A pesar de que la sobrecarga laboral del médico es cada dia más insoportable: consultas llenas, listas de espera interminables, tiempos de dedicación acortados, burocracia agobiante e inútil; a pesar de que los incentivos profesionales son cada dia más limitados y los sueldos se han recortado; a pesar de las dificultades cada vez mayores para conciliar de forma adecuada la vida profesional y personal/familiar; a pesar de que la mayoría de los clínicos no reciben ningún tipo de compensación económica por enseñar; a pesar de que la mayoría de ellos ni están presentes ni son representados en las universidades y en muchos casos y especialidades han sido excluidos de manera premeditada por los “cátedros” y adláteres de la posibilidad de desarrollar una carrera profesional docente; a pesar de todo esto y mucho más…son mayoría los clínicos que siguen enseñando a estudiantes y residentes el arte de la clínica, la medicina con mayúsculas. A estos profesionales que mantienen viva la llama de la medicina mediante la transmisión de su experiencia a los más jóvenes, honrando un juramento milenario, doctutor les lanza el Reto de que nos respondan a la pregunta:
¿Por qué enseño Medicina?







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