Presentación Febrero 2013: Reflexión y Narración

presentaciónDedicamos este número a la reflexión principalmente en su modalidad narrativa. En “Colaboraciones Experienciales y Reflexivas” abordamos lo que se entiende por “artículo de reflexión” y revisamos la literatura ofreciendo posibles criterios de calidad para su elaboración y evaluación. Las colaboraciones de Andrés Ruz “El sentido de la Vida” y de José R Boxó “Escuchar Narraciones, validar narradores, formar Facilitadores” representan dos magníficos ejemplos de este tipo de artículos reflexivos en el ámbito de la práctica clínica. En el trabajo  “Apoyo y Desafio en los Grupos de Reflexión y Balint” se resaltan los problemas derivados de la introspección que se realiza en el seno de estos grupos cada vez más frecuentes y valorados en el ámbito de la educación profesional. Finalmente en “A propósito de la sedación”, Andrés Ruz nos ofrece interesantes recomendaciones prácticas sobre este aspecto de la práctica clínica.

A modo de introducción al número y a los artículos reflexivos publicados, transcribimos un breve pero interesante apunte de Daniel Prados (UDMAFyC de Málaga) y Jose R Boxó (CS Puerta Blanca, Málaga) sobre un aspecto de la narrativa clínica en la medicina general/de familia

Sobre la Narrativa

Podemos reconocer, cuanto menos, dos vías de influjo por las que los hallazgos del análisis lingüístico y literario alcanzan la reflexión y práctica de la medicina de familia. Uno de ellos es el modelo propugnado como Medicina Narrativa que desde sus primeros esbozos hace ya un par de décadas, presenta en la actualidad un cuerpo doctrinal bastante desarrollado. El otro origen de influencias procede, a nuestro parecer, de la llamada Terapia Narrativa, importante rama evolutiva de la terapia familiar sistémica que tanta influencia tiene en los contenidos de la medicina de familia. El objeto de estas narraciones es presentar elementos de este enfoque tomados de ambas fuentes que pueden ser incorporados a la práctica clínica propia de la atención primaria y, por supuesto, a la formación de los médicos residentes y estudiantes.

Si en la historia clínica escrita por el médico se ha escuchado con atención en su inicio al paciente, y se han introducido aquellas palabras que describen su padecimiento, especialmente la narrativa del dolor, y sus preocupaciones, se habrá conseguido una narración personalizada, una verdadera historia clínica en la que se mezclan, apropiadamente, lo objetivo y lo subjetivo: es decir, de qué modo el paciente entiende su enfermedad, a menudo apoyándose en metáforas, y cómo la enfermedad afecta su vida. Probablemente este enfoque, esta manera de actuar por los tutores ayude a residentes y estudiantes a incorporar el verdadero sentido de lo que se denomina “Atención Centrada en el Paciente” y les ayude a identificar que actuando así se puede lograr una mayor efectividad (al menos en medicina clínica).


     

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