El acto médico en la Era del «multitasking»

Pedro Gargantilla, Universidad Francisco de Vitoria

Resumen: El artículo llama la atención sobre la presión que actualmente domina en el sistema sanitario de sacar el máximo partido a cada minuto de la jornada laboral, y de como, nosotros mismos nos sumergimos en la hiperactividad, en la continua multitarea. El filósofo surcoreano Byung-Chul Han critica este tipo de sociedad y el tipo de enfoque autoexigente que conlleva esa multitarea y cuyo precio es la ausencia de creatividad

The medical act in the Age of multitasking

Summary: The article draws attention to the pressure that currently dominates in the health system to make the most of every minute of the working day, and how we sink ourselves in hyperactivity, in a continuous multitasking. The South Korean philosopher Byung-Chul Han criticizes this type of society and the type of self-demanding approach that multitasking entails and whose price is the absence of creativity.

Al igual que los animales salvajes están atentos a cualquier estímulo nuevo que aparece en el paisaje (un depredador, una presa, un grupo de turistas…) nosotros prestamos atención a los avisos que nos llegan desde WhatsApp, Facebook, correo electrónico… y alimentamos nuestras entradas personales y profesionales de nuestro blog y de nuestra cuenta de twitter. Y claro, todo esto lo hacemos, mientras pasamos consulta, mientras asistimos a una reunión, mientras recibimos una sesión de formación… somos esclavos de la multitarea (multitasking).

¿Por qué es importante en nuestras vidas analizar las consecuencias de este cambio de paradigma? Porque nuestro cerebro tiene serias dificultades –aunque creamos lo contrario- para llevar a cabo de forma simultánea labores que involucren las áreas cerebrales más evolucionadas, de una forma selectiva y sostenida. 

A nuestras redes neuronales les cuesta, por ejemplo, contestar un mensaje de texto en el que se nos reclama información precisa, al tiempo que atendemos una exposición oral de un tema extraordinariamente técnico. La multitarea se traduce en sesgos cognitivos, distracción, inhibición de respuestas a ciertos estímulos, errores… 

A nivel cognitivo, cada tarea se puede desglosar en tres fases de procesamiento: la percepción de la tarea, la selección de la respuesta y la ejecución de la misma. Cuando duplicamos la ejecución de tareas el tiempo que pasa entre la percepción y la selección de la respuesta –periodo refractario psicológico- es mayor cuanto más cerca se encuentre de la primea tarea.

Vayamos a un caso práctico, ¿cuántas veces no nos hemos percatado que hemos pasado por un tramo de una carretera mientras íbamos conduciendo y hablando por teléfono?

El médico del siglo veintiuno se mueve en una hiperactividad frenética, en una actividad permanente que obliga al cerebro a estar constantemente atento. Nosotros mismos, de forma voluntaria, hemos entrado en una rueda similar a la que sufren los ratones de laboratorio. Nos infringimos una autoexplotación constante. 

Son los individuos, ya no los patronos, los que se impelen a sacar lo mejor de sí mismos, a costa de incrementar el rendimiento en una autoexigencia que tiende al infinito.

El filósofo surcoreano Byung-Chul Han critica este tipo de sociedad, en la que los individuos dedicamos una enorme parte del tiempo al trabajo, el cual se ha convertido en un factor de prestigio. 

Pero, la hiperactividad, la multitarea en la que nos encontramos sumergidos, tiene un precio, la creatividad. Para poder explicarlo Han utiliza una metáfora, la de andar. Cuando una persona camina puede hacer dos cosas, ir más deprisa, convirtiendo el paso en una carrera, pero eso en el fondo es algo diferente y más veloz; la segunda es danzar. El Homo sapiens es el único animal que danza. En esta sociedad estamos preocupados por correr, pero no por danzar, y eso es porque estamos renunciando a la creatividad.

La sociedad en general, y el mundo empresarial en particular, intentan estimular la creatividad, debido a que gracias a ella es posible encontrar soluciones prácticas e innovadoras a problemas reales.

En el libro “La sociedad del cansancioHan describe cómo el imperativo del rendimiento resulta a medio-largo plazo agotador. Afirma que hemos superado la lógica marxista, en donde había un amo y un esclavo. También hemos superado las relaciones de poder tal y como las entendía Foucault, como una sociedad disciplinaria en la que todo giraba en torno al “debes” y “no debes”.

Para Han nos movemos ahora en una nueva perspectiva, la del “tu puedes”, nos hemos convertido en esclavos de nuestros propios proyectos.

Claro, ¿y qué sucede si no se consigue la meta marcada? Afloran los sentimientos de culpabilidad y fracaso, marcando el inicio de una senda que nos conduce a la depresión y al síndrome del burn out. Patologías en las que la ausencia de ocio juega un papel importante.

Para Han nuestra sociedad está llena de contradicciones y paradojas, y muy lejos de la perfección que defienden algunas voces. Este filósofo considera que quizás, solo quizás, deberíamos replantearnos el concepto que tenemos de libertad

En la “Divina comedia” el autor italiano Dante reservó un círculo en el infierno para todos aquellos que dicen que es muy fácil hacer dos cosas a la vez. ¡Cuántos ciudadanos del siglo veintiuno iríamos de cabeza al infierno de ser esto cierto!

Bibliografía

Han, Byung-Chul. Herder Barcelona, España, 2012.



     

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