Febrero 2021: Aceptación o Rechazo: las tensiones de la Pandemia.

Va para un año casi del inicio de la Pandemia y el impacto que seguimos sufriendo es casi similar al que tuvimos en los peores momentos de la denominada “primera ola”. Con este panorama, desgraciadamente, es difícil que nuestra temática deje de ser la pandemia. El mensaje que entonces, en aquellos días de avalancha de pacientes en los hospitales, el Jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Gregorio Marañón, Jesús Millán, lanzaba en sus chats (WS) diarios, a los agotados miembros de su equipo para animarles a continuar su trabajo al día siguiente: “Os voy a regalar una toalla; no para que la tiréis, sino para que os sequéis el sudor y sigáis”, seguramente es totalmente vigente hoy también, pues ellos siguen en estos momentos, atendiendo pacientes a destajo con una ocupación también límite, solo que con año de trabajo extremo a sus espaldas.

En ¿Abandonar la Medicina?, el artículo del Dr Millán con el que abrimos este número nos ofrece el testimonio de lo vivido y sentido por él mismo, lo que nos aproximará seguramente a las experiencias y sentir general de una gran parte de los médicos que han estado atendiendo a la población en primera línea. El Dr Millán expone también la sensación contradictoria que esta pandemia ha representado para él: por una parte un estímulo, fuente de energía y reflejo de lo mejor de la Medicina y de cualquier médico, pero al mismo tiempo mostrando algunas de sus consecuencias más negativas, sobre todo, para la profesión médica: la declaración de muchos médicos de querer abandonar la medicina, pero también la ineficacia de epidemiólogos, salubristas a la hora de ofrecer soluciones o prever los problemas o el comportamiento que muchos ciudadanos y gestores políticos, entre otros han exhibido y siguen aún exhibiendo. La pandemia está produciendo reacciones, cuando menos chocantes, esta vez entre los propios aspirantes al MIR: según un reportaje que apareció estos días en un periódico digital, parece que un número importante de estos aspirantes al examen MIR lo pospondrán para cuando acabe la pandemia. Según estos nuevos licenciados, “no merece la pena especializarse así” para defender esta postura aducen que ha empeorado el sistema de formación con sus colegas este año.

Queremos abrir un DEBATE entre nuestros lectores sobre este hecho y por eso los invitamos a manifestar su posición al respecto y ofrecer sus argumentos al final del artículo en el apartado “Deja una Respuesta”. Como contrapeso a esto, Augusto Blanco nos regala de nuevo una narrativa Estudiantes y COVID, sobre el estudiante de medicina en prácticas, el auténtico estudiante, aquél que disfruta la práctica clínica porque sus primeros contactos con los pacientes son sus primeras vivencias de satisfacción profesional. El relato de Augusto nos muestra como, ahora en nuestro rol de clínicos sobrecargados, muchos de estos estudiantes no sólo nos ayudan a soportar estoicamente esa sobrecarga que produce su presencia en la consulta, esa “bendita sobrecarga”, sino que nos emociona el verles (en realidad el vernos a nosotros mismos hace años) excitarse al reconocer en la expresión de un enfermo que les reconoce como médicos el cumplimiento de su (nuestro) sueño de ser médico. En esta narrativa cínica, su autor nos muestra estas experiencias y emociones a la vez que repasa el rol del estudiante, el que está teniendo y el que pudo ser y no fue, en esta pandemia.

Finalmente; Pedro Gargantilla en una nueva entrega de “Filosofía y Medicina” que titula Egoísmo y vacunación COVID-19: Hobbes versus Rand, trae un tema de totalmente caliente estos días de polémica cuando se está iniciando la campaña de vacunación contra el Covid y aparecen los primeras muestras de los “egoísmos de estado”. Pedro expone didácticamente una visión contrastada sobre lo que es el egoísmo y sus tipos, el cual consiste, básicamente, en atender el interés personal en detrimento de las necesidades de los demás. Esta actitud tiene sus consecuencias en el sector sanitario, especialmente en tiempos de pandemia.



     

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1 respuesta

  1. Enric Macarulla Sanz dice:

    Aunque estoy de acuerdo en que la formación MIR va a verse afectada per la pandemia COVID, creo este hecho no debería ser tomado como simplemente negativo para la formación especializada de estos profesionales.
    La aparición de situaciones excepcionales y de gran impacto como esta pandemia, debería ser una oportunidad para que los profesionales sanitarios aprendan a gestionar este tipo de retos que exigen la adquisición de competencias mucho más allá de aquellas de aspecto técnico en las cuales se centra dicha formación, soslayando o situando las competencias no técnicas o transversales o en un punto más marginal, siendo sin embargo estas las que mayor impacto tiene en el entorno de la seguridad de los pacientes.
    En mi hospital, supongo como en la mayoría, y especialmente durante la primera ola de la pandemia, el trabajo interdisciplinario y centrado en el paciente, así como la empatía con el paciente y su entorno, mejoraron notablemente, no tanto por la gestión de las direcciones, que también, sino especialmente por la predisposición e implicación de todos los profesionales asistenciales y no asistenciales, que tomaron como reto una situación excepcional que nos sobrepasaba. En esta época los residentes, si bien no realizaron algunas rotaciones específicas, pudieron aprender la gestión de situaciones que de otra forma sólo se enseñan en un formato más teórico; a la vez que el “feedback” in situ que recibían de los profesionales sanitarios que estaba con ellos ofrecía una gran riqueza formativa para los ellos.
    Este modelo de aprendizaje más allá de aspectos científicos, aplicado a los planes formativos de las diferentes especialidades y adaptado a cada centro sanitario (hospitalario, primaria, sociosanitario etc.), es una oportunidad que nos brinda una situación tan excepcional en la que nos encontramos.
    Es evidente que los aspectos técnicos de cada especialidad deberán ser adaptados a los planes formativos de los próximos años, pero es nuestra obligación la integración de dichas competencias con las competencias no técnicas que exigen los nuevos retos que aparecen, y ahí es donde esta pandemia nos ofrece una gran oportunidad.

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