Afrontar entrevistas clínicas difíciles: Experiencia de un Grupo de Reflexión

Ana Arillo, Carmen Fuertes  y Grupo de Comunicación y Salud de Navarra.

Si cambias tu pensamiento, cambias tus emociones.

Si cambias tus emociones, cambias de actitud.

Si cambias de actitud, cambias tu vida.

Si cambias tu vida, cambias tu destino.

Stephen Crake

Resumen: Se presenta una experiencia de un grupo de reflexión constituido por médico de familia, que pretendía valorar si la metodología llevada a cabo ayudaba a estos profesionales a entender los encuentros difíciles, a mejorar su satisfacción profesional y a mejorar su comunicación con sus pacientes.

Muchas veces en la práctica clínica del médico/a de familia, se constata que la relación médico-paciente es una relación compleja, que influye en la salud de los pacientes, quienes tienen necesidades y requerimientos diferentes.  También son  diferentes los profesionales que atienden a los pacientes y de ello surge la necesidad de  formarse profesionalmente para mejorar  la relación médico-paciente.

Con esta finalidad se constituyó un grupo de reflexión constituido por 9 profesionales sanitarios (8 médicos de familia y 1 enfermera), que se reunieron durante 2 años.  Por  turno, en cada reunión, un miembro del grupo hacía de moderador-conductor. En el grupo participaron en calidad de invitados, y durante periodos de tiempo más cortos, otros 6 médicos, sin aportar casos al grupo, pero sí participando en las discusiones.

Se utilizó un plan de análisis de emociones cognitivo-conductual, basado en la metodología de “rebatimiento” de Martin Seligman (1)  desarrollada en España por José Luis Bimbela y que denominó “volver a pensar” ( 2). En el desarrollo de esta metodología, estos autores parten de la base de que la forma en que las personas se perciben y se sienten a sí mismas es algo que puede cambiar. Cuando cambian estas percepciones y sentimientos el efecto se extiende a todas las áreas de la vida, procurando una sensación cada vez mayor de libertad.

Con estos métodos probados de terapia conductual cognitiva, se eleva la autoestima cambiando la forma de interpretar la vida, desvelando y analizando las afirmaciones negativas que las personas hacen sobre sí mismas y creando nuevas afirmaciones, objetivas y positivas, que fomentan la autoestima en vez de socavarla.

Se trata de escuchar la “voz crítica interior” de la manera más detallada posible, para pasar posteriormente a introducir “la voz sana”, a través de la capacidad de las personas de pensar en términos realistas.

Con esta perspectiva teórica como inspiración en el grupo se siguió un procedimiento de discusión preciso.  Hay que considerar no obstante, que esto es solo una parte del proceso ya que el hecho de presentar el caso en el grupo de reflexión, y las aportaciones de este son lo que más riqueza de aprendizaje ha aportado a los profesionales del grupo para su práctica diaria. Los pasos que se seguían y anotaban en ficha 1 (ver anexo) eran:

1.Describir y anotar el caso escuetamente, sobre todo la situación que  ha creado conflicto.

2.Describir, anotar y  cuantificar las emociones surgidas inicialmente.

3.Describir  y anotar los pensamientos asociados inicialmente, por muy irracionales que parezcan.

4.Reflexionar y describir los nuevos pensamientos tras “volver a pensar”.

5.Anotar y cuantificar las nuevas emociones tras “volver a pensar”.

6.Describir y anotar la actuación planificada.

Las situaciones que se presentaron en el grupo de reflexión se referían a los siguientes aspectos: 22 de “solicitudes vividas como inapropiadas” (recetas, bajas laborales, derivaciones, informes…); 10 casos sobre “cuestionamiento  de competencia profesional”; 6 de “cambio inesperado de médico/a”; 5 de ”dilemas éticos”; 4 sobre “malas noticias”; 3 sobre “atención a familiares, amistades, colegas”y 2 de “sensación de trato incorrecto al paciente”.

Las emociones surgidas, antes y después de “volver a pensar”,  cambiaron de intensidad de forma significativa (p<0,001) y se agruparon en 5 emociones básicas, (los 5 casos de “sorpresa” se han añadido a los de “alegría”), y pueden verse en figura 1.

