La prescripción enfermera: una mejora para los pacientes

PRESCRIPCION

José Luis Gutiérrez Sequera

Enfermero

Gerente del Área de Gestión Sanitaria Norte de Málaga

 Máster Universitario en Gestión de Centros y Servicios de Salud y en Metodología de la Investigación en Ciencias de la Salud. Experto Universitario en Gestión de Cuidados

Resumen: La prescripción enfermera es ya un hecho en muchas partes, si bien aun limitado. En este articulo el autor revisa la situación actual de la misma en Andalucía en cuanto a su alcance, impacto y retos que plantea tanto para el sistema sanitario como para los profesionales y los propios pacientes. Para ello se revisan experiencias previas en otros paises y su impacto en los sistemas de salud. El artículo concluye resaltando una serie de aspectos en relación a temas candentes y efectos producidos por esta práctica que necesitan ser investigados para ir marcando futuras líneas de ampliación de la prescripción y revisión de la misma.

La regulación de la prescripción enfermera (PE) en España tiene su inicio con la  publicación en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía (BOJA) del Decreto 307/2009, de 21 de julio, por el que se define la actuación de las enfermeras y los enfermeros en el ámbito de la prestación farmacéutica del Sistema Sanitario Público de Andalucía1 . Tras un periodo de suspensión cautelar, en febrero de 2010 se reactiva la vigencia del Decreto, que recoge la capacidad de las enfermeras andaluzas para prescribir cuatro grupos de productos farmacéuticos: Tiras reactivas para medición de glucemia, Apósitos para el tratamiento de heridas y otro material fungible, y absorbentes para la incontinencia urinaria. Además, el decreto habilita a las enfermeras para indicar los medicamentos no sujetos a prescripción médica, los denominados OTC.

Esta regulación legal equipara a España con otros países que  ya habían regulado la PE con anterioridad: Australia, Canadá, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Reino Unido y Suecia2, 3 

La Ley de Ordenación de las profesiones sanitarias del año 2003 reconoció a las enfermeras como profesionales sanitarios facultativos otorgándoles autoridad para decidir y actuar en los aspectos que dictan su autonomía profesional y científica4.

Al igual que en el resto de países, la introducción de la PE ha suscitado diversos debates, y muchos han sido los argumentos a favor y en contra, con líneas discursivas bastante similares a las que aparecieron en el resto de países donde ya ha sido implantada.

No sorprende que el colectivo médico tuviese sus objeciones, aunque precedentes en otros países demuestran que los médicos acaban reconociendo que la PE  también les beneficia. Los médicos más proclives a la innovación, generalmente los más jóvenes, se muestran más partidarios5.

Realizando una revisión de la literatura existente en lo que concierne a la evaluación del impacto de la PE tras años de implantación, encontramos numerosas referencias que hacen relación a la equivalencia de resultados con la prescripción médica, no sólo en el aspecto farmacéutico, sino en cuestiones como la frecuentación6 o la mejora de la coordinación asistencial7.

En lo tocante al gasto farmacéutico y el uso adecuado del medicamento no hemos encontrado estudios que sitúen este aspecto dentro de los inconvenientes de la PE, y sí varios que sitúan como equivalente la provisión enfermera y la médica en cuanto a la prescripción8, 9, 10.

Uno de los argumentos esgrimidos en contra advertía que los pacientes no iban a confiar en que una enfermera les prescribiera productos farmacéuticos, afirmación que contradice los numerosos estudios realizados al respecto en otros países, que enfatizan la satisfacción de los pacientes con la PE11. Uno de los estudios más completos sobre la visión del paciente ante la prescripción enfermera, publicado en 2001 en el British Journal of Community Nursing, recoge aspectos como un aprovechamiento más efectivo del tiempo con la enfermera y con el médico, una relación de más calidad con ambos, y una efectividad terapéutica equivalente12. En otros casos, lo que se pone de manifiesto es la mayor accesibilidad y cercanía de la enfermera13, y no faltan los que disipan las dudas sobre la confianza del paciente en la enfermera prescriptora14. También encuentran ventajas los pacientes en cuanto a reducción de tiempos de espera, y mejora general de la calidad del servicio15. Por último, incluso hay estudios que, por no dejar ningún resquicio sin urgar, preguntaban al paciente si la enfermera hacía consultas al médico durante la visita a la hora de prescribir16.

Una revisión medianamente aceptable no podría cerrarse sin explorar la visión de las propias enfermeras ante la práctica de la prescripción. En España, como en el resto de países, no han faltado las corrientes enfermeras más “puristas” que incluso veían la prescripción como una amenaza contra la identidad del rol de los cuidados de enfermería17.

No obstante, la generalidad de los estudios al respecto enfatiza los aspectos positivos, como el mejor aprovechamiento del tiempo que se dedica al paciente18, y la necesidad de una buena colaboración con el médico19. De lo que no cabe ninguna duda es que una enfermera con capacidad para finalizar el proceso y cerrar una intervención prescribiendo lo que el paciente necesita, es una enfermera interesante para el sistema sanitario en general, y para todos sus actores en particular.

