Metodología docente: Talleres de arte y medicina

arteymedicinaRoger Ruiz Moral. Doctutor

Resumen: La discusión sobre obras de arte parece que puede representar un buena metodología para incrementar en residentes y estudiantes su capacidad para observar y atender a los pacientes con más detenimiento asi como para sensibilizarlos acerca de los aspectos humanos de la profesión. Aportamos aquí algunas experiencias y estudios que pueden orientar a docentes clínicos sobre el valor de este tipo de actividades docentes así como sobre la manera de llevarlas a cabo en sesiones o en talleres específicos.

En algunas universidades americanas de ciencias de la salud (medicina, enfermería y fisioterapia) sus estudiantes complementan su formación clínica con visitas a Museos de Arte y después con discusiones sobre las obras de arte en pequeños grupos tratando de conectar esto con aspectos de la atención clínica. A la vez se están analizando los efectos que estas actividades pueden tener en la práctica de la medicina.
Según Torrents de la Universidad de Miami, la premisa es que «El arte es una herramienta perfecta para que la gente mire con más detenimiento y piense más». Además, conversaciones sobre arte pueden beneficiar a las personas que trabajan en ambientes clínicos estresantes.
Algunas claves metodológicas:
Pregunta, paráfrasis y repetición
Torrents realiza talleres con estudiantes de 3er año de la Escuela de Medicina Miller en el centro de Miami. Los estudiantes se dividen en pequeños grupos de 10 a 12 personas. Cada grupo tiene un voluntario del museo de referencia que ayuda a dirigir la conversación, junto a la propia médico. Estos talleres se ofrecen cuando los estudiantes están a punto de comenzar las rotaciones clínicas.
De cinco obras que tenían temática sobre atención sanitaria, en el taller los estudiantes de medicina discutieron la pintura titulada «Aduanas» de Hung Liu, 1995. La dinámica fue la siguiente: Objetivo: “discutir por primera vez una pintura de un encuentro entre un hombre de uniforme y una mujer en ropa de campesina”.

