El Reto del Mes: ¿Podemos enseñar/aprender a ser empáticos?

De los aspectos emocionales que más influyen en los resultados de la práctica clínica de un médico es su capacidad para ser empático con los pacientes. Entendemos por empatía la capacidad para apreciar, comprender y aceptar la situación emocional de otras personas. A pesar de que para mostrar empatía de manera adecuada es preciso que un médico tenga cierto grado de estabilidad emocional y sobre todo tenga una mínima capacidad para mostrar sus propias emociones, la empatía tiene un componente técnico que no es habitualmente fácil de desarrollar. Hoy dia la capacidad para ser empáticos es una de las habilidades (¿virtudes?) imprescindibles para ejercer una medicina de calidad humana y técnica, pero la pregunta que surge aquí y que lanzamos en el reto de este mes es:

¿realmente cree que la empatía puede ser enseñada a estudiantes y residentes?

o si  quiere:

¿puede la empatía ser aprendida, o por el contrario es algo innato que unos tienen y otros no y solo podemos despertarla y afinarla en aquellos que tienen ya este don?

 


     

También te podría gustar...

8 Respuestas

  1. IRENE MARTÍNEZ MORENO dice:

    Como dice el refrán: «unos nacen y otros se hacen». Yo pienso que hay quien nace con ese DON de manera innata, pero no descarto que haya posibilidad de poder aprenderlo. Creo que las buenas maneras se contagian, si te relacionas en tu día a día con personas que demuestran su empatía, te darán ganas de serlo y te contagiarás, en cierto modo, de esa forma de hacer las cosas, sobretodo cuando vean los resultados que aporta el poder comprender al enfermo, aunque eso no signifique pensar igual que él.
    Creo que es importante trabajar esta habilidad como residentes y poder contar con el feed-back de tu tutor sii hay aspectos a mejorar.

  2. La empatía resulta imprescindible en nuestra práctica habitual, asistencial y docente. Quizás sea más difícil de enseñar que de «mostrar». Según la base de la que partamos, tendremos que practicar más o menos, pero para empezar el aprendizaje nos hará conscientes de los que NO es empatía y a partir de ahí, cada uno podrá ir modelando su estilo. Cuando comienzas a percibir resultados en las entrevistas, el feed-back con el paciente – residente – otros compañeros- es lo que te confirma si ya tienes definido el camino.

  3. enrique gavilán dice:

    Se puede aprender, sin duda, pero creo que sin un mínimo de condiciones no es posible. Condiciones como la sensibilidad y el respeto, que son valores sin los cuales no se puede llegar a ponerse en el lugar del otro, ni dentro ni fuera de una consulta clínica.
    A mi lo que más me enseñó a saber cómo ser empático fue: 1) ver a los demás y verme a mí mismo (las videograbaciones docentes son un arma poderosísima) y 2) reflexionar sobre qué pasa cuando cambiamos los roles y asumimos el de enfermo (o en su defecto, familiar de un enfermo).
    Interesante debate, sin duda…
    Gracias,

    enrique

  4. Gloria Guerra de la Torre dice:

    Por mi experiencia intentando enseñar , entre otras habilidades, a ser empáticos, desde el punto de vista docente, lo que podemos es transmitir el concepto de empatía, estar atentos a la comprensión que adquieren del mismo los discentes, dar respuestas a las dudas que surgen en el proceso de comprender y facilitar actividades prácticas que permitan ejercitar respuestas empaticas y captar oportunidades para desarrollar estas respuestas empíricas en diferentes contextos.
    Siendo la empatía una habilidad, se adquiere practicando, practicando y practicando, hasta que se alcanza el hábito de ser empático y surge la empatía de manera natural.

  5. Nieves Barragán Brun dice:

    Se puede enseñar a ser más empático y ofrecer unas herramientas para utilizar en ese proceso, que es largo, para siempre. Diría yo que se pueden generar «actitudes de querer entender al otro». La primera herramienta sería aprender a escuchar: dejar hablar, sin cortar al paciente y ayudándole a acabar su relato si le cuesta, o no sabe; aprender a callar cuando el otro habla. La segunda es elaborar la información sin generar juicios de hechos y liberándonos del estereotipo previo que tengamos de aquella persona o del hecho en sí que nos muestra. Finalmente ofrecer una respuesta profesional que tenga en cuenta el global: el problema físico si lo hay, las emociones del paciente y las posibilidades de poner en marcha estrategias de mejora. Respuesta adaptada al paciente, a esa persona, teniendo en cuenta el conocimiento científico, pero también su relato.
    Debemos actuar así por nuestros pacientes, y cuando además enseñamos a otro (estudiante, residente…) deberíamos explicarlo: intento empalizar, por eso he dicho o he hecho esto, si hubiera sido otro paciente, probablemente no lo habría hecho.

  6. Juan D. Tutosaus dice:

    La empatía es una actitud. Lo que puede ser una habilidad, como dice la compañera Gloria, es el mostrar, el manifestar, esa actitud, lo cual puede ser fácil, si se tiene, o necesitar mucha práctica para, aunque se sea poco empático/a, mostrar al paciente cierta consideración. Si no se tiene (y hay quien no la tiene por naturaleza, ver el Sind. de Asperger, etc.), puede ser muy difícil adquirirla, como todas las actitudes de las que se carece. En encuestas realizadas a tutores y docentes en general (presentadas buena parte de ellas en Mahón y podeis verlas en la pág. web de AREDA) la empatía era de las actitudes menos valoradas por los profesionales docentes.

  7. Roger Ruiz dice:

    Que interesante lo que dices Juan David!!
    Resulta que la empatía era la actitud menos valorada por los profesionales docentes!!
    Me resulta chocante dada la importancia que se ha demostrado y se está demostrando tiene esta en la competencia clínica (ver también el comentario de Riess en JAMA: Riess H. Empathy in Medicine-A neurobiological perspective. JAMA 2010;304:1604-5)
    ¿Como podríamos ver los resultados de esa interesante encuesta que comentas?
    Gracias
    Roger

  8. VANESSA CLAVIJO dice:

    Creo que la empatía es algo innato….hay personas que no la tienen en absoluto….sin embargo, es cierto que uno mismo,si es consciente de que no la tiene,puede educarla poco a poco, en el día a día, haciendo ejercicios mentales de ponerse en el lugar del otro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *