¿Es el perdón un asunto de Salud Pública?

Tyler J VanderWeele*

Resumen: El autor ofrece información sobre la efectividad demostrada en estudios clínicos de que perdonar conlleva resultados de salud positivos, planteando la conveniencia de su relevancia como un tema de salud pública. Ciertamente el autor también argumenta que en muchas teologías y códigos éticos, el perdón también se considera un bien en sí mismo: una forma de amor hacia el otro. Al margen de que el abordaje aquí desarrollado pueda ser considerado “aséptico” y moralmente vacío o no, creemos que representa un esfuerzo de interés para evidenciar efectos y para clarificar términos al respecto que puede contribuir a fomentar un gesto cuyo significado y alcance sin duda va más allá de la mera demostración de su efectividad sobre indicadores “objetivos” de salud.

Is forgiveness a of Public Health issue?

Summary: The author offers information on the effectiveness demonstrated in clinical studies that forgiving leads to positive health outcomes, considering the appropriateness of its relevance as a public health issue. Certainly the author also argues that in many theologies and ethical codes, forgiveness is also considered a good in itself: a form of love towards the other. Regardless of whether the approach developed here can be considered “aseptic” and morally empty or not, we believe that it represents an effort of interest to show effects and to clarify terms that can contribute to promoting a gesture whose meaning and scope will undoubtedly go beyond the mere demonstration of its effectiveness on “objectives” health indicators.

Si perdonar está fuertemente relacionado con la salud (1-5) y el hecho de ser ofendido o perjudicado es una experiencia frecuente, y si además, las intervenciones, incluso aquellas intervenciones que cada uno lleva a cabo según su propio saber, están disponibles y son efectivas (5), entonces podríamos argumentar que perdonar es un tema de salud pública. Desde una perspectiva social, el impacto en la salud pública de una exposición o intervención se suele evaluar en función de (1) como de común la exposición o la experiencia es, y (2) la magnitud de sus efectos. Debido a que agraviar a alguien es frecuente, y dado que los efectos de perdonar en la salud son importantes, el perdón quizás debería ser visto como un fenómeno que no solo tiene importancia moral, teológica y relacional (6,7) sino que también es importante en salud pública.

El Concepto de “Perdón”

El perdón generalmente se entiende como una víctima reemplaza su mala voluntad hacia el malhechor con buena voluntad o como una reducción de pensamientos, emociones y comportamientos negativos, que son reemplazados por pensamientos, emociones y comportamientos positivos hacia el ofensor (1-3). Por ejemplo, el perdón a alguien que ha insultado puede suponer el reemplazar el deseo de que esa persona sea despedida del trabajo con un deseo de que la persona cambie o se reforme. A veces se establecen distinciones entre el “perdón decisional”, la intención de renunciar a la venganza y tratar el ofensor como una persona que merece la pena, y el “perdón emocional”, que supone el reemplazo de potentes emociones negativas con emociones positivas centradas en el otro, el primero suele preceder al segundo (2). El perdón se distingue de otros conceptos como condonar, reconciliar, olvidar, tolerar, justificar, no exigir justicia o excusar (2,3,6,7). Por ejemplo, después de la masacre que tuvo lugar en 2015 en una Iglesia Metodista en Carolina del Sur, los familiares de los que fueron asesinados por Dylann Roof le dijeron que lo perdonaban y que rezarían por él, al tiempo que expresaban el extraordinario sufrimiento que este les había causado. Tal perdón no significa dejar de lado los procedimientos legales, ni ignorar lo que había sucedido, sino que representaba una demostración de buena voluntad de los miembros de la iglesia y una expresión de esperanza para que el asesino se arrepintiera, cambiara y se diera cuenta del error que había cometido. La distinción entre el perdón y los otros conceptos antes descritos es importante a la hora de considerar la moralidad del perdón.

