Leer (bien) un libro o artículo de ensayo (II)

Francesc Borrell i Carrió.

Médico de Familia. Departament Ciències Clíniques. Facultat Medicina. Universitat Barcelona. EAP Gavarra. ICS.

Resumen: Segunda entrega en la que se ofrece una serie de interesantes ideas y recomendaciones para la selección y la lectura de obras de ensayo

Método de lectura.-

Una vez comprado el libro es importante situarlo en una estantería específica de libros “pendientes de leer”, para evitar el síndrome de la fotocopia, (aludido mas arriba).  Ocurre a menudo que la lectura ocupa los espacios residuales del dia, por ejemplo los minutos previos a dormirnos. Un libro importante no puede leerse así, entre otras razones porque es una pérdida de oportunidad: resulta dudoso que releamos este libro, y si contenía una idea importante la perderemos sin mas. La lectura es una actividad muy seria a la que debemos dedicar lo mejor de nosotros, horas de sosiego y de concentración.

Una lectura profunda requiere una metodologia, y a continuación voy a explicar la mia (Tabla 2). En primer lugar no leo nunca sin un lápiz. Las notas que voy a incorporar a cada página y los resúmenes al final del libro tienen para mi un gran valor, es el libro “destilado”, personalizado, y también metabolizado. Título e índice anuncian la organización de la obra. Los buenos prólogos explican los contenidos y  me ayudan a seleccionar las partes del libro que pienso van a aportarme mas. Cuando son auto-referenciales o retóricos me los salto. En ocasiones, cuando la temática me resulta bien conocida, voy directamente a esta parte del libro mas sugerente, verifico que en efecto el libro es de enjundia, y procedo a continuación a la lectura ordenada según la preferencia del autor, (es decir, siguiendo el orden de los capítulos u otra ordenación que el autor sugiere en el prólogo). Otras veces el libro solo tiene unos pocos capítulos de mi interés, que serán los que leeré.  No me importa dejar a medio leer un libro mediocre, o un libro de uno o dos capítulos interesantes y el resto que son “déjà vu”. Pero esto que habré leído lo habré leído con la metodología que expongo.

Las marcas de lectura las sitúo en el mismo texto, en los laterales y al final del capítulo o del libro. En los laterales de las páginas apunto el tema o concepto que se discute, pensando siempre en que si debo regresar a este libro me sirvan para orientarme con celeridad en su contenido. También me sirve, por si interrumpo la lectura, reanudarla otro dia retomando el hilo argumental. Las notas que pongo en los laterales las dirijo a este “yo” que seré en unos meses o años, consciente de la fragilidad de mi memoria. No me importa por consiguiente subrayar conceptos básicos pero que son imprescindibles para seguir el argumento del autor. Puede decirse que siguiendo estas anotaciones tengo el índice explicado, y las principales ideas del libro comentadas.

En cuanto a subrayar, subrayo únicamente aquellas frases que en un futuro puede que cite textualmente. Los párrafos interesantes los destaco con una linea o dos líneas, e incluso si constituye lo que llamo una “idea-fuerza”, con signos de admiración, (mas adelante veremos el  concepto de “idea-fuerza”). En ocasiones el texto puede ser interesante pero admitir otras perspectivas que el autor no ha considerado, en cuyo caso lo destaco con una línea ondulada. Otras veces discrepo del autor, o sus afirmaciones me parecen dudosas. En tal caso sitúo al lado del párrafo pongo un signo de interrogación o un signo de admiración mas un signo de interrogación, indicando en este último  caso que la discrepancia con el autor es relevante.

Los libros importantes requieren varios resúmenes, que sitúo al final de cada capítulo y/o al final del libro, (normalmente el editor tiene la cortesía de regalar varias páginas en blanco a tal fin). Tan importante como estos resúmenes es destacar las asociaciones de ideas que nos sugiere la lectura, otros autores o conceptos que acuden a nuestra memoria, etc. No hay que dejar escapar ninguna idea que nos sugiera la lectura de un libro, ¡hay que hacer caso –y dar crédito- a nuestras propias ocurrencias!.

TABLA 2.

LEER UN LIBRO CON SUFICIENTE PROFUNDIDAD

No saltarse el prólogo, siempre que contenga orientaciones de lectura y explique las intenciones del autor.

Antes de empezar a leer comprender bien el índice (=disposición de los materiales).

Siempre leer con un lápiz.