Analizado el impacto que la PE ha tenido en otros países, casi tres años después de la introducción de la PE en Andalucía toca ahora corroborar todos estos hallazgos en nuestro ámbito. Es cierto que la implantación se ha llevado a cabo de forma progresiva y que sobre todo  ha sido el año 2011 y 2012 cuando las enfermeras andaluzas se han sumergido de lleno en la prescripción. A finales de 2010 apenas prescribían el 3% de las recetas que estaban dentro de su ámbito. El hecho de que los médicos sigan prescribiendo los mismos productos que las enfermeras hace que la colaboración de éstos resulte fundamental para que la inserción de la PE sea cada vez más marcada.

Sería interesante analizar algunos aspectos de la evaluación de la PE en Andalucía, no sólo con una orientación descriptiva en cuanto a lo cuantitativo, sino con interés por identificar barreras relacionadas con características de la propia enfermera y el médico que trabaja con ella. En estudios previos sobre factores infuyentes en la conducta prescriptora, fundamentalmente realizados en médicos, se aprecia que factores como el sexo del médico20, la edad del facultativo y el tamaño del centro donde trabaja21 pueden condicionar la prescripción.

Convendría analizar adecuadamente si los productos que han pasado totalmente de ser prescritos por médicos a serlo por enfermeras han experimentado cambios en cuanto a consumo y uso adecuado, o por el contrario obtenemos, como dicen los estudios de otros entornos, resultados equivalentes.

De lo que no puede caber ninguna duda es que todos los avances relativos al desarrollo de las prácticas avanzadas, deben ser entendidos siempre desde la perspectiva del paciente, y no como respuesta a expectativas profesionales. Si las enfermeras sitúan al paciente en el centro del discurso lograrán que éste sea entendido por más interlocutores.

Bibliografía

 

  1. Decreto 307/2009 de 21 de Julio por el que se define la actuación de las enfermeras y los enfermeros en el ámbito de la prestación farmacéutica del sistema sanitario público de Andalucía.
  2. J. Buchan and L. Calman, Implementing nurse prescribing, International Council of Nurses, Geneva (2004)
  3. M. Courtenay, N. Carey and J. Burke, Independent extended and supplementary nurse prescribing practice in the UK: a national questionnaire survey. Int J Nurs Stud 44  (2007), pp. 1093–1101
  4. Ley 44/2003, de 21 de noviembre, de ordenación de las profesiones sanitarias. Boletín Oficial del Estado, n.o 280, de 22 de noviembre de 2003
  5. Courtenay M. Nurse prescribing, policy, practice and evidence base. Br J Community Nurs. 2008 Dec;13(12):563-6. Review. PubMed PMID: 19060833.
  6. Bradley E. Mixed methods evaluation of in-hospital nurse prescribing finds similar care standards and provision between nurses and doctors. Evid Based Nurs. 2011 Oct;14(4):121-2. Epub 2011 Jun 6. PubMed PMID: 21646382.
  7. Laurant M, Reeves D, Hermens R, Braspenning J, Grol R, Sibbald B. Substitution of doctors by nurses in primary care. Cochrane Database Syst Rev. 2005 Apr 18;(2):CD001271. Review. PubMed PMID: 15846614
  8. Stenner, K., N. Carey and M. Courtenay. “How nurse prescribing influences the role of nursing.” Nurse prescribing 8.1 (2010):29-34.
  9. Lewis-Evans A, Jester R. Nurse prescribers’ experiences of prescribing. J Clin Nurs. 2004 Oct;13(7):796-805. PubMed PMID: 15361153.
  10. Bradley E, Hynam B, Nolan P. Nurse prescribing: reflections on safety in practice. Soc Sci Med. 2007 Aug;65(3):599-609. Epub 2007 May 4.PubMed PMID:17482332.
  11. Abánades Herranz JC, Cabedo García V, Cunillera Grañó R, Garcia Díez JJ, Jolín Garijo L, Martín Bun M, Prados Torres S, Vicens Caldentey C. [Factors affecting drug prescriptions by the primary care physician]. Aten Primaria. 1998 Oct 15;22(6):391-8. Review. Spanish. PubMed PMID: 9833357.
  12. Segura Benito MJ, Moya Martínez P, Escribano Sotos F. [Pharmaceutical expenditure among primary care physicians in the province of Cuenca (Spain)]. Gac Sanit. 2010 Sep-Oct;24(5):391-6. Epub 2010 May 4. Spanish. PubMed PMID: 20444527.
  13. Davis K, Drennan V. Evaluating nurse prescribing behaviour using constipation as a case study. Int J Nurs Pract. 2007 Aug;13(4):243-53. PubMed PMID: 17640246.
  14. Norman IJ, Coster S, McCrone P, Sibley A, Whittlesea C. A comparison of the clinical effectiveness and costs of mental health nurse supplementary prescribing and independent medical prescribing: a post-test control group study. BMC Health Serv Res. 2010 Jan 5;10:4. PubMed PMID: 20051131; PubMed Central PMCID: PMC2820038.
  15. Batey MV, Holland JM. Prescribing practices among nurse practitioners in adult and family health. Am J Public Health. 1985 Mar;75(3):258-62. PubMed PMID: 3976950; PubMed Central PMCID: PMC1646172.
  16. Latter S, Courtenay M. Effectiveness of nurse prescribing: a review of the literature. J Clin Nurs. 2004 Jan;13(1):26-32. Review. PubMed PMID: 14687290.
  17. Brooks N, Otway C, Rashid C, Kilty E, Maggs C. The patient’s view: the benefits and limitations of nurse prescribing. Br J Community Nurs. 2001 Jul;6(7):342-8. PubMed PMID: 11865224.
  18. Stenner KL, Courtenay M, Carey N. Consultations between nurse prescribers and patients with diabetes in primary care: A qualitative study of patient views. Int J Nurs Stud. 2011 Jan;48(1):37-46. Epub 2010 Jul 11. PubMed PMID: 20627198.
  19. Creedon R, O’Connell E, McCarthy G, Lehane B. An evaluation of nurse prescribing. Part 1: a literature review. Br J Nurs. 2009 Nov 26-Dec 9;18(21):1322-7. Review. PubMed PMID: 20081683.
  20. Gallagher J, O’Gara C, Sessay M, Luty J. Nurse prescribing in addiction services: client benefits. Nurs Stand. 2006 Aug 9-15;20(48):42-4. Review. PubMed PMID: 16922291.
  21. Rosenaur J, Stanford D, Morgan W, Curtin B. Prescribing behaviors of primary care nurse practitioners. Am J Public Health. 1984 Jan;74(1):10-3. PubMed PMID: 6689834; PubMed Central PMCID: PMC1651385.
     

