Corrupción en la Universidad. El ocaso de la Educación, el triunfo de la Endogamia. Autor:José Penalva

Comentario Doctutor

 

Corrupción en la Universidad es el relato de un profesor universitario que ha decidido romper la ley del silencio. Como su caso hay cientos. Pero este es el primero que sale a la luz pública. Se trata por lo tanto de un documento de gran valor para asomarnos a ese mundo cerrado y poco transparente que es la Universidad Pública española, la asignatura pendiente, junto a la educación escolar, de la sociedad española.

Aunque pretende ser una novela (y podríamos decir que un tipo de “novela negra”), el resultado se parece bastante más a un documento o a una “novela satírica”, demasiado autobiográfico. Esta es su principal debilidad, su falta de sutileza y, como no decirlo, su no muy alto valor literario. Dicho esto, sin embargo, debemos resaltar que su importancia recae en lo que revela: ofrece una información basada en hechos reales que refleja en gran medida la situación y el funcionamiento de nuestra Universidad Pública. Por lo que constituye un valioso documento que el lector interesado debe saber sopesar en su justa medida y al que sin duda, más allá de la anécdota o lo que puede tener de ficción histriónica, le ayudará a descubrir las razones verdaderas de por qué nuestro pais no ha despegado en ciencia y tecnología, pero sobre todo de las causas que hay detrás de la ruina de las aspiraciones y productividad de sus ciudadanos teóricamente más preparados. Algo que a nadie se le escapa ya, ha conducido al tremendo fracaso de nuestro sistema laboral.

La Universidad Pública española, como algunas otras instituciones, goza de una suerte de respetabilidad que no es sino una efectiva cortina de humo. Tras ella se esconden numerosos casos de corrupción y endogamia que ni mucho menos son marginales. Es una guerra sucia en todas las instancias entre profesores, doctores, catedráticos, etc., que pelean por mantener su campo de influencia, su particular parcela de poder. Todo ello, a costa de los alumnos y de los contribuyentes, que con sus impuestos sostienen un imperio de ineficacia y nepotismo. Especialmente acertado es la descripción de esa guerra sucia en la que están metidos sus responsables y que se desarrolla, por ejemplo en el episodio de elección de un director de departamento: Ferrán, hombre “de paja” al que le falta hasta lo más elemental (“el control instintivo y de aseo personal”) pero que sin embargo sirve a los intereses de una de las facciones frente a otra y que liderará los asuntos turbios e ilegales que no dudan en poner en práctica los que mueven los hilos, como por ejemplo, cambiar el perfil para las plazas de profesores titulares y evitar así candidatos molestos.

Lo que el libro pone además de manifiesto es como el mecanismo de contratación de profesores en realidad no está mediado por la calidad o valía o necesidad docente real sino por la endogamia y el nepotismo y al leer la historia de José Montag nos damos cuenta como la influencia que en esto puedan tener organismos como ANECA, Programas de Excelencia, etc, es casi nula. Uno de los problemas claves y que su lectura revela es que nuestra universidad pública (desde luego en unas escuelas más que en otras) es un coto privado en el que los mecanismos auditores y correctores no parecen funcionar, porque su estructura permite que las personas que se encuentran “dentro”, lo que el autor denomina los “capodráticos” como los Don Alfredo o Don Jacobo (El Bigote) de la novela, controlen estos mecanismos desde cada uno de los departamentos. Es asombroso darse cuenta que a menos que se realice una autentica revolución legislativa para renovar nuestro sistema universitario hoy por hoy nadie puede hacer nada contra la decisiones autocráticas y “apañadas” por estos señores para mantener su poder y transmitirlo a los que se ligan por cosanguinidad o por la via de la más abyecta sumisión.

El libro describe muy bien como ejercen el acoso laboral (mobbing) estos “capodráticos” en los departamentos. A cualquiera que tenga algún tipo de relación con la universidad, con seguridad, y sin necesidad de salir de su propio entorno departamental le será fácil identificar a sujetos similares a los que aparecen en esta peculiar novela.

Las cosas demasiado horribles también suceden y la historia desarrollada en Corrupción en la Universidad así lo demuestra para nuestra vergüenza colectiva. Como en tantos otros puntos débiles de nuestro sistema institucional, cultural y económico, las desgracias presentes tienen a sus espaldas una larga historia de errores de planteamiento, de dogmatismos ideológicos y de políticas de vuelo corto. Hemos construido un mundo universitario fuertemente politizado, teñido de localismo, rígidamente funcionarial y provinciano en extremo. Es imprescindible una reforma radical en este ámbito porque el grado de deterioro es tan alto que horrores como los expuestos en Corrupción en la Universidad, lejos de ser una ficción de novela negra, constituyen la realidad cotidiana de no pocos departamentos universitarios españoles.

     

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