre esta interesante y original idea y lo hace de una manera convincente y sobre todo atractiva. Alcanzándose el núcleo de la trama (que es bien pronto) el libro se perfila teniendo como ejes las sesiones entre ambos personajes y las reflexiones que en “apartes” cada uno de ellos tiene consigo mismo sobre el resultado de las mismas. El estilo literario de Yalom, como digo, es sorprendente por su brillantez y claridad (la traducción de Rolando Costa Picazo para esta edición original de Emecé-Planeta es fabulosa),  de hecho, no puede decirse que el libro sea un subgénero del psicoanálisis o de la filosofía en absoluto, aún abordando los determinantes de la existencia, los fundamentos de la terapia psicoanalista y una forma de utilizar aquellos a través de las técnicas usadas por esta.

Pero es que en un marco que aparentemente puede parecer exclusivamente existencialista (y aun más si consideramos las inclinaciones del autor) se cuela como de rondón la interpretación psicoanalítica en su estado más puro, es decir la clásica, la original. Tan puro que Sigmund Freud aparece como de segundón en el escenario. Amigo íntimo de los Breuer, el joven Freud, ha estado muy atento al caso de Bertha Pappenheim. Esta paciente cuyo tratamiento llevó el propio Breuer y que él mismo comenzó a discutir con su joven protegido Freud y que doce años después, bajo el pseudónimo de Anna O, sería el primer caso descrito en Estudios sobre la histeria, el libro de Freud y Breuer que originó la revolución psicoanalítica. Pues bien, el libro muestra a un Josef Breuer con una obsesión erótica por Bertha Pappenheim, lo cual si bien no está demostrado que fuese así, la existencia de esta atracción fatal del médico por su paciente no ha sido considerada del todo descabellada. De forma paralela, aunque aparentemente no en el mismo plano, Nietzsche se encontraba angustiado por el amor y el deseo que sentía hacia Lou Andreas y por la traición que creía había sufrido, mostrándosenos la influencia castradora de la hermana del filósofo en todo este asunto. He aquí otro eje fundamental de esta obra, los orígenes y consecuencias de dos pasiones eróticas en dos hombres excepcionales. En el libro, Breuer resalta primero la eficacia de su tratamiento con Bertha achacándola este a su estrategia de haber indagado en el origen del síntoma, a lo largo del mismo, ambos protagonistas llegan a la conclusión de que lo realmente importante es que hubiese llegado a descubrir su significado. A pesar de su contribución histórica al psicoanálisis, Breuer se interesó después muy poco por esta corriente y ha pasado a la historia de la medicina más bien tanto como un investigador de la fisiología de la respiración y el equilibrio como por haber sido un brillante clínico. Yalom construye esta trama magistral con multitud de guiños históricos algunos extraordinariamente sugestivos por lo que tienen de posibilistas.

Recensión sobre Irving Yalom y la psicoterapia existencial

El autor de este libro, Irving Yalom, es un reputado psicoanalista, profesor de Stanford, conocido en los ámbitos académicos y de la psiquiatría práctica por sus aportaciones sobre todo a la psicoterapia de grupo y muy especialmente al desarrollo de la “psicoterapia existencial”. Para el que se acerque a este autor por primera vez, creemos que puede ser de interés el conocer al menos lo que representa esta corriente psicoanalítica ya que gran parte de la obra de ficción de este psiquiatra judío está impregnada por ella.

La Psicoterapia Existencial es un método filosófico de terapia que opera en la creencia de que el conflicto interno dentro de una persona se debe a la confrontación del individuo con los “determinantes” de la existencia Como lo señala Irvin D. Yalom, estos “determinantes” son: la inevitabilidad de la muerte, la libertad y la responsabilidad que esta conlleva, el aislamiento existencial, y finalmente la falta de sentido de la propia existencia. A estos cuatro “determinantes” se les conoce también como las más trascendentales e importantes preocupaciones del ser humano, formarían el cuerpo de la psicoterapia existencial y son el marco de referencia en el que un terapeuta conceptualiza el problema de su cliente con fines terapéuticos. Estos “determinantes” se consideran predictores de las tensiones y paradojas de las cuatro dimensiones de la existencia humana: la física, la social, la personal y la espiritual. A efectos prácticos, podemos decir que el ejercer la psiquiatría o la medicina considerando este marco conlleva el uso de una fuente de evidencia muy particular…la que aportan las teorías filosóficas y la vida de los filósofos que las han desarrollado (sí efectivamente, lo mismo que en «Más Platón y menos Prozac»). En realidad es lógico pues ¿qué otra cosa pretende la filosofía si no es la de ayudar al ser humano a ser feliz en su existencia? (tal vez simplemente a entenderla mejor) y por lo tanto a integrar de manera equilibrada los cuatro determinantes de la misma (la muerte, la libertad, la soledad y el sentido de la existencia). Irving Yalom es un gran conocedor de la filosofía que ha trasladado no solo a su práctica psicoanalítica sino a sus creaciones literarias, que ya son muchas y muy interesantes. Hemos dedicado este comentario a la que fue su primera obra (y una de las mejores) y su primer gran éxito: “El dia que Nietzsche lloró” publicada en 1992, pero el lector interesado debería considerar también títulos como “En el diván”, “la cura Schopenhauer” y su último libro “El enigma Spinoza”.


     

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