Seminario itinerante de ética para estudiantes de medicina: Lugares de la “medicina” nazi

Ricardo Abengózar

Facultad de Medicina Universidad Francisco de Vitoria, Madrid

Es evidente y percibida, tanto por los pacientes, como por los médicos en ejercicio, como por los estudiantes de medicina, la necesidad de formación en ética médica y en bioética. Sensibles a esta necesidad, se ha elaborado desde el Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina (CEEM) con la colaboración de la Conferencia Nacional de Decanos de las Facultades de Medicina, y de la Organización Médica Colegial, una guía con las “Recomendaciones éticas para las prácticas clínicas”[1]. Desde algunas sociedades científicas y desde algunas universidades se han realizado publicaciones en este sentido[2].

La creciente tecnificación de la práctica médica está aplastando el aspecto humano de la profesión, y además, implica que la imparable aparición de nuevas tecnologías de aplicación sobre las personas, sea una inagotable fuente de nuevos problemas éticos.

Quienes tenemos alguna responsabilidad en la formación de estudiantes de medicina, también tenemos esta preocupación, y entendemos que sin renunciar nada a que los alumnos adquieran competencias en conocimientos y habilidades, deben entender que el aspecto humano de la medicina es irrenunciable. El aprendizaje de valores y virtudes profesionales no puede limitarse a la asistencia, en ocasiones optativa, a las clases de una asignatura cuatrimestral, casi siempre considerada como una “maría”. Se trata, nada menos,  de que el alumno  entienda que el aspecto humano de la profesión le tiene que acompañar durante toda su vida. Cada acto médico, dirigido a personas enfermas y por tanto, vulnerables, se convierte en un acto moral. Esto es el mejor ingrediente para que el estudiante y el profesional encuentren la motivación necesaria para adquirir los conocimientos y habilidades propios de la profesión y para no descuidar el aspecto humano de la misma. Un médico humano, que pretende el bien integral de su paciente, está obligado a estudiar y a formarse continuamente  en las competencias y habilidades propias de su especialidad, como deuda obligada con cada paciente. De modo que el sentido ético de la profesión obliga al profesional en el sentido humano y técnico de la misma. Este ámbito ético de la medicina que toca a cada acto médico no se improvisa. Se ha de aprender y se ha de cultivar. Pero, revisando la bibliografía hemos encontrado que la sensibilidad ética (capacidad de detectar problemas éticos en escenarios clínicos) en estudiantes de medicina disminuye paulatinamente conforme pasan a cursos superiores[3], y durante la etapa de residentes[4]. Esto nos ha hecho plantearnos iniciativas que cambien esa tendencia.

En la Universidad Francisco de Vitoria, conscientes de estas necesidades, hemos desarrollado un itinerario formativo en ética médica y en bioética, durante los seis cursos de la carrera. Hemos puesto en marcha un sistema pedagógico en espiral, con múltiples impactos docentes, que transcurre desde primero hasta sexto. Utilizamos diversas asignaturas y varias intervenciones docentes, cuya finalidad es que el estudiante comprenda que el aspecto humano y ético de la profesión es necesario e imprescindible, y forma parte del día a día del médico. Para eso, los dos primeros años, de cimentación humanística, estudian asignaturas que permiten profundizar sobre el hombre y el pensamiento, y se realizan actividades como la inmersión clínica precoz, actividades de acción social y cineforum de cine y medicina. En tercero y cuarto estudian ética, deontología médica y bioética, y pueden realizar un seminario itinerante por lugares de memoria de la medicina nazi, que explicaremos a continuación. Desde cuarto hasta sexto, se realizan seminarios de bioética aplicada en cada una de las asignaturas. De manera que como la lluvia fina, el aspecto ético de la profesión, empapa a nuestros estudiantes. Pretendemos que “la ética vaya calando su genoma”.

