Organización del pensamiento verbal: potencialidades de un dialogo interior positivo

Fausto Ruggiero. Psicólogo Clínico
Resumen: El pensamiento humano es sobre todo verbal. En este artículo Fausto Ruggiero nos ofrece una especie de taxonomía de nuestro diálogo interno que puede resultar de gran utilidad para sistematizar posibles interpretaciones y sobre todo para caer en la cuenta de nuestra identidad narrativa y de las posibilidades y algunas consecuencias de modular nuestro diálogo interior.
Organization of Verbal Thought: Potential of a Positive Inner Dialogue
Abstract: Human thought is primarily verbal. In this article, Fausto Ruggiero offers a kind of taxonomy of our inner dialogue that can be very useful for systematizing possible interpretations and, above all, for becoming aware of our narrative identity and the possibilities and some consequences of modulating our inner dialogue.
Hablo conmigo mismo y hablo con ellos. No están aquí para escucharme
La mayoría de nosotros pasamos más tiempo hablando con nosotros mismos que con cualquier otra persona. Usamos el lenguaje para pensar y aclarar nuestras ideas. Ya sea que estemos reflexionando conscientemente o pensando a un nivel más subconsciente, seguimos usando el lenguaje. Mantenemos diálogos internos con nosotros mismos, que a menudo representan lo que experimentamos en nuestro mundo. Esto significa que experimentaremos algo y usaremos nuestro lenguaje interno para ayudarnos a comprender qué ha ocurrido, cómo nos sentimos y si debemos hacer algo al respecto.
En otras ocasiones, podemos usar el lenguaje abiertamente para dirigir el discurso comunicativo con otros humanos, animales o, en ocasiones, con objetos inanimados. Podemos decirles a otros lo que queremos que suceda, explicar nuestra postura o simplemente conversar con ellos. Nuestro lenguaje interno es multifacético y nos ayuda a comunicarnos con nosotros mismos y con los demás de muchas maneras.
Defino el «lenguaje interno» como «el habla interna, o diálogo interno, donde nuestros pensamientos no se expresan externamente y la comunicación se limita a nuestro diálogo personal». Como sugiere el título del artículo, el lenguaje interno es tu voz interior. Es hablar contigo mismo para ayudarte a organizar tu mundo, superar situaciones difíciles, resolver problemas y, en ocasiones, evitar conflictos, como pronto verás.
Es importante tener en cuenta que el lenguaje interno, o «diálogo interno», puede ser positivo o negativo. Puede representar un entorno personal sano o estar vinculado a aspectos negativos de nuestro mundo interior. Esto depende en gran medida de nuestra salud mental, emocional e intelectual y de cómo nos expresamos a través de nuestro diálogo interno. Es fundamental comprender primero los fundamentos del lenguaje interno para comprender plenamente su papel en nuestras vidas.
Nuestro lenguaje interno puede emplearse por diferentes razones y de diversas maneras. A continuación, se enumeran algunas de ellas junto con una breve descripción.
Diálogo interno. El diálogo interno que las personas tienen consigo mismas. Es importante recordar que el cerebro es una máquina pensante y piensa con lenguaje e imágenes. Esto no significa que deba incluir el lenguaje en todo lo que hace. Algunos de los procesos del cerebro implican pensamientos que no son conscientes, como las rutinas diarias que se realizan con poco lenguaje interno. Sin embargo, gran parte de lo que hacemos a diario implica lenguaje interno. Algunos ejemplos son: «Esto será difícil, pero lo intentaré», «No me gusta cuando esto sucede», «No soy tan bueno como me gustaría» o «Nunca me rendiré porque realmente quiero esto». El diálogo interno a menudo describe cómo nos sentimos, lo que queremos o no queremos, y nuestros pensamientos sobre algo que puede ocurrir o sobre alguien en nuestra vida.
Crítica. Analizar la calidad del comportamiento o la interacción con otras personas. La crítica tiene dos formas. La primera es la que aplicamos a otras personas y situaciones. Podemos alegrarnos por alguien y aprobar lo que hace, o podemos ser ligeramente más pesimistas sobre esa persona y sus acciones. A veces, generalmente nos alegramos del comportamiento de otra persona, y en otras ocasiones, podemos sentir envidia de otra persona o sentir que no cumple con nuestros estándares o nos causa dolor o incomodidad. La segunda forma de crítica es la autocrítica. Podemos elogiarnos a nosotros mismos por nuestras acciones o circunstancias, o podemos ser negativos y críticos, sintiéndonos como si no estuviéramos a la altura. En cada caso, usamos el lenguaje para describir la situación y evaluar lo que estamos experimentando.
