Doctutor invita al lector este mes a acercarse al arte no sólo como medio para disfrutar y experimentar las sensaciones que despiertan en nosotros la belleza, sino para conocer y sensibilizarnos ofreciendo algunos argumentos para la incorporación de estos elementos humanísticos en la formación del médico.
El arte en sus diferentes manifestaciones ofrece a los estudiantes de medicina y los médicos una vía única para conocer mejor lo “humano” y para incrementar así su sensibilidad afectiva y sus capacidades cognitivas.
El arte, como manifestación inseparable de nuestro espíritu creador e inspiración del imprescindible lado humanista de la medicina debería ser una herramienta básica en la formación de los profesionales sanitarios.
Nuestra percepción del futuro rara vez coincide con la realidad a la que nos enfrentamos. Idealmente, los principios que entran en conflicto con nuestra propia visión del mundo no nos impiden hacer diagnósticos y tratar a los pacientes.
Un médico con diez años de ejercicio ofrece diez aspectos sobre su profesión de una forma desafiante pero a la vez reflexiva y esperanzadora que representan amenazas y también hitos a tener en cuenta para la continuidad de un ejercicio médico saludable y productivo.