Junio 2026. Comunicación en el Grado de Medicina: ¿por qué? ¿para qué?  y ¿cómo?

Editora invitada: Verónica Casado (Presidenta de la Academia de Medicina de Familia de España – AMFE)

Este número de Doctutor, correspondiente a Junio 2026, está dedicado a presentar los aspectos más relevantes de una mesa coloquio que abordó el tema de la importancia de “La formación en Comunicación para el médico”. El XXXV Congreso de Comunicación y Salud, celebrado en la ciudad de Valladolid, sirvió de escenario para una reflexión sobre el encaje de la comunicación clínica en la estructura universitaria española. Bajo el lema «¡Empatía a corazón abierto!», la mesa, moderada por la Dra. Verónica Casado Vicente, presidenta de la Academia de Medicina de Familia de España – AMFE y editora de este número, planteó cómo la comunicación se integra en la Universidad, trascendiendo la mera técnica para convertirse en la herramienta que hace posible la “realización” de los valores de los futuros médicos en general y de los médicos de familia en particular, así como también del humanismo, la profesionalidad y la ética de médico. La mesa planteó un desafío intelectual clave para los médicos: ¿cómo transformar una habilidad tradicionalmente considerada «blanda» (soft skill) en una competencia clínica transversal evaluable, científica y ética? Desde que, en 2005, en el programa de la especialidad de Medicina Familiar y Comunitaria (MFyC), la comunicación fuera reconocida como una competencia esencial, el paradigma ha evolucionado. Hoy día son pocos quienes consideran a la competencia comunicativa como una soft skill, una competencia secundaria, la mayoría la ven como un conjunto de habilidades íntimamente conectadas con los valores y las actitudes que definen al profesional excelente. La MFyC, como eje estratégico del sistema sanitario, también ha de serlo del sistema educativo en el grado de medicina, siendo el contexto natural para esta enseñanza debido a su enfoque en lo biopsicosocial, centrado en la persona, en lo frecuente, lo amenazante y lo permanente.

De esta forma, este número de Doctutor recoge las principales reflexiones que las preguntas realizadas a los invitados y el debate mantenido entorno a ellas con la sala puso de manifiesto. En el artículo Transformar en el Grado de Medicina la habilidad comunicativa en una competencia clínica transversal evaluable, científica y ética”, la responsable y moderadora de la mesa, Verónica Casado, enmarca la Comunicación como “Competencia Especifica y Transversal en el Grado de Medicina”, destacando su marco académico, los referentes teóricos en el ámbito de la medicina de familia, a la vez que ofrece de forma muy esquemática la Propuesta Curricular de AMFE para esta competencia y resume algunas de las propuestas metodológicas innovadoras para su enseñanza, algunas de las cuales estuvieron presentes en el Congreso, como el Teatro Forum. Su artículo concluye con una presentación de los tres intervinientes y las preguntas que afrontó cada una de ellas.

La colaboración de Rosa Magallón, titulada “Más allá de las palabras: la comunicación como eje transversal y de investigación en medicina», resume las respuestas de esta catedrática de Medicina de Familia en la Universidad de Zaragoza a las preguntas que se le plantearon en el coloquio. En ella esta autora destaca que la comunicación asistencial no debe enseñarse de forma aislada sino integrada en cada disciplina clínica, seminario y evaluación y de forma transversal, desde el primero hasta el sexto año. De igual forma, la autora ve a la comunicación como un amplio campo de investigación, que requiere sobre todo «mirada abierta» e inquietud por resolver problemas cotidianos para mejorar la transferencia de evidencias a la práctica clínica y la salud ética de los profesionales.

La colaboración de Roger Ruiz, titulada Naturaleza de las habilidades e importancia de los valores en medicina resume las respuestas de este médico de familia, profesor titular de medicina y editor de Doctutor a las preguntas que se le plantearon en el coloquio. En ellas este autor clarifica la diferencia entre habilidades, correspondiendo a la comunicación la capacidad para alcanzar la comprensión de la experiencia del paciente, resaltando también los requisitos para su “medición” mediante escalas validadas, a la vez que apunta la necesidad de una educación médica que priorice la enseñanza de los valores de la medicina de familia mediante metodologías docentes “relacionales” (modelaje y díada tutor-aprendiz), siendo para él este enfoque educativo la principal y necesaria aportación de esta especialidad a la enseñanza de grado.

Finalmente, la colaboración de Cristina Bachiller, titulada “Las perspectiva de una estudiante: Enseñar comunicación exige más “realidad clínica” y mejor estructuración ” resume las respuestas de esta estudiante de 6º curso de medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de Valladolid en las que reflexiona sobre la necesidad de una enseñanza integrada de la comunicación en escenarios simulados, seminarios prácticos y consultas reales y a la vez de una forma “intencionada, estructurada y evaluable” para lo cual es preciso aprovechar las potencialidades docentes de, principalmente, los pacientes simulados, la IA y la consulta real, en unos curricula que integren esta enseñanza de manera transversal a lo largo de los diferentes años de carrera.  



     

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