Conversación interna. Mantener una conversación interna real con alguien que no está presente. Podemos experimentar situaciones que sintamos la necesidad de revisar e intentar aclarar o rectificar mentalmente. En el proceso, podemos conversar con otras personas que no están presentes. A veces, estas conversaciones pueden ser positivas, como conversar con alguien que nos agrada sobre algo que les complace a ambos. Sin embargo, en otras ocasiones, la conversación puede tomar un cariz negativo. Podemos involucrarnos en diálogos emocionales diseñados para ajustar cuentas o resolver la situación internamente.
Igualar las condiciones. Revisar una situación en la que uno se siente inadecuado o maltratado y reestructurar mentalmente el escenario para que parezca más justo e igualitario. Otro término para esto podría ser «arreglar la situación». Todos experimentamos situaciones en las que las cosas no salen como lo planeamos. A veces, estas situaciones pueden generar inquietudes sobre nuestro desempeño y qué podríamos haber hecho de manera diferente para obtener un resultado más satisfactorio. Cuando esto sucede, podemos entablar conversaciones internas, a menudo con otra persona que no está presente, rediseñando el giro de los acontecimientos y llevándolos a una conclusión en la que nos sintamos en igualdad de condiciones con la otra persona. Estas conversaciones no tienen por qué ser negativas. Redefinen las circunstancias y nos hacen sentir que teníamos más influencia sobre lo que estaba sucediendo y que nuestro desempeño fue más aceptable para todos los involucrados.
Reflexionar. Pensar en una situación pasada, como el desarrollo de una reunión o la presentación de ideas. Es común dejar una situación interpersonal y repasar lo ocurrido. Cuando todo ha ido bien, nuestro lenguaje interno al reflexionar es positivo. Otras veces, nos sentimos menos satisfechos con lo ocurrido y desearíamos que las cosas hubieran sido diferentes. Reflexionar y usar el lenguaje interno con base en circunstancias reales nos ayuda a redefinir cómo pensaremos y nos comportaremos a medida que nuestras vidas continúan después de un evento si las cosas no salen como esperamos. Puede ser una herramienta productiva para mejorar nuestra interacción con los demás, siempre que mantengamos nuestras emociones al mínimo y centremos nuestra atención en mejorar nuestras futuras interacciones.
Establecer metas. Revisar los hechos relevantes para establecer la meta, establecer un plan para alcanzarla y utilizar métodos de evaluación que implementen cambios cuando sea necesario para lograrla. Establecer metas puede ser una de las formas más productivas y positivas de lenguaje interno, siempre que sean realistas y alcanzables. Establecer metas realistas puede ser capacitador y proporcionar una comprensión del proceso necesario para alcanzar el éxito. Por otro lado, establecer metas poco realistas y difíciles de alcanzar sin un plan puede generar un lenguaje interno negativo y sentimientos de incompetencia.
Orar. Hablar con Dios o con la representación de un poder superior. Partes de la oración se dirigen a una entidad externa. A menos que oremos con otras personas, casi toda la oración implica un lenguaje interno. Hasta cierto punto, la oración conecta con partes más profundas de nosotros mismos y expresa la persona que nos gustaría ser o lo que deseamos que suceda en nuestras vidas. Sin embargo, las personas también infunden la oración con un diálogo diseñado para explicar lo que piden o como una queja por una petición que no recibe respuesta.
Manejo del estrés. Usar técnicas de autoconversación positiva para gestionar internamente a personas y situaciones estresantes. Todos experimentamos estrés en distintos niveles. Para algunas personas, las técnicas de autoconversación positiva pueden ayudar a aliviar el estrés y la ansiedad. Otras experimentan estrés y ansiedad internamente como resultado de sistemas nerviosos sensibles y desequilibrios de neurotransmisores. El lenguaje interno positivo puede reducir el estrés. La autoconversación positiva puede ser muy útil para reducir el estrés. Algunos ejemplos son: «Soy lo suficientemente fuerte para hacer esto», «Esto no es tan malo como parece», «Solo necesito verlo de otra manera» y «Me concentraré en mis capacidades y encontraré una manera de lidiar con este problema». La autoconversación positiva puede ser muy útil para aliviar el estrés.