Marcas de lectura:

Frases subrayadas: solo las susceptibles de ser citadas literalmente.

Parrafos señalados: con una o dos líneas paralelas en el margen, según importancia. Signos de admiración para las idea-fuerza o conceptos novedosos. Signos de interrogación para mostrar discrepancia o dudas en relación al autor.

Resúmenes: al final del capítulo o del libro.

Ideas que sugiere el libro: también al final del libro, señalándolas como propias, (por ejemplo detrás del título genérico de “idea”).

Releer un libro.-

Los libros importantes se asimilan en una segunda lectura. Muñoz Molina afirma que solo en una segunda lectura “se aprende de verdad algo sobre cómo el libro está hecho”, y que “no hay primera lectura que no sea distraída” (Admirando a Galdós, Babelia, 31/08/2013, pag 3). La primera lectura es como alguien que se abre camino a machetazos en una selva espesa. Abierto el camino podemos admirar el paisaje y entender por qué el autor ha escogido la topografía de conceptos por los que transita la obra, por qué ordena los argumentos de esta y no otra manera, y sobre todo qué pretende con el libro, a qué conclusiones quiere que lleguemos. Sería la fuerza ilocucionaria del libro, a lo que nos mueve el libro, un aspecto que podemos haber notado vagamente en una primera lectura, pero que se aparece de manera decidida en una segunda.

Por consiguiente no recomiendo una segunda lectura para entrar en los detalles, que también, del libro, sino para percibir la voz última del autor, lo que nos dice una vez se ha dicho todo. Hermeneusis en estado puro.

Ejemplos de libros que requieren una segunda lectura de este tipo, y de autores contemporáneos,  serían:

-Sloterdijk “Ira y tiempo”

-Rawls “A Theory of Justice”.

-Panikkar, “El silencio de Buda”

-Marías, “Antropología metafísica”

-Gracia, “La creación de valor”

-Eco, “Kant y el ornitorinco”.

Algunos libros introductorios también requieren una segunda lectura, en tal caso no tanto por la Hermeneusis o descubrimiento de mensaje, como por el laberinto de conceptos e información que ofrecen. El lector apreciará en esta segunda lectura la ordenación de conceptos que subyace a estas obras. A modo de ejemplo:

-Hauser, Historia social de la literatura y el arte

-Russell, Historia social de la filosofia

-Wulff, Introduccion a la filosofía de la medicina

-Collins, Sociología de las filosofías

-Moscoso, Historia cultural del dolor

-Singer, Compendio de ética

-Gracia, Introducción a la Bioética.

-Frazer, La rama dorada, magia y religión.

-Echevarría, Introducción a la metodología de la ciencia en el siglo XX.

No hay en estas obras fuerza ilocucionaria, intención de mover al lector hacia algún lugar, sino tarea de geógrafo, ordenación de conceptos, visión  equilibrada pero también original, un repensar mas que repetir.

Los 5 productos de un buen libro.-

Los libros son valiosos por 5 tipos de productos: modelo, ideas-fuerza, conceptos novedosos, método y ordenación (Tabla 3). Un buen libro suele tener uno solo de estos productos, lo que es suficiente para considerarlo en esta categoría de libro selecto.

Tabla 3.

LOS 5 PRODUCTOS QUE OFRECE UN BUEN LIBRO

1-Porque proponen un modelo según el cual las cosas mundanas funcionan y son previsibles. En el ámbito de la física fue el modelo gravitancional de Newton, en el de la psicología el modelo freudiano de inconsciente, la lucha de clases en política, etc.

2.-Porque proponen una o varias ideas-fuerza con la que se reordena la manera de interpretar el mundo. Sería el caso de la idea de plusvalía en economía, la idea de qualya en filosofía, la idea de valor en ética, la idea de discapacidad en medicina… Cada una de esta ideas marca un cierto antes y después en las disciplinas en que se proponen.

3.-Sin ser tan importantes los conceptos novedosos (o maneras nuevas de interpretar viejos conceptos), hacen avanzar los modelos y las ideas-fuerza. Sería el caso de conceptos como enfermedad poligénica en medicina, factor de riesgo en epidemiologia, probabilidad no paramétrica en estadística, y en filosofía conceptos como experimento mental, dignidad, teoría “A” y “B” del tiempo….

