Noviembre 2026. La risa y el humor en medicina

Dedicamos el número de Doctutor de este mes, Noviembre 2026, al humor y la risa en medicina, tanto en las relaciones con los pacientes como en el uso que podamos hacer de él en el ámbito educativo sanitario.

En el primer artículo titulado “El humor en la educación médica: uso y abuso”, revisamos el papel que el humor puede tener en la educación médica. Para ello se resaltan los diferentes tipos de humor y sus posibles efectos educativos y sobre todo aquellos que pueden ser perjudiciales y con los que hay que tener un cuidado especial y preferentemente no usarlo. Aunque el humor es una herramienta que a priori es atractiva para los docentes y puede tener efectos positivos en el aprendizaje, también posee un potencial peligroso que puede no solo dejar al que la usa en posiciones incómodas sino ser un arma contra poblaciones vulnerables. El artículo trata de diferenciar bien el rol del humor y la risa como elemento favorecedor del aprendizaje y como ayuda para el profesor o ponente en su actuación.

En “Usar el humor con los pacientes: consejos y recomendaciones” nos centramos, en el uso del humor en las consultas con pacientes, también aquí, es importante tener en cuenta que no todo tipo de humor debe usarse en las con los pacientes, el humor negro o el agresivo, no suele ser recomendable. Ante todo, el humor con los pacientes debe ser seguro y apropiado para que ellos lo disfruten, aumenten su apertura y confianza, pero sobre todo para que les alivie en su sufrimiento. Con esta finalidad el artículo ofrece una ley general y simple que debería presidir cualquier tipo de intervención humorística con pacientes: “Nunca te burles de los débiles, especialmente de los pacientes. Esto sería similar a consolar a los afligidos y afligir a los cómodos”, que completamos con siete recomendaciones.

La risa o el humor que hace sonreir, es uno de los remedios más generosos que nos ofrece la naturaleza: es gratis, portátil, sin costo alguno y sin necesidad de recurrir a prácticas dudosas. En “Algunas razones para reírnos de nuestros cuerpos y con nuestros pacientes”, resumimos algunos de los efectos fisiológicos de la risa y abogamos por su uso como “medicina”, tanto para los pacientes, como para los propios médicos. El humor en medicina básicamente se basa en nuestros cuerpos y en las situaciones que vivimos a consecuencia de ellos especialmente en el sistema sanitario. Y es que nuestros cuerpos son artilugios hilarantes, traicioneros y milagrosos, con una sincronización terrible y sin ningún respeto por la modestia. Ni la educación, ni el dinero, ni los logros, ni el bótox, ni las fajas, ni la vanidad nos eximen de esa absurdidad básica que es vivir dentro de un cuerpo. Reírse de ellos en los momentos en que nos traicionan, no solo no debe de ser cruel, sino que debe reflejar reconocimiento, producir alivio y, a la vez, ser una forma de redención.

Como habitualmente hacemos, cerramos el número con un relato clínico.Al contrario que pueda parecernos, por su título: “Duelo”, no se trata de un relato triste sino, en concordancia con nuestro número, es una narración en la que una vez más nuestro compañero Augusto Blanco con su habitual maestría, esta vez, nos hace reir.



     

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