Cuando digo…”Hegemonía”

Jennifer L Johnston. Centre for medical education. Queen’s University Belfast*

Resumen: La autora propone una reflexión sobre la medida en la que nuestra actitud y nuestras prácticas son hegemónicas o aceptan la hegemonía de otros mediante ciertos usos y costumbres y lo lleva al ámbito de la educación médica.

When I say…hegemony
Abstract: The author proposes a reflection on the extent to which our attitude and our practices are hegemonic or accept the hegemony of others through certain uses and customs and takes it to the field of medical education.

¿Cómo dices “hegemonía”? ¿con una “G” castellana-vasca dura, hegg-emonía, o con una blanda suave americano-canaria-andaluza, heh-emonía? (¿o suscribirías la idea de insistir enfatizando en la tercera en lugar de en la segunda sílaba, resultando: hege-monn-ía?) Bueno…una vez recuperados de este potencialmente retorcido y tal vez indignante elección del vocablo “equivocado”, tal vez podamos considerar el concepto social transformativo que ésta molesta palabra representa. Si usted tiene la mala fortuna de compartir consulta o centro con un Marxista, probablemente le sea ya muy familiar la dominación hegemónica de la burguesía sobre el proletariado. Para el resto de nosotros, aquí se lo explicamos en pocas palabras.

Hegemonía es poder. Quiero decir, no un poder ejercido por medios coercitivos, si no una forma de poder particularmente siniestra que se ejerce a través del consentimiento. Procedente de la teoría marxista y muy asociada con Antonio Gramsci, la idea es que las ideologías dominantes se mantienen a través de una socialización progresiva. Expuestas a una constante corriente de presupuestos históricos a través de los media, religión y educación, la gente llega a aceptarlos como verdades sin discusión. Gramsci llamó a esto “Consentimiento manufacturado” (1). La Hegemonía existe a todos los niveles. Forma parte del poder que se construye socialmente entre la gente, y se mantiene socialmente, en lugar de ser simplemente el resultado de estructuras represivas desde arriba hacia abajo. La pronunciación que usted haga de la propia palabra puede reflejar si el español americano-andaluz o el castellano-vasco es el hegemónico en su mundo. La prevalencia de bigotes retorcidos y de barbas de leñador podría decirse hegemónica entre los hipsters. El hecho de que los cowboys sean buenos chicos y los indios los malos en nuestra cultura occidental es un concepto hegemónico extraído de la cultura colonial.

Ya más con nuestros asuntos de educación médica y de una forma más seria, unos cuantos conceptos políticos hegemónicos definen el trabajo social de la educación. Clases magistrales y conferencias, con estudiantes hacinados en filas, son el resultado de una definición de la educación como un proceso de producción industrializado. En los últimos años, las preocupaciones individuales y comerciales del neoliberalismo han llegado a ser la ideología de los estudiantes de nuestro tiempo, con el resultado de que los estudiantes son consumidores y la investigación la moneda de la educación superior (2). Estas asunciones, son raramente consideradas porque son silenciosamente ubicuas, desde los antecedentes históricos a nuestro trabajo habitual como educadores y en el sistema de salud.

Más específico aún en la educación médica, consideremos la creciente dominancia en nuestro país de las ECOES dentro del mundo de la evaluación, o la importancia otorgada a la fiabilidad o la educación basada en competencias. Si es un concepto que se da por supuesto con el potencial de suprimir otras ideas, entonces es hegemónico. A nivel de la práctica médica, la “mirada clínica” ha sido hegemónica durante el último siglo. A los médicos se les otorga poder por su conocimiento científico, mientras que las narrativas y la experiencia de dolencia de los pacientes se suprime. Estos presupuestos culturales surgen de los avances tecnológicos del último siglo, desde nuestro asombro y fe en los descubrimientos científicos y desde la asunción de la Ilustración de que mente y cuerpo están separados. Esta hegemonía se despliega en la construcción social que ocurre en cada uno de los contactos con pacientes y en cada una de las acciones simbólicas que realizamos diariamente.

Si todo esto suena muy depresivo, podemos rescatarlo en una puntualización final. La hegemonía se da en tensión con la contra-hegemonía. De esta forma el “Conflicto” es un rasgo definitorio. La Revolución es posible (lo que Gramsci llamó una posición beligerante construida sobre un imaginario camino hacia adelante (1). Todas las necesidades de resistencia están ya disponibles para nosotros dentro de nuestros recursos sociales y culturales que encontramos cada dia. Pensar sobre hegemonía de esta manera, resulta en una afirmación de nuestro propio papel. Las voces de los pacientes cada vez se elevan más y más en el ámbito de la educación médica.

Una vez abrimos los ojos a las estructuras y las prácticas de poder ocultas, resulta difícil no verlas. La teoría moderna crítica no existiría sin hegemonía, haciendo este un concepto fundamental si usted, como yo, se posiciona como un investigador crítico. Cada día contribuimos, o aprendemos a resistir, a prácticas hegemónicas. Exploraciones de poder benefician a nuestros estudiantes, nuestros pacientes y nuestros futuros estudiantes pacientes. Nosotros podemos resistir a una transferencia de información y prácticas culturales acrítica. Nosotros podemos aprender a reconocer, y desafiar, el ejercicio de un poder injusto. Sin embargo, nosotros podemos también enseñar a nuestros estudiantes las habilidades que caracterizan una búsqueda crítica.
Entonces, cuando digo…hegemonía, uso una G blanda, casi una H, solo porque me gusta más ese sonido. Déjenme terminar con una contribución que puede ayudar a ofrecer como cadencias o ritmos útiles los términos anémona y limonada. Util si, después de resolver el enigma de la discusión, le sucede que sigue atascado describiendo hegemonía en un pentámetro iámbico. Los sonetos sobre teoría social son más bienvenidos a la dirección del remitente.

Referencias


1.- Gramsci A. Cartas desde la cárcel. Buenos Aires: Nueva Visión Argentina, 2006
2.- Olssen M, Peters MA. Neoliberalism, higher education and the knowledge econocmy: from the free market to knowledge capitalism. J edu policy 2005;20 (3)

(*) Artículo originalmente publicado como: When I say…hegemony. Medical education 2017;51:728-783

     

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