“Una agresión más”: reflexiones y actualización sobre la agresión en urgencias.

Padilla Del Campo, Carmen*; . Hugo García Buitrago*. José Ramón Aldrich Céspedes**; Fernando Villegas Martínez , Miguel Doucet.
* MFyC. UGC Roquetas de Mar (Sur y Las Marinas; Norte) Distrito Poniente. ** Aguadulce Sur. ***  Celador ****  Técnico Sanitario UGC Aguadulce Sur Distrito Poniente. Almería

Resumen: Un equipo de sanitarios de urgencias describen una situación vivida por ellos de agresión por parte de un paciente en este contexto asistencial sobre el que reflexionan. El caso sirve también para actualizar información sobre este tipo de penosas y anómalas situaciones tratando de obtener claves para su afrontamiento.

“Another aggression”: reflections and updates on aggression in the emergency room.

Summary: Members of emergency team describe a situation of patient aggression experienced by themselves in this care context. They reflect on this. The case also serves to update information on this type of painful and anomalous situations trying to obtain clues for coping.

Introducción: El paciente agresivo en las consultas de urgencias (editores)

La violencia y la agresión dirigidas a los profesionales de la salud es un fenómeno significativo y persistente desde hace tiempo. Una encuesta telefónica de médicos jóvenes que trabajaban en departamentos de urgencias en 1995 encontró que se había insultado a 96% de ellos y el 18% había sido agredido físicamente (1). Si bien se ha demostrado que la mayoría de los casos de agresión en hospitales se producen fuera de los servicios de urgencias, hay datos que sugieren que el personal que trabaja en medicina de urgencia está entre los que tienen mayor riesgo en relación con otras especialidades (2,3,4,5) .

La investigación en esta área ha tendido a centrarse en determinar la frecuencia de la agresión y el grado de capacitación del personal sanitario para afrontarla. Una revisión de la literatura relacionada con la medicina de urgencia encontró que pocos estudios habían examinado información relacionada con incidentes reales.

Una revisión prospectiva de 102 formularios con informes de incidentes completados en 1984 en la Royal Infirmary de Edimburgo encontró que los hombres jóvenes eran los delincuentes más frecuentes y señaló que el alcohol era un factor relacionado en el 70% de los incidentes (6). Un trabajo adicional presentó un análisis de registros informales guardados en la Royal Infirmary de Bristol entre 1978 y 1989 (7). Aunque se dieron cifras reales de solo 20 de los 407 incidentes registrados, los autores afirmaron que “muchos pacientes violentos eran hombres de entre 17 y 30 años, muchos de los cuales estaban ebrios”. Finalmente, un estudio más reciente buscó, entrevistando al personal, comparar las características de los incidentes en un servicio de urgencias y en salas médicas seleccionadas (5). Se identificaron un total de 69 incidentes y se encontró que los que estaban en el departamento de urgencias eran más propensos ocurrir de noche, involucrar a un agresor masculino e involucrar a un agresor menor de 70 años.

En España disponemos aún de pocos estudios sobre este tema y aunque la revisión de los formularios del informe de Edimburgo de 1984 produjo otros hallazgos, sigue siendo cierto que se sabe poco sobre las características de los incidentes reales más allá de la edad y el sexo de los agresores.

A continuación los autores, un grupo del personal sanitario de urgencias de Almeria, nos presentan un caso de agresión en urgencias, que aparentemente presenta las características tipo de este tipo de situaciones. Los autores realizan después unos comentarios especialmente interesantes al tener su origen en sanitarios que han vivido en primera persona una situación de esta naturaleza.

Caso

El caso que presentamos sucedió recientemente en nuestro Distrito de trabajo habitual. Estando de guardia, mucha gente en la sala de espera, habitual en una zona de alta frecuentación y turística por norma. Un hombre de 52 años natural de la zona, acude con su esposa por una odontalgia intensa. Mientras espera en la sala de espera, se prioriza atender a un niño cuyo aparente estado de salud parecía más serio, aunque había llegado después que él. Así el niño es llamado por enfermería

El varón de la odontalgia repentinamente se levantó y entró en la sala del médico y sin mediar palabra le insultá y agrede físicamente dándole un puñetazo en el hombro al médico, el cual al no esperar dicha reacción quedó inicialmente impresionado, para inmediatamente después tratar de calmarle. A la vez le explicó que no se llama a consulta por orden de llegada sino que es por prioridades médicas y que además en este caso el niño en cuestión había sido llamado por enfermería para tomarle constantes únicamente y valorar su gravedad.

