Karl R Popper: el filósofo que enseñó a los médicos a aprender de sus errores.

Pedro Gargantilla. Universidad Francisco de Vitoria, Madrid (España). Servicio de Medicina Interna, Hospital de El Escorial, Madrid (España)

Resumen: Muchos autores considerados filósofos, han aportado a la medicina teorías y perspectivas que se han incorporado hasta el punto de formar parte de los hábitos o del pensamiento de cualquier clínico. En este artículo se destaca el papel y la repercusión práctica del principio de falsabilidad de Karl Popper en medicina.

Karl R Popper: the philosopher who taught doctors to learn from mistakes

Summary: Many authors considered philosophers have contributed with theories and perspectives to medicine that have been incorporated to the point of being part of the habits or thoughts of any clinician. This paper highlights the role and practical impact of Karl Popper’s principle of falsifiability in medicine.

En el año 82 d.C el poeta romano Juvenal (60-129) escribió “¿Dices que no se puede encontrar una esposa digna entre toda esta multitud? (…) un prodigio tan raro en la tierra como un cisne negro”1. En el siglo XVI la frase de Juvenal era muy repetida en Inglaterra como declaración de imposibilidad, ya que hasta ese momento no se conocían otros cisnes que no fueran los de color blanco. En 1697 un explorador holandés –Willem de Vlamingh- descubrió cisnes negros (Cygnus atratus) en el río Swan, en Australia occidental. A partir de entonces tuvo sentido la posibilidad real de lo imposible, un supuesto que a veces traducimos como “rara avis”.

En esta línea, el filósofo austriaco Karl R Popper (1902-1994) enunció el principio de falsabilidad, según el cual no se pueden obtener verdaderas teorías científicas a partir del razonamiento inductivo. En otras palabras, hay que buscar datos que refuten una teoría, no que la justifiquen. Volviendo a los cisnes, durante mucho tiempo se pensó que sólo había cisnes blancos hasta que la teoría fue refutada al encontrar uno de color negro.

El método reduccionista de Popper es palpable en tres de sus obras: “La lógica de las investigaciones científicas” (1934), “La sociedad abierta y sus enemigos” (1945) y  “Conjeturas y refutaciones” (1963).

Para Popper lo importante es que una hipótesis pueda ser rebatible, es el único camino correcto para que la ciencia avance, cuando los científicos se dan cuenta que un determinado modo de pensar sobre la realidad es erróneo, esto es, cuando aprenden de sus propios errores2.

Uno de los casos más palpables, pero no el único, en la historia de la medicina lo tenemos en 1981. Ese año Robin Warren y Barry Marshall descubrieron de forma inesperada y extraordinaria que la gastritis y la úlcera péptica gastroduodenal eran el resultado de una infección por Helicobacter pylori3

Los datos que aportaron estos investigadores en sus publicaciones fueron duramente criticados por la comunidad científica, no porque la metodología no fuera la correcta, sino porque implicaban un cambio conceptual profundo en el entendimiento de la patología gastroduodenal. Había que asumir que durante mucho tiempo estábamos equivocados.

En las ciencias en general, y en la medicina en particular, el nivel de certeza es finito, parcial y no hay verdades absolutas. La hipótesis que se admite por correcta es una visión local y las teorías son tan sólo provisionales, por ese motivo actualmente el cisne negro es sinónimo de un suceso que tiene una posibilidad muy pequeña que exista.

En 1954 el escritor alemán Thomas Mann (1875-1955) publicó “El cisne negro”, una novela en la que una mujer menopaúsica tiene una inesperada menstruación que es recibida con enorme alegría, ya que la hace recordar su época dorada4. Al final los médicos descubrirán que la causa es un tumor ovárico secretor de estrógenos, que acabará con su vida. En medicina ante la aparición de un síntoma inesperado es preciso encontrar una explicación científica.

En el año 2008, tras el colapso financiero, el matemático finlandés Nassim N Taleb publicó “El cisne negro” en donde esgrime la imposibilidad de calcular con precisión el riesgo de un evento1. En su ensayo define un cisne negro a partir de tres supuestos básicos: gran repercusión, probabilidad imposible de calcularlo y efecto sorpresa.

Para Taleb un suceso altamente improbable acaba siendo racionalizado por retrospección, no se esperaba pero si se analiza retrospectivamente, era posible que apareciese y, además, ha tenido unas consecuencias devastadoras1.

Tanto la historia como la ciencia, y la medicina no es una excepción, tienen sus cisnes negros5,6,7. La pandemia actual de coronavirus es un caso de cisne negro, en el sentido de que se trata de un evento inesperado, pero que de forma retrospectiva podía ser predecible en bases a las condiciones sanitarias del epicentro de la pandemia. El mercado de Wuhan era el caldo de cultivo ideal para que un virus animal infectase y mutase a humanos, y que además se pudiera transmitir entre seres humanos. Por otra parte, su aparición tiene una enorme repercusión financiera a nivel de los mercados bursátiles y una reducción importante del turismo.

Pero no hace falta recurrir a la neumonía de Wuhan, es muy posible que en nuestras consultas estemos rodeados de cisnes negros que nos pasan desapercibidos porque no somos capaces de identificarlos8. Por ejemplo, los cuadros neurológicos que no “encajan” como era lo esperable, que se alejan de nuestras coordenadas cartesianas, son cisnes negros. Cuando seamos capaces de detectarlos y aprender de los errores, como diría Popper, seremos mejores clínicos.

Bibliografía

1. Taleb N. El cisne negro. Ediciones Paidós Ibérica, 2008.

2. Warburton N. Una pequeña historia de la filosofía. Galaxia Gutenberg, 2013.

3. Pajares JM, Gisbert JP. Helicobacter pylori: su descubrimiento e importancia en la medicina. Rev Esp Enferm Dig. 2006;98(10):770-785.

4. Mann T. The black swan. California: University of California Press, 1990.

5. Harris En: Syndrome of the black wan. Br J Rheumatol 1987;26:324-6.

6. Brown C, Arkell P, Rokadiya S. Ebola virus disease: the “Black swan” in West Africa. Trop Doct 2015; 45:2-5.

7. Vacante M, D`Agata V, Motta M et al. Centenarians and supercentenarians: a black swan. Emerging social, medical and surgical problems. BMC Surg 2012;12 Suppl 1:S36.

8. Ronald D. Spotting the black swan: why emergency medicine isa head of the curve. Emerg Med J 2017;34:823-4.



     

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