Impacto de la Pandemia y su gestión en los médicos de familia y Centros de Salud. Consecuencias y remedios

José Ramón Loayssa  y Alberto Pardos. Médicos de familia. Grupo “SIAP-Torremocha 2025”

Resumen: La Pandemia tuvo un impacto devastador en los profesionales sobre todo en términos psicológicos  y en los equipos de Atención Primaria. Los autores de este artículo plantean que en la pandemia, la Atención Primaria y sus profesionales fueron colocados en un nivel secundario y de seguimiento pasivo de las instrucciones y protocolos que se elaboraban desde los niveles superiores, experimentando un funcionamiento interno con tendencias poco participativas y que deberían haberse plateado fórmulas para combatir el impacto negativo de esa pasividad y la ausencia de implicación tanto a nivel individual como de equipo. El artículo concluye que tras esta experiencia es más necesario que nunca subrayar la necesidad de reformar la autonomía y el “poder” de la Atención Primaria mediante cambios de calado en la política sanitaria, pero también mediante intervenciones formativas y facilitadoras de su funcionamiento organizativo.

Impact of the Pandemic and its Management on Family Doctors and Health Centers. Consequences and Remedies

Summary: The pandemic had a devastating impact on professionals, especially in psychological terms, and on Primary Care teams. The authors of this article argue that during the pandemic, Primary Care and its professionals were placed on a secondary level, passively following instructions and protocols developed at higher levels. This led to an internal functioning with a tendency toward low participation. Formulas should have been considered to combat the negative impact of this passivity and lack of involvement at both the individual and team levels. The article concludes that, after this experience, it is more necessary than ever to emphasize the need to reform the autonomy and «power» of Primary Care through profound changes in health policy, but also through training interventions that facilitate its organizational functioning.

El argumento principal que planteamos en esta colaboración es que las estructuras de atención primaria en general y los médicos de familia en particular jugaron un papel secundario especialmente por la relegación que fueron objeto por parte de las políticas sanitarias implementadas en la pandemia, a la vez que ellos mismos aceptaron este papel de una forma en general poco crítica. Efectivamente, los médicos de familia no debieron aceptar ser “confinados” a un papel secundario y debieron defender tanto su papel en la gestión, como la orientación generalista y un modelo de atención que no dejara de lado la dimensión psicológica y social, así como su papel como agentes de cuidados y abogado de los pacientes. La aceptación de esta marginación se podría excusar en las limitaciones de conocimientos en áreas relevantes en la pandemia como la virología o la inmunología que, de esta forma, les dejaba en manos de los “expertos”. Pero esas limitaciones de conocimientos pueden compensarse si se posee competencia como la lectura crítica de la literatura científica. Aunque tenga atenuantes, la actitud acrítica de los médicos de familia no es justificable y de hecho se podría considerar que significa una renuncia a la resposabilidad y la ética profesional.

El impacto de una Pandemia sin precedentes.

En los primeros meses de la Pandemia, la SEMFYC llevó a cabo iniciativas muy positivas que cuestionaban algunos aspectos de la gestión de la Pandemia como el refuerzo del hospitalocentrismo y la desactivación de los centros de salud. Esta sociedad científica (1) llamó a mantener una atención amplia que no se focalizará solamente en la Covid 19, sino que tuvo en cuenta también los problemas de salud existentes. A pesar de esa “subalternización” de los centros de salud, el impacto de la pandemia en los propios centros fue significativo. Uno de los primeros fenómenos que se documentó en los primeros meses de la Pandemia fue la notable afectación psicológica que se estaba produciendo entre el personal de primera línea (niveles moderados y altos de estrés, ansiedad, depresión, alteración del sueño y burnout), que tendió a ser en muchos lugares más elevado que el que sufrieron profesionales sanitarios de otros niveles asistenciales (2). Esto podría explicarse por el contacto más directo y repetido con enfermos y población de riesgo. Este impacto psicológico y los riesgos que suponen las vivencias de temor y vulnerabilidad fueron protagonistas de las primeras semanas

La pandemia incrementó el estrés y la sobrecarga emocional de unos profesionales que habitualmente ya los viven en su día a día; esto exigía dedicar atención a la capacidad de los profesionales de atención primaria para afrontar situaciones de estrés, “sostenerse y sostener”, evitando “actuar” de forma automática frente al estrés y “elaborándolo” (es decir ideando estrategias de contención). En suma, cultivar la capacidad de manejar las propias emociones y ayudar a los pacientes a gestionar las suyas. Esto representa una intervenciones que deberían ser parte de la formación continuada de grado y postgrado, pero que excepcionalmente lo son.  La vivencia habitual de situaciones de estrés no es necesariamente protectora, sino creadora de vulnerabilidad, porque el estrés, la frustración o el agotamiento, dejan secuelas especialmente cuando no existen espacios en los que las experiencias que lo producen se puedan “metabolizar”.