En pocos segundos acudió el resto de la plantilla de estaba de guardia y el celador trató de explicarle lo mismo al paciente. Ante la falta de respuesta positiva del paciente, se le amenazó con avisar a las fuerzas deseguridad (Guardia Civil) si no dejaba los insultos. Después de hacer esta llamada y viendo que el hombre no se calmaba y seguía gritando y amenazando, se acercaron a él tanto el celador como el médico que había sido agredido
y repentinamente el paciente le dio un cabezazo al celador en la nariz, provocándole un sangrado espontáneo y desplomándose en el suelo.

El celador comenta: “ yo, entonces seguí intentando calmarle, pero él seguía insultándome gravemente y amenazóme de muerte, mientras repetía que iba a entrar en ese momento a la consulta por las bravas, para inmediatamente después propinarme también un fuerte puñetazo en la cara. Luego se fue para atrás, en dirección a la puerta como le pedía su mujer. Yo le seguí y le pedí que no se marchara, porque había llamado a la Guardia Civil y tratarían de localizarle”.

Sin embargo, lejos de desistir, el agresor le amenazó también con denunciarle a la Guardia Civil para a continuación volver a agredir físicamente mediante un cabezazo en la nariz, que le derribó hasta hacerle caer de rodillas e hizo sangrar profusamente. Afortunadamente el golpe no le provocó fractura al compañero. El agresor se marchó seguidamente gritando y vociferando, llegando a los pocos minutos la Guardia Civil, que finalmente salió en su búsqueda. El paciente fue encontrado a una manzana del Centro de Salud gritando y le pidieron que se calmara y que les explicara lo sucedido. A lo que el paciente en aquel momento empezó a decir que iba “a volver para quemar el Centro de Salud con todo el que hubiera dentro”.

Como consecuencia de estos hechos el Juzgado de Instrucción 2 de Roquetas de Mar ha condenado inicialmente a 1 año de cárcel y 3 meses de multa a razón de 3 euros al día. Finalmente han sido a 8 meses de prisión y 60 días de multa con una cuota diaria de 3 euros, equivalentes a 400 euros por persona agredida. Al carecer de antecedentes penales el paciente agresor no irá a la cárcel. Pero en 2 años tan solo el hecho de cometer cualquier infracción podría costarle ir a prisión. Aparte de la multa, la cuál deberá abonar de manera íntegra.

El acusado mostró conformidad en el juicio rápido con la pena interesada por el Ministerio fiscal y reconoció la autoría de dos delitos de atentado contra la autoridad, dos delitos leves de lesiones, y un delito de amenazas leve tras aceptarse la suspensión de la ejecución de la pena durante dos años. Además el agresor no podrá comunicarse o acercarse a las víctimas a menos de 500 metros por un período de 8 meses y deberá abonar una cantidad económica a cada uno de los agredidos.

Comentarios de los autores:

Esta y otras situaciones similares se dan más a menudo de lo que pensamos en nuestro país. Vivimos con cierta ansiedad pensando que el paciente tiene siempre derechos y que no podemos decir que no a nada de lo que nos pide.
Nos sentimos cada vez más indefensos debido a la desprotección que ha existido siempre. Están cambiando tanto la forma de ejercer la medicina, como el tipo de paciente que tratamos, y debemos adaptarnos a ello.