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2 Respuestas

  1. jose m. lopez vega dice:

    La sociedad contemporánea recurre al medicamento de forma compulsiva e irreflexiva. El vulgo -a veces alentado por los profesionales/gestores- ha aprendido varios latiguillos de este pelo: dolor-paracetamol, fiebre-antibiótico, mocos-antibiótico, escozor al orinar-antibiótico, granos-corticoides, picor-antihistamínico, hinchazón de piernas-diurético, etc.

    De tal banalización resultan un gasto desmesurado, unos secundarismos que vaya usted a saber y unas resistencias bacterianas de echarse a temblar. Cosillas que vienen aumentando, por ejemplo, a raíz de que la prescripción facultativa ha ido dando paso a la automedicación o a esa curiosa variante que es la docta sugerencia del mancebo de farmacia.

    Ahora vienen los enfermeros, argumentando quizá que el usuario está más contento. Pues qué bien, pero es que no se trata de eso (creo). Se trata de que la prescripción sea DIFICULTOSA, precisamente porque debe obedecer a una reflexión mecanística, farmacocinética, toxicológica…, lo cual obviamente requiere una formación. ¿Es suficiente la de los enfermeros?

    Antes de responder, veamos lo que pasa con los farmacéuticos. Saben la tira de galénica, almacenamiento, estabilidad química, cinética, etc, pero no tienen la menor idea de la patología que se debe tratar. Saben todo del lapatinib (pastillas), pero no saben nada del cáncer de mama. No es que sean bobos, es simplemente que no se lo enseñaron en la carrera.

    Yo, oncólogo, afirmo rotundamente que: 1) Estudié los medicamentos analgésicos en distintos puntos de la carrera, entre los cursos 3º y 6º, recibiendo no menos de 30 clases/seminarios ESPECÍFICOS sobre ellos. 2) He tenido que entrenarme bastante más, porque de hecho no sabía gran cosa, y todavía hoy descubro detallitos como que ibuprofeno y naproxeno no son en absoluto equivalentes. 3) De los opioides hablamos otro día, no vaya a ser que nos hiervan los sesos.

  2. Fernando Herrera dice:

    Una mejora…

    Imagino que no se tiene en cuenta cuando se es diabético tipo 2 con antecedentes familiares claros de paso del tipo 2 a tipo 1 en el 100% (sí, el 100%9 de los varones por parte de padre, se le prescribe al enfermo un autocontrol cada 3 días, y la enfermera decide, porque ahora pueden, que no, que una vez por semana, porque “el tipo de diabetes que tienes es de tipo 2”, sin mirar el informe médico, ni la prescripción del médico de familia, y pasándose por el arco del triunfo lo que diga el endocrino.

    El que las enfermeras puedan contradecir prescripciones médicas de personal sanitario POR ENCIMA de enfermería en la jerarquía sanitaria obedecce casi en exclusiva a cuestiones económicas, no sanitarias.

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