Diez posts para provocar a jóvenes médicos (y a los que no son tan jóvenes también)

KT. Cirujano. Hospital “Nuestra Señora de Cualquier Parte”

Resumen: Un médico con diez años de ejercicio ofrece diez aspectos sobre su profesión de una forma desafiante pero a la vez reflexiva y esperanzadora que representan amenazas y también fortalezas e hitos a tener en cuenta para la continuidad de un ejercicio médico saludable y productivo.

Ten posts to provoke young doctors (and the those who are not so young too)

Summary: A doctor with ten years of experience offers ten aspects about his profession in a challenging but at the same time reflective and hopeful way that they represent threats and also strengths and milestones to take into account for the continuity of a healthy and productive medical practice.

1 Nuestro sistema de atención médica está al borde del colapso y no parece que haya plan B para cuando estalle. Hace años (tal vez más de diez) que la inversión en sanidad pública se estancó y empezó a decrecer. Actualmente creo que no hay ningún partido político que apueste por la sanidad pública: pero ¡claro!, ¡ninguno lo dice! Dentro de poco, en la sanidad pública, será más prioritario atender una demanda extemporánea de maternidad en una pareja de homosexuales añoso/as que atender una enfermedad rara o una necesidad básica de salud en alguien que pertenece a una minoría y no cumple criterios de “diversidad”,…simplemente porque los políticos creen que les renta más lo primero. Los costes son muy altos y nuestros resultados demasiado pobres. Hay muchos indicios sobre cómo hemos llegado a este punto, pero una cosa es cierta: si queremos mantener el sistema público, los médicos debemos implicarnos a tope. Un buen ejemplo fue la postura de los médicos en Madrid cuando la amenaza de privatización de los hospitales llegó a ser real.  El corazón de la atención médica es la relación médico-paciente pero los gestores no parecen enterarse, ni siquiera cuando su eslogan más preciado desde hace dos años a esta parte es “Humanizar la Atención Sanitaria”. Históricamente hablando, los médicos han tendido a no considerar el aspecto gestor de la medicina para centrarse en atender a los pacientes, pero esa ya no es una opción realista. El liderazgo de los médicos clínicos (no de los gestores que son médicos) es una necesidad.

2 Sigo sin saber qué pasa con algunas enfermeras. He encontrado dos tipos de enfermeras, las que se escaquean continuamente (y suelen querer ir a la Atención Primaria para descansar o enrolarse en puestos de gerencia y sindicales) y las que se implican de una manera extraordinaria con los pacientes. Pero, se me dirá: ¿no pasa esto también con los médicos?…Creo que no, o pasa mucho menos, porque el médico lo quiera o no es el que tiene que asumir toda la responsabilidad en nuestro sistema sanitario y no puede elegir entre ser mal médico o buen médico: ¡¡tiene que ser bueno por la cuenta que le trae!! En enfermería no pasa esto. Me centraré en las segundas, en las excelentes: los médicos diagnostican y desarrollan planes de tratamiento, pero estas enfermeras son las que hacen posible estas cosas. Están presentes para lo bueno, lo malo, lo vergonzoso y todo lo que sea necesario. Pasan mucho más tiempo con los pacientes y las familias que el médico. Una enfermera competente y compasiva es de un valor incalculable para un médico y para el sistema sanitario. Sin embargo las escaqueadoras y las que huyen a la gerencia y a los puestos de medrar creo que están haciendo un daño a la profesión y al sistema muy grande.

3 Todavía sigo pensando que no hay nada mejor que conectar con otro ser humano y aliviar su sufrimiento o apoyarlos cuando van a morir. A pesar de todos los problemas en la atención sanitaria, estos momentos tienen una capacidad asombrosa para eliminar todo el «ruido» y recordarme por qué decidí ser médico en primer lugar. Ver a un paciente con una enfermedad y poder curarla es una de las cosas más geniales que me ha pasado nunca. Del mismo modo, ayudar a un paciente a enfrentarse a la muerte con dignidad y aliviar su sufrimiento al final de su vida es lo mejor que un ser humano puede aspirar a hacer.

4 Los malos resultados del paciente nunca te abandonarán. Incluso cuando haces todo perfectamente, a veces las cosas salen mal. Ahora ya sé esto por experiencia. Muchos médicos llevan este tipo de recuerdos como una carga años después de que ocurriesen y esto va minando su confianza y su fortaleza. Desafortunadamente, la cultura de la medicina no suele facilitar el que hablemos unos con otros sobre esto. La cultura de la medicina es cada vez más competitiva y despiadada para con nosotros mismos. Las escuelas de medicina aún no se han dado cuenta de lo importante que puede ser el enfocar la enseñanza de otra forma, para mitigar esto.