Una respuesta llena de claudicaciones

A raíz de la pandemia, se han recordado algunos instrumentos para aumentar la capacidad de los profesionales de atención primaria de afrontar las situaciones de estrés y sobrecarga emocional que son consustanciales a su trabajo. Entre ellos, las denominadas estrategias “microprácticas” (3). Pero no se trata de enfatizar tanto las técnicas como el desarrollo personal y profesional del médico y la creación de espacios protectores. La pandemia aumentó el distrés tanto en su dimensión individual como grupal y de equipo. La pandemia, como cualquier circunstancia excepcional se puede considerar como un escenario VICA (4), es decir, Variable, Incierto, Complejo y Ambiguo. Este tipo de escenario requiere desarrollar nuevas capacidades colectivas de participación y liderazgo para evitar una involución a fórmulas regresivas e incluso a la consolidación de patrones autoritarios. Una situación como la de la pandemia tenía la potencialidad de aumentar las tensiones en los equipos, pero también de paralizar su vida interna, de bloquear su debate y adaptación activa. Podía promover actitudes pasivas como grupo que renunciaba a tomar las riendas de su actividad y adoptaban un seguimiento dócil de las instrucciones de “arriba”. Esa puede ser la razón por la que la Pandemia, que se podía traducir en una agudización de conflictos internos en la organización, no lo hizo. Entre los profesionales no se tendieron a expresar posiciones divergentes y hubo una aceptación pasiva generalizada de las directrices recibidas y una trasmisión acrítica de la información (o más bien en muchos casos propaganda) oficial.

Mantener la actividad de atención de salud desde las perspectivas propias de la medicina de familia, del holismo generalista, del abordaje biopsicosocial era otra necesidad. Pero se impuso un modelo de atención que invisibilizaba los centros de salud, reforzaba el hospitalocentrismo, y dejaba de lado la orientación comunitaria. En general, se aceptó priorizar los problemas agudos y dejar de lado todos los problemas crónicos. El abandono de la orientación generalista del médico de familia tendió a ser amplia.  No solo se olvidó, por parte de la mayoría de los equipos y centros de salud, que nuestra perspectiva no está centrada la enfermedad sino en el paciente, también que en esta ocasión, la atención no se centró en la enfermedad sino sólo en UNA enfermedad provocada por un virus. Se renunció a las señas de identidad de la medicina de familia y en general de las orientaciones no mecanicistas y biologicistas en salud.  Señas de identidad como la consideración de todas las dimensiones de los problemas de salud y de las intervenciones sanitarias, especialmente las repercusiones psicosociales. Esto obligaba a mantener que cualquier medida de control de la pandemia debería tener en cuenta su factibilidad y sus efectos secundarios y no solo su impacto anunciado (que además no resultó real) en la morbimortalidad Covid, sino en la salud global sobre todos los problemas y riesgos en la salud general y el bienestar de la población.  Se impuso lo que Javier Segura ha denominado “Simpleza Pandémica”, (5) olvidando la dimensión social de los problemas de salud. Pero esa simpleza incluye también la puesta en cuestión de una atención centrada en el consultante, del que se ignoraban derechos tan básicos como el consentimiento informado en el caso de la vacunación.

Especialmente grave fue abandonar la centralidad del cuidado (6). El cuidado es la respuesta a nuestra fragilidad y vulnerabilidad, una vulnerabilidad que es asimétrica y atiende a unos determinantes sociales (7), entre ellos el contacto físico de las personas en general y más de aquellos que necesitan cuidados en particular, ya que el tacto es el sentido que siempre nos proporciona sensación de realidad. Es esencial una adecuada estimulación táctil para el correcto desarrollo orgánico y conductual, así que tocar es tanto cuidar como curar. La falta de contacto físico humano que se acentuó hasta unos límites extremos en el confinamiento decretado en la pandemia generó sentimientos de soledad, frustración, frialdad y falta de calidez emocional. Sólo a través del tacto es como se puede salir del aislamiento y comunicar con amor, confianza, afecto, calor…