campesina

Dos estudiantes, RS y AP, llevan la discusión haciendo preguntas abiertas para iniciar la conversación:
RS: «¿Qué es lo que creeis que está pasando?»
Un estudiante dice: «Parece que le esté administrando algún tipo de tratamiento a esa mujer que parece ciega o al menos tiene algún tipo de problemas de la visión.»
RS entonces parafrasea la respuesta del estudiante. La facilitadora Torrents dice que esto demuestra si el líder del grupo está escuchando activamente al resto de participantes y no se limita a «repitir como un loro». «Lo que significa que esa persona que está facilitando la discusión está realmente tratando de poner en sus propias palabras lo que las otras están diciendo». Se trata de un ejercicio de escucha activa, pero además la discusión que se genera puede ayudar a las mentes científicas de los alumnos (o de cualquier clínico) a enfrentarse a situaciones que pueden tener más de una posible respuesta correcta. Muchas obras de arte están abiertas a la interpretación… lo que tiene un alto paralelismo con lo que hacen los médicos cuando tratan de llegar a un diagnóstico. Y como todo clínico sabe, pasa que en muchas ocasiones no hay una inmediata respuesta correcta.
La idea de la ambigüedad está especialmente presente en las obras más abstractas. Por ejemplo en la discusión generada por una escultura azul grande representando tres cuerpos boca abajo, NG, un estudiante de uno de estos talleres, dijo que pensó que las tres figuras representan la misma persona en diferentes fases de su vida. «Un alma perdida en un mundo con demasiada gente», dijo. La monitora entonces señaló que podría ser una familia, porque una de las estatuas parecía femenina. Iniciando una discusión basada en la no existencia de una sola respuesta. Sin embargo este enfoque puede ser difícil para algunos estudiantes. Otro estudiante dijo: «En realidad esto no me resulta cómodo, tampoco el tema, supongo», dijo. «creo que no tengo mucho que compartir.» Sin embargo este alumno pronto se calentó, y en seguida se vió inmerso en una discusión sobre las estatuas azules.
Además del arte mismo, los estudiantes a veces encuentran el proceso demasiado repetitivo y estereotipado – esto sucede hasta que entienden cómo se puede aplicar esto a la asistencia sanitaria. Cuando aparecen comentarios sobre esto una estrategia útil puede ser comentar lo siguiente: “¿Qué pasa cuando tienes un paciente que llega y presenta los mismos síntomas una y otra vez? ¿vas y le dices que es muy aburrido? ¿Que no se puede ser tan repetitivo? ¿Que no quieres escuchar más eso?».
Entrenarse en la Observación
El proceso de trabajar usando preguntas abiertas no es nuevo. De hecho, desde finales de 1970 se utiliza como técnica docente. Los museos utilizan “estrategias visuales de pensamiento” (también llamadas VTS –Visual Thinking Strategies-) para ayudar a cualquier tipo de persona a participar en el arte. Generalmente no se tienen en cuenta las experiencias anteriores de estas personas en materia artística o de museos, por lo que nadie está en desventaja.
Los médicos G Agarwal y M McNulty de la Escuela Miller están analizando los efectos de las VTS en las habilidades de observación de los estudiantes de medicina. Estos investigadores dividieron a los estudiantes de medicina en dos grupos. En uno se empleó las VTS mientras que el otro visitaron un museo, pero no recibieron ningún tipo de orientación o capacitación. Después, los estudiantes recogieron historias de pacientes para aplicar a un grupo de pacientes estandarizados. Agarwal y McNulty entonces cronometraban el tiempo que cada uno de los estudiantes empleaba con cada uno de estos pacientes. Estudios en la Universidad de Yale y la Universidad de Texas han demostrado que la discusión sobre el arte mejora la capacidad de observación de los estudiantes. En el estudio de Yale 2001, los estudiantes que hablaban de arte obtuvieron mejores resultados en los exámenes que pedían descripciones sobre fotografías de trastornos médicos. El estudio de la U Texas (2011) trató específicamente los efectos de VTS. Los resultados mostraron que los estudiantes que empleaban más tiempo indagando y observando arte se tenían más con los pacientes y las imágenes de los pacientes. Poco después de la publicación del estudio de 2001, La U de Yale incorporó la observación del arte en el currículo de sus estudiantes de primer año de medicina. Esta escuela de Medicina fue la primera institución de colaborar con un museo. Actualmente existen en los EEUU más de 50 Programas de Arte y Medicina.
Del lienzo a la clínica
Los testimonios de médicos en ejercicio y estudiantes de medicina que dicen haberse beneficiado de la participación en este tipo de talleres son abundantes. KA, un estudiante de medicina de tercer año que ha asistido a cinco talleres declaraba que estos le han ayudado a ralentizar su pensamiento cuando se encuentra con pacientes. En un caso, se dio cuenta de que la historia que contaba el paciente no coincidía con lo que se presentaba en el registro escrito. «Lo que hice es tapar el registro y averiguar lo que estaba pasando en realidad, porque había una gran desconexión entre lo que decía el paciente y lo que la historia clínica de este registraba», decía. Una internista, Agarwal, que ha estado ejerciendo la medicina durante 15 años, dice que los talleres de arte han tenido también un impacto importante para ella. Comenta que las visitas a los museos le han demostrado que el tiempo extra dedicado a buscar y conectar con el paciente puede ser tan importante como el conocimiento médico más avanzado: «Creo que el arte puede realmente enseñar a los estudiantes a hacer eso muy precozmente y que pueden practicarlo cuando empiezan a ver pacientes». Agarwal ilustra esto en su propia experiencia cuando recuerda que estaba tratando a un paciente de habla española. Ella no habla español por lo que un estudiante de medicina le estaba ayudando a traducir, pero Agarwal dice que observó algo en los ojos del paciente que le dio una pista clave para entrar en el mundo de esta: «entonces sentí algo y sólo puse mi mano sobre ella mientras la miraba. En ese momento la paciente se echó a llorar y empezó a contarme una historia sobre una experiencia muy impactante.»

     

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