¡Salvemos al Sistema de Residencia: aún estamos a tiempo!: Algunos principios básicos para esta tarea.

También te podría gustar...

3 Respuestas

  1. roger dice:

    Este articulo contrapone bien las dos tendencias en la Formación basada en Competencias en el mundo, las neoliberales de la OCDE (trabajadores con la finalidad exclusivamente económica) y la de profesionales con fines sociales, competencias para la vida, que otros muchos autores y nosotros ya hemos manifestado y que es la filosofía en nuestros programas de formación de tutores (¿Reinventar la formación de médicos especialistas? Principios y retos y Diez claves pedagógicas para promover buenas prácticas en la formación médica basada en competencias en el grado y en la especialización)
    2. El autor se centra en el paciente, sólo en él, y fuera de contexto laboral. Esto es un error. Me explico. Expone cuatro principios de la formación de un especialista, de los cuales no comparto totalmente, el punto 3º: (Primar la formación y no sobre cargar con “tareas no médicas”) y 4º (atención continuada) ¿Acaso no son competencias de un profesional programar pruebas y procedimientos, solicitar consultas, facilitar informes de alta y otros documentos informáticos?. ¿es que la labor de un médico u otro profesional de la salud, es solo el acto clínico exento del contexto? Todos los profesionales hemos soñado con la informatización de las historias clínicas desde que aparacieron los primeros ordenadores hace más 30 años, ahora no nos gusta. Seamos coherentes. El problema, en este sentido, de los residentes, es que “estas tareas de gestión no son mías” y cuando soy adjunto o jefe las tengo aque hacer y esas competencias no las he aprendido y ni siquiera he aportado soluciones a la mejora de la gestión. Es decir, los residentes salen cojos en “otras competencias”. Y por supuesto estoy en contra de esa afirmación categórica: “actividades con un valor educativo marginal o nulo,….. lo que reduce el aprendizaje reflexivo.”. ¿Es que sólo hay reflexión sobre cuestiones clínicas?. No se aprende reflexivamente de: gestión de recursoso, organización de consultas, de listas de espera, de programación de quirófanos, de coordinación de equipos asistenciales, y un largo etc.
    3. El autor mezcla problemas laborales y de aprendizaje publicados en otros países, a veces los hace nuestros y en otros párafos se contradice. O no se libran las guardias o la libranza genera un problema de continuidad asistencial. La supervisión del R1 (Artículos 14 y 15 del RD) vino motivada por el abuso de los mismos por parte de las organizaciones, aspecto del que se queja (mano de obra barata), y ahora resulta que esa misma sitiación genera problemas para el aprendizaje. ¿En qué quedamos?
    4. Mano de obra barata. El autor confirma un viejo eslogan que en los tiempos actuales ha perdido valor. La mano de obra barata es aquella claramente mal pagada respecto al resto de profesiones del ámbito público (y en fase de aprendizaje) y con otros del mundo privado (ahora en clarísima desventaja). Por tanto, y ellos lo saben, son jóvenes privilegiados en España ¿Cómo se puede afirmar “mano de obra barata”, cuando un residente no está sujeto a las duras leyes del mercado laboral, tiene un trabajo asegurado, no tiene que preocuparse de si hay o no recursos para su salario, si la empresa “cierra o no”, de cómo él es responsable de que el sistema funcione y sea eficiente, etc.? Esto también es reflexión para el aprendizaje, cosa que el autor obvia
    5. Todo lo que expone está argumentado con trabajos de fuera de España, muchos de EEUU o UK, donde las condiciones laborales y sociales son muy diferentes. No hay una sola cita sobre España. Mezcla sus impresiones y las argumenta con citas de otros entornos y el titular es: “Salvemos el sistema de Residencia….? UN TITULAR QUE NO COMPARTO EN ABSOLUTO, alarmista sin un estudio en España. Precisamente ayer, en mi despedidacoficial del hospital en el saón de actos (Verónica Casado dio la conferencia sobre el Futuro de la FSE), los jefes y otros facultativos con visión histórica decían “el MIR está muchísimo mejor que antes, mejor supervisado, controlado y probablemente excesivamente protegido” Es probable que no todos los entornos sanitarios en España sean iguales. El autor no puede ni debe generalizar. ¿De quién es la “quemazón” de él o de los residentes y el entorno que le rodea?No aporta una sola cita española al respecto.
    6. Comparto los dos primeros puntos: “asumir responsabilidades y aprendizaje reflexivo”. Son cosas de menual en donde hay espacios de mejora o más bien de sistematización.
    7. Nos lanza un reto a SEFSE-AREDA, pero por lo menos podíamos saber quién ha escrito esto. No me parece profesional el anonimato.
    8. Conclusión: se puede meditar un breve cuestionario para residentes, tutores y facvultativos al respecto. Sería un estudio interesante con luces y sombras. Pero antes precisa un debate serio sobre nuestras percepciones del tema y cómo enfocarlo