Como en muchos otros aspectos de la vida, consideramos que la función modélica es importante. Aprendemos de nuestros padres o de nuestros maestros por lo que hacen, más que por lo que nos dicen. Nosotros mismos tenemos innumerables experiencias en este sentido. Durante nuestra etapa de MIR hemos aprendido de nuestros residentes mayores y de nuestros tutores. La influencia del modelo es indudable, tanto en sentido positivo, como en sentido negativo. Los alumnos pueden identificar a qué modelos quieren parecerse y a cuáles no. Identificar malos modelos también tiene interés en el aprendizaje, obviamente para rechazarlos. En este sentido, la formación en ética médica no escapa a esa regla general. Es posible, incluso, que en este tema, el papel del modelo sea aún más importante que en otros.  Y revisando la historia, nos hemos encontrado con la medicina nazi. En esa época, en Alemania, cima de la medicina mundial en muchos aspectos (farmacología, psiquiatría, anatomía patológica…), ocurrieron ciertos acontecimientos llevados a cabo por médicos, que analizados en su justa medida, desde nuestra perspectiva actual, pueden servir como herramienta docente.

En aquella época, los médicos identificaron a personas con seres infrahumanos, justificaron y realizaron planes de eutanasia masiva en arios enfermos no productivos, llevaron a cabo experimentos sobre personas sin tener en cuenta el respeto a su dignidad, colaboraron con el Estado en la depuración de la raza, participaron en planes de eugenesia, identificaron quién tenía una calidad de vida digna de ser vivida y quién no, participaron en el exterminio de judíos, gitanos y homosexuales, etc. Por otro lado, los médicos judíos, fueron despedidos de sus cátedras y de sus hospitales, se organizaron en los guetos para seguir prestando asistencia a sus semejantes, llevaron a cabo estudios de investigación en condiciones de hambre y miseria, organizaron una facultad de medicina clandestina, se plantearon innumerables problemas éticos (conflicto entre demanda elevada y escasez de medios…), etc. El conocimiento de la historia nos ha permitido diseñar un seminario itinerante por lugares de memoria de la medicina nazi, como herramienta docente. Nos planteamos una iniciativa que favorezca el aprendizaje por descubrimiento, a través de experiencias vivenciales y reflexivas, en el marco del Plan Bolonia. Este seminario itinerante es llevado a cabo por alumnos que han concluido segundo de medicina, y que van a afrontar la asignatura de Ética y Deontología Médica en tercero.

Hasta ahora hemos realizado dos ediciones del viaje, una en septiembre de 2012 y otra en septiembre de 2013. Hay algunos antecedentes publicados con alumnos de educación secundaria[5], con estudiantes de medicina franceses[6], y con médicos militares[7], que nos sirvieron de inspiración. Pero el programa que proponemos es más ambicioso que las experiencias previas conocidas.

Los objetivos del viaje son:

1)       Hacer una aproximación al conocimiento del Holocausto desde una perspectiva distinta: el papel de los médicos.

a)       Conocer la política nazi y los pasos hacia la “solución final”.

b)       Conocer y personificar a las víctimas.

c)       Generar un espacio para la memoria de las víctimas y de aquellos que ayudaron a la salvación.

2)       Conocer in situ lugares de memoria relacionados con la participación de médicos y otros profesionales en el exterminio de enfermos, judíos y gitanos, entre otros.

3)       Todo ello con el objeto de promover la reflexión en los asistentes sobre valores, actitudes y conductas propias de la profesión médica, bajo criterios humanísticos, éticos‐morales y democráticos.

La metodología que llevamos a cabo es la de un seminario itinerante durante el que se desarrollan las siguientes actividades:

–         Sesiones teóricas previas a la visita a los lugares de memoria.

–    Visitas guiadas por expertos a los lugares de memoria, acompañadas por profesores del Grado de Medicina, en las que participan activamente los alumnos asistentes con pequeñas presentaciones de introducción.

–         Debates en grupo acerca de la experiencia de vida en las visitas.

–         Elaboración por parte de los alumnos de una memoria evaluable, una vez finalizado el viaje.

El itinerario transcurre por Alemania y Polonia (figura 1). Incluye Berlin (figura de cabecera del artículo: Memorial del Holocausto), centros de eutanasia como el de Sonnenstein o el Hospital psiquiátrico de Bernburg (figura 2 ), la casa de la conferencia de Wannsee, Cracovia (el Gueto, la Farmacia Tadeusz, el Barrio Judío, la Vieja Sinagoga, la Plaza de las Sillas), los centros de exterminio de Auschwitz (figura 3) y de Birkenau, etc.

Pero nos preocupaba que este seminario itinerante no fuera bueno para la formación de nuestros alumnos. Por eso hemos llevado a cabo un análisis del mismo.