Los médicos de familia “convidados de piedra

Como apuntábamos, creemos que la mayoría de los médicos de familia se convirtieron en seguidores acríticos de la gestión oficial adoptando la Ley de la “obediencia debida”. Pero hubo muchas excepciones, algunas tan admirable admirables como es la de Roberto Colino, un médico de pueblo que desafió las normas oficiales en defensa de sus pacientes. Su experiencia se incluye en otro texto de éste numero. A los médicos de familia no se les facilitó que fueran activos en la gestión de la Pandemia, sino que se limitaran a ser “humildes implementadores de las instrucciones de las autoridades”. Durante la pandemia ni siquiera aportaron los datos que provenían de su contacto con la población. No trasladaron el drama de familias enteras con niños y adolescentes encerrados en pisos de protección oficial, ni el sufrimiento y el dolor que la estrategia del miedo de la (des)información oficial estaba provocando. Salvo en contados casos, tampoco informaron sobre el sufrimiento que generó la pérdida de contactos vitales las personas que más lo necesitan para sobrevivir psíquicamente como los ancianos. Se infravaloró las consecuencias del aislamiento que se manifiestan de forma rápida y que dejan secuelas irrecuperables. Se faltó al compromiso del rol de “abogado” de nuestros pacientes (8). Finalmente, también creemos que no  intentaron clarificar la propagación de la pandemia y las características de su morbimortalidad, aunque esta deficiencia sea más comprensible por el desbordamiento y la sobrecarga.

Los médicos de familia  no pudieron aplicar una mirada propia sobre la crisis y sus consecuencias y mucho menos de adoptar un papel de liderazgo al que estamos tan poco acostumbrados. No solo se realizó el seguimiento acrítico que hicieron las autoridades, sino que se dejó, como habitualmente, la tarea de “pensar” a los especialistas a los que se incorporaron los salubristas y epidemiólogos. Los médicos de familia se dejaron arrinconar en el rol de “aplicador de protocolos” que otros elaboran. NO es extraño que no detectaran las contradicciones del relato oficial, ni siquiera en algo tan “comunitario” como los efectos de las medidas físicas como las mascarillas en la transmisión de las enfermedades virales. Ni que decir tiene, su escaso rol en la compresión de dimensiones tan decisivas en este caso como la virología y la inmunidad. Las ciencias básicas representan un conocimiento olvidado o desactualizado. Si estas ciencias tienen un papel en la formación de grado, formación especializada y la formación continuada es otro debate necesario (9) , pero la conversión del proceso diagnóstico y terapéutico en un ejercicio entre la aplicación ciega de heurísticas y asociaciones estadísticas, hace esa formación un extra prescindible. El razonamiento médico basado en la fisiopatología, tristemente parece estar en absoluto desuso.

Las limitaciones que los médicos de familia deben aceptar de los conocimientos y competencias que deben poseer no debería incluir su capacidad de una evaluación autónoma de las evidencias clínicas. Sin embargo, la lectura crítica de la literatura científica no es una competencia que posean todos los médicos de familia. Esta falta los deja indefensos ante colectivos profesionales con su propia agenda y ante recomendaciones que se difunden basándose en una evidencia discutible, cuando no ausente (10).  Si los médicos de familia fueran capaces de analizar la información “científica” que reciben ganarían una autonomía profesional que creemos es imprescindible.  La lectura crítica de la literatura científica implica evaluar e interpretar la evidencia científica, considerando la validez y relevancia de los resultados para el contexto de la práctica. Este es un proceso que verifica la calidad de la investigación y que ayuda a determinar su aplicabilidad y utilidad.(11)

La ética profesional en cuestión

A pesar de todo, reconocemos que es muy difícil negar las contradicciones que exhibía el relato oficial de la pandemia. Por poner un ejemplo, recordemos el asunto de las mascarillas al aire libre impuesta durante meses sin que se produjera ni debate público, ni ningún tipo de cuestionamiento dentro de las profesiones sanitarias. Esta actitud era todavía más chocante cuanto en los primeros meses de la pandemia, los gobiernos y autoridades sanitarias defendían que estas no eran necesarias. Pero la aceptación de esa contradicción y la disculpa a los gobiernos por haber mantenido posiciones contrapuestas tenía otra justificación: aceptar implícitamente el derecho de los gobiernos  a mentir a la población en determinadas circunstancias, justificando, por ejemplo, que los gobiernos, cuando no había mascarillas en cantidad suficiente, mintieran a la población diciendo que las mascarillas no eran necesarias aunque estas si fueran efectivas (extremo que no es verdadero, pero que probablemente es respaldado por muchos profesionales desde la ignorancia de la evidencia existente). Aceptar que no se diga la verdad a la ciudadanía tiene profundas implicaciones éticas, porque al fin y al cabo se espera que los profesionales sanitarios no mientan cuando dan información a los pacientes. Disculpar a los políticos por utilizar mentiras tiene un matiz peligroso, podría hacer pensar que se podría aplicar a uno mismo esa misma regla. Si un profesional tiene un alto sentido del deber ético en su trabajo, parecería una cierta contradicción que no valorara la ética en otras áreas y especialmente en la acción política.