Visualización. Crear imágenes mentales vívidas de un resultado o situación deseados. La visualización puede usarse para ensayar una conversación o discurso, anticipar posibles desafíos y afrontar emociones negativas. Puede ayudar a relajarse o visualizar el resultado de una meta. Visualizamos con frecuencia, pero no siempre le asignamos un lenguaje interno. Cuando se acompaña de autoconversación, la visualización puede parecer que activa el lenguaje interno. La visualización no es lenguaje interno, como lo estamos comentando. Sin embargo, es una forma de lenguaje que el cerebro utiliza para mejorar nuestro diálogo interno, ya que no es solo un pensador lingüístico. El cerebro utiliza imágenes para dar vida a los planes lingüísticos internos.
Fantasía. Imaginar cosas, especialmente imposibles o improbables. Nuestras vidas pueden volverse mundanas y rutinarias. La fantasía nos permite crear escenarios más emocionantes y gratificantes en roles que podrían incluir héroes, amantes, atletas y celebridades. Nos transporta más allá de las circunstancias de nuestra vida cotidiana. El lenguaje que usamos en nuestras fantasías suele ser grandioso, sofisticado e ingenioso. Cuando la fantasía es positiva, nos ayuda a expandirnos más allá de nuestras vidas y a adentrarnos en nuevas y más emocionantes condiciones de vida. Sin embargo, la fantasía también puede ser producto de la ira, el abuso y una autoimagen negativa. En estos casos, las fantasías pueden volverse furiosas, violentas y abusivas.
Autodesprecio. Sentir y expresar intenso disgusto, fracaso, incompetencia o incompetencia consigo mismo. El autodesprecio es una de las formas más peligrosas de lenguaje interno. Ocurre cuando nuestra identidad personal se define por el fracaso y la incompetencia. Superamos el evento y entramos en una intensa reacción emocional diciéndonos lo repugnantes que somos, cuánto nos odiamos y cómo el mundo sería mejor si no estuviéramos en él. El autodesprecio puede generar sentimientos negativos sobre uno mismo y, en ocasiones, derivar en ideas suicidas.
Todos usamos algún tipo de lenguaje para organizar nuestros pensamientos y comunicarlos a nosotros mismos y a los demás. Incluso cuando dormimos, nuestro cerebro permanece activo. A veces, en sueños, podemos mantener conversaciones completas con otros. Nuestro lenguaje interno nos ayuda a organizar nuestras experiencias y establece las bases de cómo vivimos e interactuamos con el mundo exterior. Comprender cómo funciona este proceso puede hacerlo más eficiente y ayudarnos a evitar las trampas del lenguaje negativo, que nos expone a formas de vida desafiantes y potencialmente destructivas.
Definir nuestro lenguaje interno personal puede brindarnos información valiosa sobre quiénes somos, cómo pensamos, cómo respondemos a estímulos internos y externos, cómo nos sentimos con nosotros mismos y cuál podría ser nuestro lugar en el mundo. Puede marcar la diferencia entre un lenguaje interno negativo en piloto automático y tomar el control de nuestro pensamiento consciente para conectar con la persona poderosa que podemos ser. Cuando decidimos cambiar nuestra forma de pensar y hablarnos, damos el primer paso para mejorar nuestras vidas. Esta decisión abre las puertas a los cambios necesarios que traen paz a nuestro mundo interior y ayudan a crear una vida cálida y positiva con quienes nos rodean. Realizar estos cambios nos da más control sobre cómo pensamos y nos hablamos a nosotros mismos, y nos permite crear nuestro mundo con un plan y un propósito.
Decidir tomar el control de tu lenguaje interno es el primer paso para tomar el control de la vida. Así, as percepciones pueden cambiar. Es una forma de aprender a recopilar información importante en cualquier situación y a usarla para crear un plan que empodere y de paz interior. Imaginar un mundo donde no haya que gritar en el interior de uno mismo, un mundo donde hablarnos a nosotros mismos con amabilidad y cariño, un mundo donde poder transmitir mensajes de amor y calidez a los demás. Todo comienza con la decisión de cambiar nuestro diálogo interno y la disposición a seguir un plan para lograrlo.