4.-Un libro puede ser valioso porque nos explica una manera de proceder. Proceder en el análisis de un fenómeno, (por ejemplo explotar unos datos), proceder a visionar una pintura del siglo XVI, o a analizar las costumbres de un pueblo remoto…

5.-Finalmente bastantes libros ordenan los conocimientos e incluso proponen nuevas maneras de ordenarlos. Un caso especialmente relevante fue el Disease an Stadistical Manual, abreviado como DSM, de la Asociación Psiquiátrica Americana, que irrumpió en el campo de las enfermedades mentales con una taxonomía que a partir de entonces devino canónica.

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Me interesa en este punto profundizar en el concepto de idea-fuerza y diferencialrla de concepto novedoso.

Una lectura profunda de un libro es una hermeneusis, es decir, una interpretación de la obra. ¿Cuándo y por qué se escribe este libro?, ¿qué trata de explicarme su autor?, ¿cuál es la originalidad de su planteo?, ¿qué me dice que no supiera?, ¿en qué me transforma este libro?

Pero sin necesidad de responder a estas preguntas, que en ocasiones son imposibles de  responder, podemos  aislar las ideas que han motivado el libro, (o artículo), y las ideas que dan a esta obra singularidad. Estas ideas  tienen que tener valor pragmático, es decir, tienen valor porque entre saberlas o no saberlas hay un diferencial.  Examinemos algunas ideas-fuerza para entender con algo mas de precisión en qué consisten:

–          La bondad innata en la obra de JJ Rousseau. Este autor nos propone que el ser humano está movido a la simpatía con los semejantes de manera natural, viene con este impulso “de fábrica”. La repercusión de esta idea fue enorme en el campo de la pedagogía –estimular los valores innatos del infante-, y la política, -todas las teorías contactualistas-. Podemos decir que sí hubo una diferencia entre que esta idea-fuerza entrara en el mercado de las ideas o que no hubiera entrado a competir para merecer  la atención de los humanos.

–          Decidir con velo de ignorancia es una de las ideas fuerza en la obra de Rawls, A theory of Justice. La idea es que si antes de nacer se nos diera la posibilidad de ordenar los derechos y oportunidades de los seres humanos, sin saber nosotros mismos si seremos hombres o mujeres, ricos o pobres, blancos o negros, dispondríamos la sociedad de una manera justa. Podemos también afirmar que esta idea revolucionó la concepción de justicia, apareciendo la palabra equidad como un reflejo de la igualdad de oportunidades que se reclamaba. Por consiguiente si, también aquí detectamos un diferencial entre conocer y aceptar esta idea-fuerza, o no conocerla ni aceptarla.

–          Los cuellos de botella  en el pensamiento de la especie humana en la obra de EO Wilson. Este autor nos propone que los seres humanos tenemos cuellos de botella  que impiden que actuemos con racionalidad. Son rasgos de pensamiento primitivos que nos han ayudado en gran manera a sobrevivir, por ejemplo la ambición y la agresividad, pero que en la etapa actual de desarrollo son obstáculos para que la especie humana viva en equilibrio con la naturaleza. Si atendemos a desarrollos de la misma idea en el ámbito de la economía, (Kahneman), o de la psicologia, (Pincker), entenderemos que esta idea tiene fuerza pragmática, hay un diferencial entre aceptarla y conocerla o no hacerlo.

A menudo es difícil decidir si una idea del autor tiene o no tiene fuerza pragmática. Podemos citar como  ejemplo la idea de Dawkins del gen egoista: los genes viajan gracias a los cuerpos de los animales a través del tiempo, que son algo así como sus vehículos imprescindibles. Pero quienes gobiernan estos cuerpos son los genes, que ponen en cada uno de nosotros el instinto de sobrevivir preservando al máximo nuestra carga genética….  Bien, de acuerdo, pero esta teoría… ¿modifica en algo la comprensión del mapa genético, la conducta ya conocida de los animales, etc…? Probablemente sea tan solo una manera de ver las cosas. Algo similar ocurre con la llamada hipótesis Gaya, pero no podemos excluir que de alguna de estas “maneras peculiares de ver” se derive en un futuro una consecuencia pragmática.

En ocasiones un libro o artículo es muy relevante porque propone conceptos nuevos o una lectura diferente de conceptos viejos. Quizás no sean conceptos que abran maneras nuevas de ver un fenómeno, como es el caso de las ideas-fuerza, porque en general se refieren a aspectos parcelares. Sin embargo la aportación queda, ayuda y a veces transforma otros conceptos. Ha sido el caso de:

-La empatía, concepto que matizaba el de compasión y simpatía, y fue introducido a comienzos del siglo XX sin demasiado éxito, como una manera de hablar…. Poco a poco ha adquirido importancia teórica y práctica, al punto de resituar a su alrededor  la compasión, la lástima, la simpatía, la distancia terapéutica, la ayuda profesional versus ayuda profana, etc.