La ética y la profesionalidad fueron especialmente vulneradas y probablemente fue la dimensión más expuesta a contradicciones y renuncias. Ya hemos citado la relegación de la ética del cuidado y la renuncia a la propia responsabilidad profesional y el refugio en la “obediencia debida”. Muchos médicos, justificados como hemos dicho en la acumulación de tareas, renunciaron a pensar sobre lo que estaban haciendo, sobre su justificación científica y moral, prefiriendo no hacerse demasiadas preguntas. La adopción de un pensamiento de grupo, de las decisiones que parecían tomadas mayoritariamente, despierta sonoridades que remiten a las ideas de Hanna Arendt sobre “la banalidad del mal”. Aunque también esta autora es útil para entender la fabricación de un relato basado en mentiras por la clase política, que se presenta como un mal menor. Tanto en “Verdad y política” como en “La mentira en la política” (12), Arendt planea la preocupación por la hostilidad con la cual es recibida la verdad factual: ella observa hasta qué punto el público que conoce unos hechos, puede convertirlos en tabú y excluirlos de la discusión pública, esto es, vislumbra la disputa por la realidad común objetiva, un problema político de primer orden. Tal hostilidad respecto a los hechos —aquella que no los oculta, sino que los destruye— caracteriza, para Arendt, la mentira política moderna.

Esto nos permite enlazar con un último aspecto: los médicos tienen una responsabilidad como ciudadanos y como profesionales, pero su acción colectiva parece concentrarse preferentemente en la defensa de sus intereses corporativos y no tanto de la salud de la población.  Asumir esa responsabilidad no debería ser optativo. Probablemente la política debería ser una asignatura en los estudios de medicina para permitirles a los médicos una mejor comprensión del funcionamiento de esta sociedad y de las instituciones políticas y sobre como las dinámicas de éstas últimas pueden poner en peligro la salud de la población.

Finalmente, recordar que hemos indicado las tareas de prevención del impacto psicológico de circunstancias estresantes que viven los médicos de familia y que también sería recomendable que la vida interna de los equipos tuviera el apoyo necesario para garantizar una saludable evolución grupal (13). En este sentido son interesantes aspectos como una aproximación fenomenológica positiva que supere las etapas reactivas y receptivas tendiendo a funcionamientos proactivos e interactivos (14), así como intervenciones que favorezcan liderazgos que faciliten el desarrollo de las personas y los grupos y que estimulen la escucha empática y los diálogos generativos (15).

Conclusiones

Como conclusión principal podemos afirmar que la actuación de los médicos de familia y los centros de salud durante la pandemia no estuvo exenta aspectos cuestionables, eso no significa no reconocer la enorme voluntad y esfuerzo que la inmensa mayoría de los médicos de familia pusieron en práctica. Muchos de los posibles desaciertos y deficiencias que hemos visto fueron inducidas por la “subalternización” que sufrieron. Por eso es más necesario que nunca subrayar la necesidad de reformar la autonomía y el “poder” de la Atención Primaria mediante una intervención formativa y facilitadora del funcionamiento organizativo.

1) https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-la-semfyc-medicina-familia-tiempos-S0212656720301244 

2)https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-clinica-2-articulo-impacto-psicologico-covid-19-profesionales-sanitarios-S0025775320308253.

3) https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-la-semfyc-medicina-familia-tiempos-S0212656720301244 

4)       https://www.elsevier.es/es-revista-medicina-clinica-2-articulo-impacto-psicologico-covid-19-profesionales-sanitarios-S0025775320308253

5)        Segura del Pozo, Javier. (marzo 2025) Simpleza pandémica. https://seminariossiap.es/siapcovid2025/wp-content/uploads/2025/03/SIAP-2025-Torremocha-ponencia-Javier-Segura-Simpleza-pandemica.pdf.

6) https://www.fundaciogrifols.org/documents/4438882/4633065/Q60_Sociedad_Pandemias.pdf/e8f0c20a-b6b6-4a59-83bc-f7d5f84ad51f?t=16577081489289.

7)https://www.researchgate.net/publication/275714106_In_A_Different_Voice_Psychological_Theory_and_Women’s_Development

8) . https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC2018481/

9)  http://www.iamse.org/mse-article/the-role-and-value-of-the-basic-sciences-in-medical-education-an-examination-of-flexners-legacy.

10)  https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC7668795/

11) https://academic.oup.com/fampra/article-abstract/12/1/98/513896?redirectedFrom=fulltext

12) Arendt H.  verdad y mentira en la política. Pagina indomita. Madrid 2017.

13) Pardos Cañardo, Alberto 30 junio 2025. La gestión de la pandemia Covid 19 desde las miradas de la facilitación de procesos sociales. Una aproximación fenomenológica. Tesis Doctoral.

14) Brenson-Lazán, Gilbert. Curso profesional de Facilitación de procesos HARAVICUS.

15) Scharmer, Otto. (2017) “Teoría U: liderar desde el futuro a medida que emerge”. 2ª Edición en español. Editorial Eleftheria.



     

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