5 Ahora es mucho más probable que los pacientes sugieran su propio plan de tratamiento. Con una ilimitada disponibilidad de información médica on line y en aplicaciones médicas, muchos pacientes leen mucho y vienen bien provistos de un arsenal de ideas y sugerencias relativamente bien fundamentadas. Esto puede ser algo muy bueno, pero también puede crear retos difíciles cuando la fuente de información no es confiable o no tiene en cuenta las complejidades de cada paciente individual. He sufrido durante mucho tiempo esto, pero ahora me resulta un recurso que me ayuda en mi trabajo con los pacientes.

6 La epidemia de burnout de los médicos ha explotado desde que finalicé mi formación hace diez años. Muchos de mis colegas están considerando dejar la medicina o pasarse a un trabajo que no tenga responsabilidad clínica. A los médicos cada día se nos respeta menos, y no estoy hablando de los pacientes, sino por parte de los gerentes tanto públicos como privados: sus demandas de productividad no solo son en muchos casos poco realistas sino que cada vez más son hasta poco éticas. Existe una falta de equilibrio entre la vida laboral y la carga administrativa excesiva, especialmente en unas especialidades más que en otras. La Atención Primaria está empezando a dejar de ser un lugar donde uno pueda desarrollarse uno como profesional, para pasar a ser un lugar en el que “ocupar” el tiempo y ganar un salario. El sistema ha presionado tanto a los médicos que muchos han decidido “abandonarse”. Esto me entristece y me preocupa mucho que el problema siga empeorando.

7 Cada vez son más los médicos que pasan de explicar las cosas a los pacientes en lenguaje sencillo. Para mí es asombroso el escaso número de pacientes que realmente entienden sus propios problemas médicos y, por lo general, esto no es culpa suya. La sobrecarga de trabajo de los médicos y la necesidad de que estos vayan siempre sin tiempo, así como una atención médica cada vez más fragmentada contribuyen a este problema. No soy perfecto, pero una cosa de la que me enorgullezco es de explicar los problemas médicos complejos en un lenguaje amigable para el paciente y permitir a los pacientes la oportunidad de hacer preguntas.

8 Me he acostumbrado ya a ser maldecido, amenazado y menospreciado por pacientes enfadados. Por lo general, para afrontar esto solo se requiere escuchar, indagar y tratar de entender dónde se origina su frustración. A menudo, es porque tienen dolor o están asustados. Sin embargo, en los últimos años, ha habido muchos artículos en las noticias sobre médicos agredidos o increpados por pacientes enfadados y agresivos. En un par de ocasiones, he visto enfermeras abofeteadas por pacientes. Aunque esto no es algo que me preocupe demasiado, mentiría si dijera que de vez en cuando no miro por encima del hombro cuando tras un encuentro de esa naturaleza cruzo solo al salir del hospital después del trabajo. Nunca se sabe.

9 Mantenerse al día sobre la información médica más actual y los nuevos estudios es casi un trabajo a tiempo completo. El estándar de atención médica puede cambiar rápidamente, y los médicos debemos comprometernos con el aprendizaje de por vida. Trabajar en una institución de la seguridad social y más si es además académica donde tengas que enseñar, convierte esto en un reto de primer orden. Sin embargo, todavía encuentro todo esto divertido y desafiante.

0 Es prácticamente imposible «desconectarte» de ser médico. Desde un horario de trabajo siempre ocupado hasta los amigos y familiares que hacen preguntas médicas, y llegar a casa y estar dándole vueltas a la cabeza sobre algunos de los pacientes que dejas en el hospital, hace que el hecho de ser médico se convierta en parte de tu identidad. No estoy pidiendo comprensión porque cuando entré en medicina sabía lo que implicaría esto en el futuro. Sin embargo, cuando un médico hace bien su trabajo, creo que es casi imposible no dejarse parte de uno mismo en el camino.

Lección extra. Aprecia cada día que tienes y cuéntales a los que quieres cómo te sientes. A ninguno de nosotros se nos promete nada, y tu salud puede cambiar en un instante. He visto ya a demasiadas personas jóvenes y «sanas» morir inesperadamente o ser diagnosticadas con una enfermedad que les cambia la vida.



     

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