Ahora tenemos una Ley desde 2015, según versa el Artículo 550 del actual Código Penal, aprobado el 13/03/2015, que dice que se Castigará como Atentado a cualquier ataque contra el personal médico o sanitario en el ejercicio de sus funciones. Por otro lado, el hecho de que existan esas listas de espera tan largas para todo, hace que los pacientes, algunos al límite de ansiedad, temor, o dolor se impacienten y eventualmente se dejen llevar por reacciones impulsivas, lo cual desde luego nunca justificadas y especialmente algunas como la que hemos descrito absolutamente desmedidas. El caso pone de manifiesto como en estas situaciones extremas es muy difícil poner en juego alguna estrategia comunicativa que de alguna manera mitigue o haga desaparecer la reacción violenta. Es difícil en una situación como esta exponer la forma en la que el celador y los sanitarios que intervinieron transmitieron los mensajes y las formas comunicativas en la que estos mensajes fueron expuestos.
Nos preguntamos seriamente qué medidas se pueden tomar en los contextos de urgencias donde parecen tener lugar más frecuentemente este tipo de reacciones para evitarlas o mitigarlas tanto por el bien de los sanitarios como de los propios pacientes incluidos el mismo agresor que seguramente en muchas ocasiones podría tratarse de un enfermo psiquiátrico.

En situaciones como esta en la que todos los allí presentes nos sentíamos indefensos y con miedo ante un paciente agresivo en extremo, esta misma indefensión y emoción intensamente negativa es enemiga de implementar cualquier estrategia ya sea comunicativa o de otro tipo.

Conclusiones Finales (editores)

Como decíamos arriba en la introducción, el caso descrito aquí por los miembros del equipo de urgencia, representa un buen ejemplo tipo de situaciones de agresiones en el medio de urgencias. Actualmente se ha avanzado mucho en las medidas (legales) de protección (indirecta) de los profesionales, mediante la disuasión que supone la consideración de estas agresiones como delitos catalogados como atentados, y la aplicación de juicios rápidos con condenas importantes, como lo que describen los autores a propósito de este caso.

Quedan sin embargo muchos interrogantes por responder, tras los cuales pueden encontrarse medidas de intervención de utilidad inmediata para los sanitarios pero también para los propios pacientes con este tipo de conductas. Desgraciadamente los autores no aportan, probablemente porque carecen de información, datos relativos a las características y posibles condicionantes de este paciente y de su conducta. Un estudio del año 2006 (8) revisó 218 informes de incidentes agresivos en las urgencias similares al descrito aquí. La mayoría de los agresores eran pacientes varones y de mediana de edad (32 años), lo que coincide con lo hasta ahora publicado. Los agresores tenían más probabilidades de vivir en áreas desfavorecidas que otros pacientes y los delincuentes reincidentes cometieron 45 de los incidentes registrados durante el período de estudio.

Los informes de los incidentes indicaban que el personal pensó que el agresor estaba bajo la influencia del alcohol en 114 ocasiones. Los incidentes en los que se documentó que el asaltante había expresado ideación suicida o habían sido remitidos a los servicios psiquiátricos eran significativamente más propensos a describir la violencia física, y también en aquellos incidentes en los que el agresor era una mujer. El estudio concluía recomendando la necesidad de realizar algún seguimiento a las personas responsables de episodios de violencia y agresión para detectar reincidentes. Estudios prospectivos que abarquen revisiones posteriores al incidente podrían proporcionar información valiosa información sobre las causas que existen detrás de esta conducta violenta y agresiva. Sin embargo la descripción detallada de casos vividos como el que aquí nos ocupa es también una fuente muy valiosa para este fin.

Referencias

1. Wyatt J P, Watt M. Violence towards junior doctors in accident and emergency departments. J Accid Emerg Med 19951240–42.
2. Whittington R, Shuttleworth S, Hill L. Violence to staff in a general hospital setting. J Adv Nurs 199624326–333.
3. NAO A safer place to work – protecting NHS hospital and ambulance staff from violence and aggression. London: NAO, 2003
4. BMA Violence at work: the experience of UK doctors. London: BMA, 2003
5. Winstanley S, Whittington R. Aggression towards health care staff in a UK general hospital: variation among professions and departments. J Clin Nurs 2004133–10
6. Morgan M M, Steedman D J. Violence and the accident and emergency department.Health Bull (Edinb) 198543278–282.
7. Cembrowicz S P, Shepherd J P. Violence in the accident and emergency department. Med Sci Law 199232118–122.
8. A James, R Madeley, A Dove. Violence and aggression in the emergency department. Emerg Med J. 2006 Jun; 23(6): 431–434.

     

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