Por un lado, hemos medido cuál es el impacto en la sensibilidad ética de los estudiantes que han ido al viaje con respecto a los que no han ido. Hemos encontrado diferencias estadísticamente significativas entre ambos grupos, siendo mayor en el grupo que asistió al viaje. De modo que consideramos que actividades vivenciales como ésta, tienen un particular impacto en la formación ética de los estudiantes de medicina, terreno en el que la formación tradicional no ha demostrado beneficios[8].

Por otro lado, hemos evaluado cuáles son las enseñanzas del holocausto para la educación médica de nuestros alumnos con este viaje de estudios[9], analizando el impacto que esta experiencia docente tiene en el posicionamiento ético de los estudiantes. Tras una primera fase cualitativa con una reflexión grupal en braing storming del alumnado asistente, se llevó a cabo una fase cuantitativa, con un cuestionario estructurado de once ítems resultantes del análisis y agrupación temática de los asuntos propuestos en la fase previa. Cada ítem recogía un área de aprendizaje potencial derivado de la vivencia. Se empleó una escala tipo Likert. Encontramos que el viaje había sensibilizado a los alumnos en la identificación de los principales problemas éticos de la práctica clínica destacando en importancia cuestiones como el valor moral del acto médico, la actitud del médico ante el poder, el respeto a la dignidad del paciente, la fidelidad ética en las pequeñas cosas, y la diferencia entre lo legal y lo ético, permitiendo a la mayoría de los alumnos descubrir la importancia de adquirir un posicionamiento ético en la práctica médica.

Por tanto, consideramos que este tipo de iniciativas docentes son interesantes y han demostrado ser eficaces. Favorecen el aprendizaje de valores y virtudes por descubrimiento a través de experiencias vivenciales. Nos ayudan a conseguir formar a nuestros alumnos en aspectos necesarios de ética médica. Por este motivo, estamos ultimando los preparativos de nuestro tercer viaje, y animamos a otras facultades de medicina a que lleven a cabo iniciativas de este tipo.

 

 

Figura 1: Ciudades principales del seminario itinerante

 

Figura 2: Centro de Eutanasia del Hospital Psiquiátrico de Bernburg, cámara de gas y sala contigua donde se hacían las autopsias y se extraían los órganos (sobre todo cerebros) para investigaciones neurológicas

 

Figura 3: Pabellón 10 de Auschwitz, donde se llevaban a cabo investigaciones con humanos

 


[2] González Blasco P, Serrano Días de Otálora M, Pastushenko J, Altrisent Trota R.: ¿Cómo enseñar bioética en el pregrado? Reflexiones sobre experiencias docentes. Aten Primaria.2009;41(2):103–108

 

[3] Hébert PC, Meslin EM, Dunn EV. Measuring the ethical sensitivity of medical studentes: a study at the University of Toronto. Journal of medical ethics, 1992, 18, 142-147

 

[4] Nishimura T, Miyasaka M, Akabayashi A, Kai I, Ohi G.:The development of evaluation method for bioethics education in Japan; a questionnaire for measuring the ethical problema identification ability. Jounal of Japan Association for Bioethics 1995, 5(1):73-77

 

[5] Nager A.L. et al.: Holocaust Student Tour: The Impact on Spirituality and Health. Isr J Psychiatry Relat Sci; 2011;48(3):186-194

 

[6] Halioua B. Visit of the extermination camp Auschwitz-Birkenau: What lessons for medical students. Presse Med. 2012; 41: 745–748.

 

[7] Oberman A.S. et al: Medicine and the Holocaust: a visist to the Nazi death camps as a means of teaching medical ethics in te Israel Defense Forces Medical Corps. J Med Ethics 2010;36;821-826.

 

[8] Abengózar Muela R; Monge Martín D; García de Leonardo C; Lorenzo Rego F; Caballero Martínez F.: Impacto en la sensibilidad ética de estudiantes de medicina de un seminario itinerante a lugares de memoria de la medicina nazi. Cuadernos de Bioética XXIV, 2013/2ª, 338

 

[9] Alonso Ecenarro F, et al.: Enseñanzas del holocausto para la educación médica: un viaje de estudios a lugares de memoria de la medicina nazi con estudiantes de medicina. Cuadernos de Bioética XXIV, 2013/2ª, 293.

     

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