Perdón y Salud

Ambos estudios observacionales utilizando análisis longitudinales y ensayos aleatorizados sobre las intervenciones son el perdón, proporcionan evidencia para una relación de tipo causal con la salud (1,4,5). Los estudios observacionales sugieren que el perdón está asociado con niveles más bajos de depresión, ansiedad, y hostilidad; reducción de la dependencia a la nicotina y el abuso de sustancias; incrementos de la emoción positiva; mayor satisfacción con la vida; mayor apoyo social; y menos síntomas autoreferidos (1). Los mecanismos generalmente son atribuidos a que regula beneficiosamente las emociones, con el perdón se produciría una alternativa a las respuestas psicológicas desadaptativas como son la rumiación y la supresión. La mayoría de los estudios sobre el perdón han sido descriptivos transversales, pero hay también evidencias más sólidas de ensayos aleatorizados. Numerosas intervenciones sobre el perdón han sido desarrollados y evaluado en ensayos aleatorios, en campos muy difíciles para llevarlos a cabo, por ejemplo, ayudar a los adultos supervivientes de incesto que desean perdonar a hacerlo (2).
Un reciente metanálisis de 54 estudios de intervención sugieren un efecto promedio del perdón bastante considerable (4), pero también se ha encontrado evidencias del efecto de estas intervenciones de perdón en la disminución de la depresión y ansiedad y en el aumento de la esperanza Aunque los efectos del perdón en el ámbito de la salud física aún no son del todo claros, los efectos en la salud mental están por el momento bien establecidos en estos ensayos aleatorizados.

Modelos de perdón

Dos destacadas intervenciones se basan en modelos específicos sobre el perdón, incluyendo El Modelo de Proceso de Enright (3) y el Modelo REACH de Worthington (2). En el modelo de proceso de Enright, el tratamiento se lleva a cabo en más de 20 pasos organizados en cuatro fases: descubriendo sentimientos negativos sobre la ofensa, decidiendo buscar el perdón por algo concreto, trabajando para comprender a la persona infractora, y descubriendo resultados positivos imprevistos y empatía para la persona perdonada. Intervenciones que usan este modelo han demostrado ser eficaces con grupos tan diversos como adultos supervivientes de incesto, padres que adoptaron niños con necesidades especiales, y pacientes hospitalizados que luchan contra la adicción al alcohol y las drogas. En el modelo REACH de Worthington, cada letra de este acrónimo inglés “REACH” representa un componente de proceso:

Recordar el dolor que ha experimentado y las emociones asociadas a ello.
Empatizar con el ofensor y toma la perspectiva del otro al considerar razones para la acción (sin perdonar) la acción o invalidación los sentimientos de uno).
Gesto Altruista de recuerdo de las propias deficiencias y darse cuenta de que otros han ofrecido perdón.
Compromiso para perdonar públicamente.
(Hold) Aferrarse o mantener el perdón con el paso del tiempo, con la incertidumbre o incluso cuando la ira y la amargura rebroten.

Intervenciones con “manuales”

Aunque la mayoría de las intervenciones de perdón requieren un profesional capacitado, hay algunas evidencias preliminares en un pequeño ensayo aleatorizado que afirma que incluso intervenciones de perdón realizadas por cuenta propia siguiendo manuales son efectivas para provocar el perdón y quizás para aliviar la depresión (5). Tales manuales están disponibles online (http://www.evworthington-perdón.com/diy-booksbooks ). Se necesitan sin embargo más investigaciones al respecto, pero si recursos de este tipo demuestran ser efectivos, el potencial respecto a su alcance y promoción tanto del perdón como de la salud mental puede ser importante y podría ser de trascendencia en el ámbito de la salud pública. Tales manuales podrían ser diseminados ampliamente a nivel nacional e incluso internacional para promover el perdón y por lo tanto la salud.

La moralidad del perdón

A veces surgen preguntas sobre cuándo el perdón es moralmente apropiado. Al considerar esta cuestión, nuevamente es importante tener en cuenta que el perdón se distingue generalmente de condonar, reconciliar, olvidar, tolerar, justificar, no exigir justicia y excusar (2,3,6,7). Uno puede desear el bien del otro sin excusar u olvidar la acción errónea y al mismo tiempo buscar un resultado justo. Por ejemplo, en 2016, un hombre de 20 años, mientras estaba ebrio, destrozó una mezquita en Fort Smith, Arkansas. Posteriormente pidió y recibió la misericordia y el perdón de los miembros de la mezquita (nyti.ms/2xlglFn). Sus acciones no fueron justificadas o excusadas, pero los miembros de la mezquita dejaron claro que lo perdonaron y que no querían arruinar su vida. Los miembros de la mezquita incluso pidieron una sentencia indulgente; Sin embargo, el caso fue tratado como un delito grave y una intolerancia por parte de los tribunales.