-La autonomía de la persona, concepto derivado en este caso de una idea-fuerza kantiana: la persona como fin y no como medio. Esta idea poco a poco ha ido calando al punto de incorporarse como punto cardinal en el análisis de decisiones bioéticas, y ha resituado otros conceptos como individualismo, dependencia, paternalismo, etc.

A partir de lo dicho existen dos tipos de fenómenos de gran interés que un lector avezado puede sospechar:

-Deslizamiento ascendente (ascensus audacem): a partir de una idea-fuerza se quiere implantar un modelo. Por ejemplo, a partir de la idea de “energía vital” Hahnemann propuso un modelo completo de manera de enfermar y curar, la homeopatia. A partir de la idea- fuerza de lucha de clases Marx propuso el modelo de materialismo histórico. A partir de la idea- fuerza de “conflicto psicológico no resuelto”, Freud propuso un modelo completo de enfermedad mental. En todos estos casos vemos un fenómeno de base: dar mas importancia a una idea- fuerza de la que debiera, infringiendo un principio de prudencia. Los modelos asentados y probados suelen gravitar sobre varias ideas-fuerza empíricamente probadas.

-Nacimiento humilde (nascitur humilis): en este caso un concepto novedoso adquiere con el paso del tiempo categoría de  idea-fuerza. Sería el caso de las ilusiones ópticas en psicología, concepto que con el paso del tiempo apoyaría una teoría modular de mente,  o el concepto de exaptación evolutiva que apoyaría la reinterpretación de J. Gould de evolución de las especies.

Errores y peligros de la lectura profunda.-

También la lectura de instalación puede tener errores y peligros, unos por defecto, otros por exceso.

Por defecto enumeraré los prejuicios de lectura, (“tal autor es un pesado”, o bien “es de derechas”o “izquierdas”, o “no tiene títulos académicos”), el perfeccionismo, (“hay muchas erratas”, “está mal ordenado”), y las emociones. Me interesa este último punto.

Una lectura detallada nos lleva a un proceso íntimo de identificación con el autor, al punto de que se nos pueden colar actitudes, valores y emociones de este autor. Eso puede ser en el 90% de casos positivo, pero pensemos en lo que supuso una lectura racista de Nietzsche, o del mismo Darwin, (tiene algunas frases terribles sobre los escoceses).

Sin ser tan evidente la pereza es un tipo de emoción tóxica. Algunos libros nos confirman en la pereza de pensar. Son libros que vienen a decirnos: “confía en tus intuiciones, no pienses, aquí tienes la verdad, con eso te basta”. O bien: “tus convicciones políticas son correctas, otras perspectivas no merecen ni un vistazo”. O bien: “no cambies, tienes todo el derecho a ser un lobo estepario, o un antipático, o un maleducado”. Puede que esta pereza no la proclame el libro, y que haya una parte sustancial en la manera de leerlo…

El desprecio es otra de las emociones tóxicas que puede suscitar una lectura profunda. Puede ser desprecio hacia los que no saben las verdades que acabamos de adquirir, o desprecio hacia el libro que leemos, sobre todo cuando no alcanzamos a entenderlo y lo achacamos al autor. Despreciar lo que no entendemos.

Entre las emociones positivas que pueden ser tóxicas destacaría sobrevalorar las ideas que estamos adquiriendo, e incluso embelesarnos con la retórica del libro o del autor. Mucho cuidado con los autores que desean cautivar y no digamos fascinar a su auditorio. Un buen libro es aquel que incita a la discrepancia, que anuncia sus insuficiencias y marca futuras direcciones del pensamiento.

Conclusión.-

Un libro bien leído es para toda la vida, una oportunidad de enriquecimiento inigualable. En general poco pensamiento hay que no esté en los libros. Un buen lector conversa con todo lo mejor del pensamiento humano de todas las épocas… ¿alguna otra actividad ofrece mas? Leamos pues, en el formato que sea, (libro electrónico, físico…), pero leamos bien, porque leer mal es confirmarnos en lo que ya sabemos o presuponemos. La única lectura que desmiente creencias que tenemos es una lectura profunda y creativa.

     

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