  2. roger dice:

    Tras leer las reflexiones de Jesus he vuelto a leer el artículo y estoy absolutamente de acuerdo en los dos puntos críticos:

    Mano de obra barata: no y si. Digo primero no porque, y como tutora me he cansado de decirlo a todos los implicados (residentes, jefes de servicios y directivos) el residente tiene un contrato laboral, por el que cobra un sueldo y por tanto, sí, se forma, pero también tiene que realizar una actividad asistencial. Y los residentes en general, no tienen la percepción de que estén mal pagados. Si por que muchas veces se aprovecha esa actividad asistencial para cargar toda una actividad en un residente sin ninguna supervisión: directamente se le asigna un trabajo de un adjunto, pero aquí también opino, por años de conversaciones con residentes, que ellos tienen claro que esto es parte del sistema de residencia. Aun con todo, este punto si que debería ser mejorado.

    Tareas no médicas. Este punto debería estar superado por cualquier profesional de la salud. Conseguir la salud y bienestar de un paciente no pasa solo por tareas clínicas despreciando el resto. Vivimos en un sistema de salud donde el 98% de los residentes se forman en un sistema público, un sistema que si queremos que continue, si queremos seguir teniendo un sistema de residencia tiene que ser sostenible y esto pasa por muchas laboral no clínicas pero imprescindibles. No vale ya eso de “a mi lo único que me importa es mi paciente y no me hables de los medicamentos que usa, ni de las pruebas que pido ni de la estancia hospitalaria ni de las consultas alas que va…”

    El sistema de residencia no necesita ser salvado, necesita ser mantenido y mejorado.
    Ana

  3. roger dice:

    1. En primer lugar agradedezco al autor que haya desencadenado el debate.
    2. El autor contrapone muy bien las dos tendencias en la Formación basada en Competencias en el mundo, las neoliberales de la OCDE (trabajadores con la finalidad exclusivamente económica) y la de profesionales con fines sociales, competencias para la vida, que otros muchos autores y nosotros ya hemos manifestado y que es la filosofía en nuestros programas de formación de tutores (¿Reinventar la formación de médicos especialistas? Principios y retos y Diez claves pedagógicas para promover buenas prácticas en la formación médica basada en competencias en el grado y en la especialización). Un peligro si formamos residentes con visión exclusivamente laboral, sin humanismo. ¡Adiós la medicina!.
    3. El autor se centra en el paciente, sólo en él, fuera de contexto laboral. Lo considero un error. Expone cuatro principios de la formación de un especialista, de los cuales no comparto totalmente, el punto 3º: (primar la formación y no sobre cargar con “tareas no médicas”) y 4º (atención continuada) ¿Acaso no son competencias de un profesional programar pruebas y procedimientos, solicitar consultas, facilitar informes de alta y otros documentos informáticos? ¿Es que la labor de un médico u otro profesional de la salud, es solo el acto clínico exento del contexto? Todos los profesionales hemos soñado con la informatización de las historias clínicas, ahora no nos gusta. Seamos coherentes. El problema, en este sentido, de los residentes, es que “estas tareas de gestión no son mías”, comentan, y cuando se es un facultativo en pleno ejercicio son tareas que hay que hacer y si no las han aprendido y comprobado sus fortalezas y debilidades, las harán mal y de mala gana, con la importancia que tiene una buena gestión del acto clínico para la seguridad del paciente. Es decir, los residentes salen cojos en “otras competencias” y esto lo hemos estudiado. Por supuesto, no comparto esa afirmación categórica: “son actividades con un valor educativo marginal o nulo,….. lo que reduce el aprendizaje reflexivo.”. ¿Es que sólo hay reflexión sobre cuestiones clínicas? ¿Acaso no se aprende reflexivamente de: gestión de recursos, organización de consultas, de listas de espera, de programación de quirófanos, de coordinación de equipos asistenciales, y un largo etc.? Sin buena gestión no hay calidad ni seguridad hacia el paciente, como no la hay si el acto clínico es deficiente. No es una cosa o la otra, son ambas dos.
    4. Bajo mi punto de vista, el autor mezcla problemas laborales y de aprendizaje publicados en otros países, a veces los hace nuestros y en otros párafos se contradice. O no se libran las guardias o la libranza genera un problema de continuidad asistencial. La supervisión del R1 (Artículos 14 y 15 del RD 183/2008) vino motivada por el abuso sobre los residentes “noveles” por parte de las organizaciones, aspecto del que se queja (mano de obra barata), y ahora resulta que la libranza genera problemas para el aprendizaje. ¿En qué quedamos? Cierto que es un problema, por lo que hay que adaptar los programas.
    5. Respecto a la mano de obra barata. El autor esgrime un viejo eslogan que en los tiempos actuales ha perdido valor. La mano de obra barata es aquella claramente mal pagada respecto al resto de profesiones del ámbito público (y en fase de aprendizaje, tengámoslo en cuenta). Y no comparemos con el ámbito privado, ahora en clarísima desventaja. Por tanto, los residentes saben bien que son jóvenes privilegiados en España ¿Cómo se puede afirmar “mano de obra barata”, cuando un residente no está sujeto a las duras leyes del mercado laboral, tiene un trabajo asegurado, no tiene que preocuparse de si hay o no recursos para su salario, si la empresa “cierra o no”, de cómo colabora él en que el sistema funcione y sea eficiente, etc.? Esto también es reflexión para el aprendizaje.
    6. Todo lo que se expone está argumentado con trabajos de fuera de España, muchos de EEUU o UK, donde las condiciones laborales y sociales son muy diferentes. No hay una sola cita sobre España, donde seguro hay estudios que pueden confirmar o no algunos argumentos. El titular: “Salvemos el sistema de Residencia….? es un titular que no comparto en absoluto, alarmista sin un estudio en España. . No estamos en quiebra, ni hay que salvar nada, hay que continuar mejorando. Mirando los 40 años que llevo en el sistema MIR y escuchando muchas opiniones de jefes y tutores de mi centro y otros muchos con los que colaboro desde hace años, el sistema de FSE tiene los problemas naturales de la adaptación a sociedades y sistemas sanitarios dinámicos. El residente está mucho mejor que antes, mejor supervisado, controlado y probablemente excesivamente protegido, aunque como en todo, hay excepciones. No todos los entornos sanitarios en España sean iguales, pero todas las CCAA se han dotado de estructuras de gestión de la FSE, cosa impensable hace 10-15 años y tras el RD 183/2008 hay un movimiento positivo, desigual pero positivo. Hablar de “quemazón” es un viejo recurso. Cierto que hay profesionales “quemados” y como todo en la vida, “yo soy yo y mis circunstancias”; no se puede achacar las causas sólo al sistema (del que formamos parte). Y si un residente está “quemado” con el primer trabajo de su vida, donde solo puede haber ilusión y ganas de trabajar, es que probablemente la medicina no es su camino.
    7. Comparto plenamente los dos primeros puntos: “asumir responsabilidades y aprendizaje reflexivo”. Son cosas de manual docente en donde hay mucho espacio de mejora y de sistematización.
    8. Conclusión. Hay que deliberar sobre la lealtad con el paciente, la finalidad social de la medicina y la misión de las organizaciones sanitarias con la finalidad de establecer valores sociales compartidos
    Jesus M. Morán Barrios
    Presidente de la Sociedad Española de Formación Sanitaria Especializada SEFSE-AREDA.
    Jefe de Estudios del Hospital Universitario Cruces. Vizcaya

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *