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Ana Karenina. Autor: Lev Tolstoi



Comentario de Roger Ruiz Moral

Creo que un comentario de breve extensión sobre esta obra maestra como es el que pretendo hacer solo puede ser medianamente atractivo si escoge algún aspecto concreto de la misma, sea el que sea, más aun, si únicamente se basa en lo anecdótico. Confieso que la razón de esto no es otra que, viniendo este comentario de un aficionado, las probabilidades de que este resulte redundante, simple o hasta superficial resultan bastante elevadas. Confieso también que he tenido que superar ciertos temores y en todo caso no dejaría de declarar la humildad con la que me acerco a la tarea de comentar al gran maestro ruso.

Mi objetivo es centrarme en dos aspectos. En primer lugar en la impresión que ofrece esta obra desde la perspectiva de la dinámica familiar, la familia como estructura nuclear del desarrollo humano y lo que un clínico puede “aprender” de ello. Y en segundo lugar, tan solo resaltar algunas de las reflexiones que en relación con lo masculino y lo femenino esta obra puede también suscitar.

Tal vez en la primera frase de este libro se encuentra unos de los propósitos principales de su autor: el describir la epopeya de la vida familiar del ser humano, sus ciclos vitales familiares podríamos decir en términos más técnicos. “Todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz tiene su motivo especial para sentirse desgraciada”… ¿cuantos libros sobre la familia y terapia familiar utilizan esta cita en algún lugar del mismo?

Efectivamente Ana Karenina es un drama humano que tiene como marco de desarrollo las relaciones del ser humano y su evolución en la familia. Desde luego se me dirá: ¡y que me dice de las relaciones sociales, laborales incluso, el desarrollo personal, etc!, pues sí, desde luego que existen y muy potentes, pero lo que quiero decir con esto es que si la obra se nos hace realmente cercana, si nos toca esa sensibilidad, es precisamente porque refleja y utiliza situaciones vitales, describe emociones, comportamientos que encuentran su marco explicativo en nuestra condición de individuos “familiares”, es decir de sujetos condicionados en su origen y desarrollo por la pertenencia a un grupo de denominado familia que tiene reglas y estructura. También es verdad que el otro aspecto que tenía intención de destacar, la naturaleza psicológica de lo masculino versus lo femenino cobra un especial significado también precisamente en el marco del sistema familiar. El mensaje puede ser este: Si quiere comprender los roles y muchas de las tensiones que sufre el ser humano, las consecuencias de estas tensiones reflejadas en ciertos comportamientos  humanos, distintas formas de manifestación de emociones, como modulamos nuestros caracteres, etc,  las etapas vitales de estos ciclos familiares, constituyen un buen marco para ello y esta obra representa una agudísima forma de investigación sobre las mismas. Especialmente sobre algunas de ellas, como pueden ser la creación de pareja, su ruptura o situaciones estructurales familiares: familias extensas, de un solo miembro, nacimiento del primer hijo, muerte de un miembro…. Pero sin duda los polos principales, creación y ruptura de pareja, están representados en el libro el primero por la trayectoria de Levin y su matrimonio con Kitty y el segundo por la tragedia de Ana y Alexis y por añadidura inevitable de Vronsky. No considero una más importante que otra, ambas situaciones reflejan a modo de paralelismo aspectos diferentes de dos situaciones arquetípicas, si bien el carácter trágico de la segunda realza su impronta.

Decía al principio el autor que todas las familias son felices de la misma manera y es cierto que la felicidad de Levin y Kitty nos resulta bastante típica en todas las situaciones que el autor va describiendo a lo largo del libro y que dibujan desde la búsqueda de una pareja, el enamoramiento, el propio noviazgo, el establecimiento de la vida en común con los acontecimientos propios de esta, la influencia de la familia de ella, los caracteres de la madre y el padre o suegro y suegra, el tipo de influencia (escasa) de la familia de él, ciertamente diferente, las tensiones y los miedos de un matrimonio joven y la forma en que cada uno de sus miembros lo afronta. Es en este entramado de relaciones cobran sentido muchas de las emociones, vivencias, temores, y sufrimientos de sus protagonistas. Incluso en el contexto familiar que construye Tolstoi (sería mejor decir que describe de forma tan extraordinariamente natural) también se comprende mejor la irrupción de la enfermedad y su desarrollo en sus diferentes variedades: desde el trastorno funcional de una joven bajo el estrés que origina un amor rechazado o la ansiedad de la incertidumbre amorosa (la propia Kitty), hasta la evolución de una enfermedad orgánica grave y su desenlace final (el hermano de Levin). Sus descripciones, sin duda cualquier médico de familia experimentado reconocerá bien y estas pueden ayudar a médicos jóvenes a comprender esta patocronia desde otra perspectiva distinta a la que le han explicado en la universidad. Realmente la historia de Levin y Kitty es tan trascendente como la de la propia Ana, Vronsky y Alexis. De hecho creo que no me equivoco si afirmo que la primera ocupa más espacio en la obra.

…Y la desgracia de los otros tres. Lo que Tolstoi nos hace ver de manera agudísima es la peculiaridad de cada uno de ellos en la forma de afrontar la dramática situación a la que se ven abocados. Estas situaciones están sin duda moduladas por las influencias sociales, pero lleva a sus protagonistas a manifestaciones muy exclusivas: a primera vista, el enamoramiento de una mujer como Ana de un hombre aparentemente de menor riqueza humana, el rechazo visceral hacia su marido y como este se agudiza en el nuevo estado de enamoramiento, la relación con su hijo, la manera en la que el niño reacciona a su nuevo “ambiente familiar disfuncional”, las diversas y contradictorias reacciones de Alexis, el marido engañado, la angustia del amante que le lleva inicialmente a un extremo difícil de comprender por nuestra mentalidad actual (un intento de suicidio) pero perfectamente asumible por unos caracteres humanos en un contexto como en el que tienen lugar los acontecimientos, el devenir de la nueva pareja, el desarrollo de la celotipia de Ana, la desorientación de Vronsky…la tragedia a la que finalmente se llega.

El otro aspecto que quería señalar de una forma breve en este comentario es precisamente la oposición de caracteres y comportamientos entre lo masculino y lo femenino que ejemplifican los personajes de Levin y Kitty. El papel de la mujer y el del hombre contrastados en la forma en la que cada uno afrontan las peripecias habituales de la vida normal. Aunque desde luego esto también se expone especialmente en el recurso literario de la descripción del flujo de pensamiento del propio Levin, existen multitud de situaciones descritas que ejemplifican esto. Baste aquí un episodio: la muerte del hermano de Levin. Estos pasajes representan quizás mejor que cualquiera otros, un magnífico ejemplo de este contrate a la vez que nos permite comprender la naturaleza de una perspectiva ética muy particular: la de la ética del cuidado. Entendida esta como una ética natural en la mujer (tal y como la describió C Gilligan en “Con una voz diferente”) y que Tolstoi personaliza magistralmente en Kitty cuando ante la visión del moribundo que apenas conocía, pero hermano de su marido, no duda en actuar con una entrega absoluta, movida al cuidado de un enfermo terminal y en una situación lamentable y a todas luces mejorable, mientras que su marido, inicialmente anonadado, despistado, sobrepasado por una situación tan de la vida real para la que, no obstante, toda su teoría de la filosofía de la vida no le ayuda a comprender y ciertamente tampoco a actuar de manera coherente. Tanto la actitud de Kitty como la de Levin podemos verlas como absolutamente “naturales”, en el sentido que ambas responden a formas de respuestas emocionales diferentes. Sencillamente la mujer Kitty considera, basándose en el impulso emocional de cuidar (inconscientemente desde luego), como respuesta moral más apropiada ante una persona vulnerable, enferma, frágil, desahuciada, el atender sus necesidades más básicas. Esto, a su vez nos permite comprender porque las mujeres consideran la moral en términos de responsabilidades de cuidado derivadas de la relación (y cuyo modelo es evidentemente el de la relación entre padres e hijos –una vez más el contexto familiar). Y esta postura, se opone al análisis (con su sesgo) cognitivo que, basado esta vez en las ideas abstractas de “derecho” y “justicia”, suele dominar y empañar el pensamiento masculino y llevar al hombre Levin a adoptar comportamientos mucho más distantes y en casos como el descrito por Tolstoi hasta moralmente reprobables o escasamente virtuosos.

Pero sin duda que en su lectura usted puede encontrar otras cosas y hacer diferentes interpretaciones…de ahí la inmensa riqueza de una obra como esta.

 

 


Post date: 2010-09-27 16:52:28
Post date GMT: 2010-09-27 16:52:28
Post modified date: 2015-01-07 18:54:44
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