Hadjí Murat. Autor: Lev Tolstoi

Comentario por Roger Ruiz Moral

Hadjí Murat es una obra de Tolstoi que trata sobre…un cardo mutilado que encontró un caminante en la cuneta de un camino de tierra. Lo que llamó la atención al caminante fue la belleza del cardo, pero sobre todo como aún herido y con alguna de sus partes ajadas, roto y sucio por el polvo y el barro… el cardo se erguía firme y casi desafiante, como dando la cara, dispuesto a hacerse ver y a defender caro su orgullo, su propio ser frente al enemigo implacable del “progreso”. Esta alegoría lleva al autor a retratar un personaje y una época de la historia de Rusia y del Caúcaso que tiene múltiples evocaciones, pues la lucha entre pueblos que avanzan invadiendo y buscando otras tierras y naturalmente imponiendo sus costumbres y creencias frente a aquellos otros que defienden las suyas y sus formas de vida ante el invasor es una constante de la que ningún pueblo se ha librado a estas alturas de la historia de encontrarse…sea en un lado o en otro. En este contexto surgen hombres y mujeres a los que su propia personalidad y las circunstancias van perfilando sus caracteres, los cuales finalmente nos llevan a descubrir algo más de nosotros mismos…tanto en un bando como en otro.

En Hadjí Murat, Tolstoi retrata la guerra de los pueblos del Caúcaso contra el invasor ruso en tiempos del zar Alejandro II sobre mediados del siglo XIX. Su lectura reporta interesantes conocimientos sobre precisamente este momento y sobre un hecho histórico seguramente muy desconocido para el lector occidental actual. Nos ayuda a entender que conflictos a los que creemos recientes en esta zona no son tan recientes sino que tienen sus orígenes mucho tiempo atrás y que han perdurado seguramente porque no han sido resueltos satisfactoriamente para ninguna de las partes implicadas. Resulta que los rusos han volcado en el Caúcaso sus ansias de expansión y su orgullo de conquistadores, pero allí han topado con unos pueblos, el armenio, el osetio, el checheno, el azerbaiano, el georgiano, el daguestano… orgullosos de su historia, de sus costumbres y desde luego nada acomodaticios ante un invasor. Se da además la circunstancia de que gran parte de estos pueblos son islámicos, lo que supone un nuevo choque entre las dos religiones monoteístas que enmarca y da un simbolismo especial al enfrentamiento.

Es muy probable que todo esto le suene…efectivamente, situaciones como esta tienen paralelo en muchos otros momentos de la historia de la humanidad y en muy diferentes lugares…y en este momento, como decían, se están dando incluso en el mismo lugar al que se refiere la novela y con los mismos protagonistas. Sin embargo Hadjí Murat no es ni mucho menos una novela histórica…la historia que viven sus protagonistas aun retratando situaciones extremas y duras, pero habituales en el devenir de los hombres y los pueblos, es un escenario que solo sirve para que el lector comprenda el contexto que el cual desde luego modela el desarrollo de los caracteres. La fuerza de esta genial novela descansa sobre todo en el retrato que Tolstoi hace de sus principales personajes y no solo del héroe Hadjí Murat, sino de muchos otros más…también de un bando y de otro. En su lectura uno llega a olvidarse incluso de ese contexto en el que se desarrolla para ser absorbido por las personas que Tolstoi retrata. Se trata realmente del ethos frente al pathos. Tolstoi solo (¡solo!) nos enseña la humanidad y nos la muestra mediante la forma que tienen los actores de comportarse en cada momento y dibujándonos como estos son, como visten, los detalles únicos de sus parecidos, sus orígenes…. ¿A donde nos lleva esto?…sencillamente a nosotros mismos y a nuestro entorno más caro, un entorno común en el que incluso cualquiera de nosotros puede poner nombres y apellidos si se esfuerza mínimamente. Resulta estremecedor leer la descripción que el autor hace de un grupo de muchachos cosacos, de los que podríamos llamar “segundones” en el papel de este guión…, los cuales persiguiendo a Hadjí Murat y los suyos encuentran la muerte. En su somera aparición y gracias primero al conocimiento que de ellos y de su forma de ser previa y brevemente se nos facilita y a la forma en la que estos mueren en la lucha, pero también a como mueren, a los detalles de lo que ocurre en sus cuerpos, en sus vidas en el momento final, que Tolstoi nos transmite esta humanidad y así siempre esta solidaridad. Es desde luego la persona de Hadjí Murat en la que estos detalles narrativos van enriqueciendo a este personaje por encima de cualquier otro, de manera que el lector llega aprehender mucho mejor su carácter, casi como si lo hubiésemos tratado, y desde luego de una manera más profunda y real que cualquier descripción psicológica de sus comportamientos. Tal vez a esto se refieren los críticos cuando hablan de la capacidad psicológica de los grandes maestros rusos. Diríase que lo de menos es la trama argumental, porque cada uno de los momentos está al servicio de los diferentes personajes…desde luego el desenlace es previsible, pero lo es porque estas historias en estas situaciones son muy previsibles y a estas alturas de nuestra historia (humana) todos lo sabemos, porque se han repetido tantas, tantas veces. Pero lo que desconocemos, lo que seguimos aún desconociendo es como somos y como actuamos…(¿es que algún dia llegaremos a tener un pleno conocimiento de esto?). En esto es en lo que se centra Tolstoi.

     

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