Los pensamientos irracionales se trataron de agrupar en alguna de estas categorías (3): Razonamiento emocional (suponer que las cosas son de la forma que usted las siente); Falacias de control (sentir que tiene una responsabilidad total de todo o todos, o bien siente que no tiene control sobre nada, que es una víctima); Filtrado (prestar atención selectivamente a lo negativo y desatiende lo positivo); Hipergeneralización (a partir de un hecho aislado, hacer una regla general y universal); Designación global (utilizar automáticamente denominaciones peyorativas para describirse a sí mismo, en vez de describir con exactitud sus cualidades); Pensamiento polarizado (llevar  las cosas a sus extremos, expresarlas en categoría blanco o negro, sin un término medio); Autoacusación (culparse permanentemente de cosas que pueden no ser culpa suya); Personalización (suponer que todo tiene algo que ver con usted y  compararse negativamente con todos los demás); Lectura de la mente (suponer que no gusta a los demás, no se interesan por usted etc. sin evidencia real de que sus suposiciones sean correctas).

Los pensamientos irracionales detectados más frecuentemente fueron: “razonamiento emocional” y “falacias de control”.

Después de “volver a pensar” se anotaron los nuevos pensamientos y su síntesis puede corresponder a los siguientes aspectos: Reconocer la necesidad de mejorar la comunicación; Reconocer un compromiso ético y con la profesión; Reconocer la necesidad de Formación; Refutar las distorsión de “designación global” y para ello “Reconocer cualidades”; Reconocer la necesidad de conectar con la familia; Refutar las distorsión de “pensamiento polarizado” y para ello “Aceptar las propias limitaciones”; Refutar las distorsión de “filtrado” y para ello “Atender a lo positivo”; Refutar las distorsión de “personalización” y para ello “No compararse”; Refutar las distorsión de “hipergeneralización”; Refutar las distorsión de “lectura de la mente” y para ello “No suponer lo que otros piensan”; Refutar las distorsión de “falacias de control” y para ello “Responsabilidad compartida”; Refutar las distorsión de  “razonamiento emocional” y para ello ver que “No todo es según usted lo piensa”.

El grupo realizó distintas aportaciones a cada caso y en los casos presentados había disminuido más la intensidad de las emociones negativas después de haberlo presentado en el grupo.

El análisis, la descripción y la presentación de los casos en el grupo de reflexión, ayuda a ser más consciente de uno mismo y de nuestros estados de ánimo, así como de los pensamientos que tenemos acerca de nuestros estados de ánimo. Aprendemos a no reaccionar ante ellos, a no juzgarlos, a eliminar el “debería”. Como dicen hablando de la Inteligencia emocional
John Mayer y Peter Salovey : “Hay personas conscientes de sí mismas; otras atrapadas en sus emociones; y y otras que aceptan resignadamente sus emociones”.

La metodología cognitivo-conductual, como ha sido puesto de manifiesto por algunos autores (4), tiene sus limitaciones al no estar basada en un análisis en profundidad de los diferentes fenómenos  que pueden suceder en una consulta, como son, por ejemplo, las diferentes expectativas de profesionales y pacientes, el poder, el clima,  las asunciones de los profesionales y los consultantes, la capacidad de introspección o reflexión sobre uno mismo, o la empatía. Esto se ha subsanado en parte al  comentar los casos en el grupo de reflexión. Podemos concluir que la experiencia de grupo de reflexión y la metodología cognitivo-conductual descrita , al emplearse conjuntamente, se complementan y posibilitan el trabajo en grupo sin precisar un conductor profesional.

Queremos animar a los profesionales sanitarios a realizar experiencias de este tipo que ayuden a reconocer y manejar las emociones surgidas en la consulta, y creemos que pueden ser perfectamente aplicadas en el ámbito de Atención Primaria.

En el texto que se incluye en este mismo numero se presenta un ejemplo de un caso presentado y discutido en el grupo (ver una solicitud de interconsulta a Salud Mental. Caso presentado y discutido en un grupo de reflexión cognitivo-conductual) y en un Anexo la planilla de recogida de datos.

Bibliografía:

  1. Seligman M. La auténtica felicidad. Ediciones B (Vergara) S.A. Barcelona. 2003.
  2. Bimbela JL. Gimnasia emocional. Pasamos a la acción. EASP. Monografía 46, 2008.
  3. McKay M, Fanning P. Autoestima. Evaluación y mejora, Barcelona: Ed. Martínez Roca 1991.
  4. Freeling P, M. Harris C. The doctor-patient relationship. Livingstone: Ed Churchill 1967.

Gráfico 1 : EMOCIONES ANTES (INICIALES) Y DESPUÉS DE “VOLVER A PENSAR” (FINALES)

 

Se han encontrado diferencias significativas en emociones iniciales y finales

* Se han incluido dentro de alegría, para mejor visualización del gráfico y análisis estadístico, las 2 emociones iniciales y 3 finales de “sorpresa” .

 

     

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