Considerando estas distinciones, se han presentado argumentos que, a condición de que la víctima no niegue el error que se cometió, sus implicaciones y sus sentimientos, el perdón, entendido como el reemplazo de la mala voluntad por compasión y buena voluntad hacia el delincuente, puede ser apropiado; además, siempre que se cumplan estas condiciones, el perdón siempre es moralmente apropiado y puede tener lugar independientemente de si el agraviante se arrepiente o pide perdón (6). El perdón es, una vez más, diferente de reconciliación.

En muchas teologías y moralidades sobre el carácter y las relaciones sociales, el perdón también se considera un bien en sí mismo. Es una forma de amor hacia el otro (7). Siempre que se evite la negación de la fechoría, el perdón se permite conservando el respeto propio pero también el respeto al malhechor como un agente moral que ha fallado; la perspectiva del perpetrador, incluso si está confundido, se reconoce sin que la víctima tenga necesariamente la responsabilidad de cambiarla. El perdón puede liberar a la víctima del pasado, no hace que la víctima dependa del infractor, y promueve el amor, la compasión, la aceptación y la armonía en las relaciones humanas.

Tal parece haber sido el caso en la comunidad de Fort Smith con el vandalismo de la mezquita arriba comentado. Se dice que este tipo de perdón auténtico respeta la moralidad porque reconoce un error, separa el “pecado” y el “Pecador”, y da una oportunidad al infractor para que cambie (6). Por supuesto que se debe tener cuidado, sin embargo, no hay que confundir perdón con la restauración de una relación; esto podría ser particularmente problemático en contextos en los que esto facilitaría una dinámica de violencia de pareja prolongada (7). En otros contextos, sin embargo, el perdón puede ser apropiado y deseado pero difícil de lograr, y en estos casos las intervenciones para perdonar pueden ser beneficiosas.

Implicaciones

No abordar el perdón es dejar a muchas personas atrapadas en el resentimiento, con sentimientos negativos, y en la rumiación del pasado. La evidencia sugiere fuertemente que perdonar promueve la salud, en el sentido de integridad de la mente y mejora de la mental salud. Además, en muchos credos teológicos y morales, perdonar también promueve la salud en el más amplio sentido de la globalidad de la persona: para crecer como persona, en el bienestar espiritual, y en la restauración, cuando sea apropiado, de las relaciones. La evidencia sugiere que perdonar puede facilitarse en el individuo, la pareja o el grupo social por varios tipos de intervenciones (2-5). Estas podrían ser usadas con mayor frecuencia. Ensayos aleatorizados parecen que de forma bastante consistente establecen la eficacia de las intervenciones de manual para perdonar y podrían ser especialmente valiosas debido al potencial que da su fácil difusión y alcance. Perdonar promueve la salud y la integridad de la persona; y por esto es importante para la salud pública.

Referencias

1. Toussaint LL, Worthington EL, Williams DR, eds. Forgiveness and Health: Scientific Evidence and Theories Relating Forgiveness to Better Health. Dordrecht, The Netherlands: Springer; 2015.
2. Worthington EL. Forgiveness and Reconciliation: Theory and Application. New York, NY: Taylor & Francis; 2006.
3. Enright RD, Fitzgibbons RP. Helping Clients Forgive: An Empirical Guide for Resolving Anger and Restoring Hope. Washington, DC: American Psychological Association; 2000.
4. Wade NG, Hoyt WT, Kidwell JE, Worthington EL. Efficacy of psychotherapeutic interventions to promote forgiveness: a meta-analysis. J Consult Clin Psychol. 2014;82(1):154–170.
5. Harper Q, Worthington EL, Griffin BJ, et al. Efficacy of a workbook to promote forgiveness: a randomized controlled trial with university students. J Clin Psychol. 2014;70(12):1158–1169.
6. Holmgren MR. Forgiveness and the intrinsic value of persons. Am Philos Q. 1993;30:341–352.
7. Stump E. Love, by all accounts. Proc Addresses Am Philos Assoc. 2006;80:25–43

(*) Original publicado como: VanderWeele TJ. Is forgiveness a public health issue?. Am J Public Health 2018;108:189-90

     

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1 respuesta

  1. Estoy de acuerdo con lo expuesto, pero lo que más me ha impactado es que es la primera vez que veo un artículo así de aséptico al respecto. Enhorabuena.

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