A Propósito de la Sedación

A propósito de la SedaciónAndrés Ruz Montes.

Médico de Familia C de S Ronda-Sur. U D M de Atención Familiar y Comunitaria Distrito Málaga

Después de no demasiados requiebros los profesionales hemos llegado a no mostrar demasiadas reticencias para aplicar sedación cuando nos encontramos con un síntoma refractario. Esas reticencias son menores cuando el síntoma es dolor, hemorragia, disnea, pero comienzan a surgir más dudas cuando el síntoma refractario es el sufrimiento psicológico, quizá porque somos más torpes para identificarlo, descubrirlo y abordarlo.

Y me pregunto si… ¿No será que, quizás, estemos tolerando demasiado sufrimiento, antes de actuar? Si tenemos claro que, si el paciente sufre un síntoma físico reagudizado frente al que todas las estrategias de tratamiento aplicado resultan ineficaces pasamos a barajar la posibilidad de sedación sin que nos genere muchas dudas. ¿Lo tenemos tan claro si el síntoma no es físico? ¿Cuánto de sufrimiento no detectado ni objetivado por nosotros, pero sí percibido por el paciente estamos tolerando y obviando?, o ¿Cómo de evidente debe ser el sufrimiento para que nos conmueva y pasemos a abordar ese sufrimiento y, si las medidas no son eficaces, barajar y consensuar la sedación?, ¿No será que en definitiva somos insensibles o poco empáticos y nada compasivos?

Pero a la vez me pregunto: ¿No se producen situaciones en que a veces se aplica “sedación o control de síntomas” sin comprobar que se cumplen los requisitos, sin saber exactamente si se trata de sedación o no, sin saber si eso se ha hablado o incluso decidido, presionados por la familia (“lo que quiero es que no sufra”) o por el personal de planta, o… si se han agotado todas las medidas razonables para tratar, o se comienza la sedación sin consensuar …. Y es que a veces parece que nos obstinamos también en sedar o en lo que sea, … en intervenir.

Desde que estuve en el Congreso de la SECPAL en Badajoz en Mayo 2012, tuve la oportunidad de asistir a una mesa muy enriquecedora y aprendí que cuando me encuentro ante un paciente que presumo se podría beneficiar de la Sedación Paliativa, intento aplicar los requisitos que se comentaron allí y que a modo de Check-list compruebo si se cumplen en un caso concreto:

Para indicar la Sedación hace falta unos determinado requisitos:

1. Debe existir una indicación terapéutica correcta: Existencia de síntomas físicos o psicológicos que no se han mejorado a pesar de los distintos tratamientos y medios empleados, en un plazo razonable de tiempo, hablamos por tanto de refractariedad.

2. Administración de fármacos en las dosis y combinaciones necesarias hasta lograr el nivel de sedación adecuado.

3. Participación y acuerdo de otros profesionales: Médico de Familia, compañeros de Urgencias, otras especialidades.

4. Encontrarnos en una Situación de etapa final en la evolución de la enfermedad.

5. Consentimiento del paciente: Es necesario haber informado verbalmente al paciente sobre ello y comprobado su comprensión. La información debe ser clara, adecuada, comprensible y adaptada a las necesidades del paciente. No es necesario ni se recomienda firma del paciente.

6. Participación de los familiares. Tanto si el paciente es consciente y capaz como si no es conveniente que los familiares participen en esta decisión y que participen en todo el proceso de información, dando la oportunidad para que resuelvan todas sus dudas. Está claro que si el paciente no se encuentra con capacidad para decidir, es decir es incompetente, el consentimiento lo deben dar los familiares.

7. Consenso por parte de los miembros del Equipo. Todos los miembros del Equipo deben estar de acuerdo que la Sedación es la única alternativa posible.

8. Constancia escrita en la historia clínica de la indicación de Sedación paliativa

A mí conocer estos puntos, me ha ayudado en mi toma de decisiones… y creo que lo del Consenso del Equipo es fundamental.


     

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