Presentación Junio 2012: Enseñar/aprender empatía

Roger Ruiz Moral. DocTUtor

 

Dada la trascendencia que tiene la actitud empática para la práctica clínica, el reto del mes pasado planteaba si realmente la empatía podía ser enseñada a estudiantes y residentes, es decir si  esta es algo innato que unos tienen y otros no y por tanto en este último caso solo podemos despertarla y afinarla en aquellos que ya la tienen

Las respuestas de los participantes en el debate son variadas, desde los que consideran que es algo innato y que hay personas que no la tienen y a los que no se la puede enseñar hasta los que creen que aún siendo innato está si se puede aprender. Sin embargo las aproximaciones de nuestros lectores son “cautelosas” en su mayoría. Suelen estar cargadas de matices que muestran cierto escepticismo respecto a que pueda ser enseñada: Como dice el refrán: “unos nacen y otros se hacen”. Yo pienso que hay quien nace con ese DON de manera innata, pero no descarto que haya posibilidad de poder aprenderlo. Creo que las buenas maneras se contagian”, “Quizás sea más difícil de enseñar que de “mostrar”, “un mínimo de condiciones es necesario (para aprenderla)”, otro “lo que podemos transmitir es su concepto”. Otro aspecto interesante y relacionado con el anterior si se puede aprender o no es que los participantes están preocupados por “desvelar la naturaleza de la empatía”, dándose cuenta de la importancia de ello para afrontar la respuesta, mientras que para unos es una “habilidad” para otros se trata de una “actitud” y en este sentido lo que puede enseñarse es solo a manifestarla o mostrarla (así la habilidad sería la capacidad para poder mostrarla de manera adecuada)

En la revisión limitada que hemos hecho de la literatura  al respecto nos ha llamado la atención el hecho de que uno de los autores que más ha contribuido a su conocimiento y aplicación clínica, Carl Rogers calificara la empatía en sus primeros trabajos como una habilidad que podía ser enseñada, para después  (Rogers 1975) declarar que no era tanto una habilidad como una “forma de ser”. Este autor decía que la empatía podía aparecer voluntariamente cuando uno lo provocaba en un proceso cognitivo a través de la escucha atenta y del reflejo de las palabras y sentimientos. Martin Buber (1955) defendía que la “sanación psicológica” no tenía lugar como consecuencia de un proceso cognitivo que pueda ser  controlado sino como resultado de un “alineamiento” especial que tienen lugar de forma espontánea en ciertas conversaciones y que suponía que en un momento de la conversación las personas se “sientan” muy próximas una a otra. Este momento es el momento en el que se comparten significados. Recientemente Epstein y Street (2011) en su definición de “Shared Mind” como proceso de intersubjetivo destacaban el componente de “sintonización” o “attunement” como parte importante del mismo. Sin embargo tal vez sea el enfoque fenomenológico que de la empatía hace Edith Stein (discípula del propio Husserl) el que más nos puede ayudar a delimitar la naturaleza de la empatía y su potencialidad para ser enseñada. Para Stein (1970) la empatía es un proceso mucho más complejo, es algo único y diferente de los procesos de intersubjetividad hasta ahora descritos (incluyendo el Shared Mind). La empatía tendría lugar en tres estadios que se solapan y nos es dada de manera “no primordial” o después “del hecho”, o para decirlo en palabras de Ortega la empatía es un fenómeno “ejecutivo”, similar por ejemplo al fenómeno del “enamoramiento”, cuando sucede nos atrapa de forma inconsciente…nos encontramos simplemente experimentándolo. Stein mantiene que la empatía no es tanto una conducta como un hecho que podemos o facilitarlo o bloquearlo. Y aquí estaría la parte digamos “enseñable” de la empatía. Stein destaca que esas características hacen única (es decir diferentes de cualquier otra interacción) a la empatía: el que nos sea dada después del hecho y el que suceda en tres estadios que se solapan. El primer estadio tiene lugar cuando escuchamos activamente (con atención) y nos intentamos poner en el lugar de nuestro interlocutor. El segundo cuando nos percatamos de repente que hemos cruzado la barrera del pensamiento al sentimiento, es el momento en el que nos damos cuanta de que “compartimos el significado”. Finalmente el tercer estadio aparece cuando de manera reflexiva nos encontramos cerca de nuestro interlocutor, sabemos que hemos comprendido su experiencia, lo que conlleva un sentimiento de simpatía.

De acuerdo a esto la empatía es un proceso comunicativo que se desarrolla con la madurez (cognitiva y emocional) y de sus tres estadios el primero y el último (la escucha activa y la simpatía) pueden ser enseñados y desarrollados porque podemos crearlos cognitivamente. Sin embargo no es así con el segundo que supone una “destrucción de barreras espontánea”. este a su vez y paradójicamente requiere (y depende) del desarrollo una identidad y valores personales lo suficientemente establecidos como para que aquellos  (la identidad y los valores personales) puedan ser retenidos tras interacciones significativas con los otros, es decir no supongan una amenaza para la personalidad del sujeto que experimenta el hecho. Cuanto más madura y autoconsciente sea una persona en teoría mayor será su capacidad para sentir lo que otra persona siente y mayor la probabilidad de que esto ocurra. Entiendo que este estadio es el que tienen que ver con el carácter de la persona.

Siguiendo esta perspectiva destacada por Carol Davis 1990,  como medio para promover la empatía, podemos enseñar autoconocimiento, experiencias que incrementen este, habilidades de comunicación como la “escucha activa”, tolerancia a las diferencias, entrevistas con marcado carácter humanístico  que ayuden a los estudiantes a identificar sus propios perjuicios, que les ayuden a incrementar su confianza sus habilidades comunicativas y terapéuticas, que les liberen de la ansiedad. Una de las participantes en el debate declaraba: “Diría yo que se pueden generar “actitudes de querer entender al otro”. La primera herramienta sería aprender a escuchar: dejar hablar, sin cortar al paciente y ayudándole a acabar su relato si le cuesta, o no sabe; aprender a callar cuando el otro habla. La segunda es elaborar la información sin generar juicios de hechos y liberándonos del estereotipo previo que tengamos de aquella persona o del hecho en sí que nos muestra”. Sin duda muy en esta línea. En la revisión de la literatura que hacen Stepien y Baernstein (2006) los autores concluyen que de los estudios disponibles parece colegirse que la empatía podría ser susceptible de ser mejorada siguiendo una serie de intervenciones educativas muy en la línea de lo que acabamos de comentar o de lo que más abajo precisan Benbasat y Baumal. Estos autores destacan las limitaciones de este tipo de revisiones debido a las diferentes componentes e interpretaciones sobre empatía y a las herramientas de medida. Benbasat y Baumal (2004) consideran también que la empatía es un proceso de varios estadios de los que solo es enseñable el primero: la detección de las preocupaciones del paciente. Estos autores sostienen que  esto se puede facilitar mediante: 1. realización de entrevistas “centradas en el paciente” creando atmósferas que faciliten el que el paciente transmita sus preocupaciones, 2. Indagación en estas preocupaciones y 3. Registro de estas en la sección tradicionalmente reservada para “queja principal”. Igualmente destacan que hay conductas que por el contrario obstruyen este proceso de “compartir preocupaciones”: 1. escribir la historia en el momento de la entrevista, 2. focalizarse demasiado pronto en la queja principal y 3. realizar una revisión por aparatos completa.

Referencias

Benbasat J, Baumal R. What is empathy, and how can it be promoted Turing Clinical Clerkships? Acad Med 2004;79:832-9.

Buber M. Between man and man.BostonMass: Beacon Press, 1955

Davis C. What is empathy, and can empathy be taught? Physical Therapy 1990;70:707.11

Epstein RM, Street R. Shared Mind: Communication, decision making and autonomy in serious illness. Ann Fam Med 2011;9:454-61

Rogers C. Empathic: an unappreciated way of being. Counseling Psychologist 1975:1:1

Stein E. On the problem of empathy. 2nd ed.The Hague, the Netehrelands: Martinus Nijhoff/Dr WJunk Publishers; 1970

Stepien KA,  Baernstein A. Educating for Empathy. A review. J Gen Intern Med 2006;21:524-30


 


     

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *